Emprendedor inclusivo y solidario

Federico Galanterni fundó Casita de muñecas, que fabrica bebés con apariencia real. Con sus acciones, colabora con Asdra.

Emprendedor inclusivo y solidario

Licenciado en Administración y con experiencia en el área de Finanzas de compañías de la talla de Siemens y Zurich, Federico Galanterni encontró un nicho de negocio. Siguiendo la actividad familiar de fabricación de juguetes, detectó una oportunidad en el diseño de muñecos de apariencia real. Así fue que en 2015, cuando tenía 35 años, fundó Casita de muñecas, la firma con la que produce 40.000 unidades al año y que comercializa sus productos en jugueterías de todo el país.

"Tenemos la idea de abrir mercados en el exterior. Nos encontramos en un proceso de consultoría con la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, trabajando para identificar las mejores opciones", comparte Galanterni, al frente de un equipo de 20 personas.

Uno de los hitos de la firma fue el lanzamiento de Oli, la primera muñeca con rasgos de síndrome de down de la Argentina. "Promovemos el juego inclusivo, diverso y plural, con el objetivo de aportar nuestro granito de arena a construir una sociedad respetuosa. Obtuvimos el auspicio del Inadi y el de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra)", detalla Galanterni, quien participó en varios proyectos solidarios como voluntario y también fue padrino de un comedor popular en el barrio de la Boca. "Las ganancias de las campañas de concientización que generamos son mayormente donadas a los organismos que nos apoyan. Como el caso de Oli a Asdra", agrega.

El emprendedor aspira a llegar con sus muñecos a todos los jardines de infantes del país y así, a través del juego simbólico, fomentar la inclusión, la diversidad y el pluralismo.

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