Un Día Internacional de las Pymes con poco para celebrar

La situación en la Argentina es estructuralmente crítica y está agravada por la pandemia. Qué se necesita para impulsar al sector, según la visión de cinco especialistas

Día Internacional de las Pymes: qué se necesita para rescatar al sector

El 27 de junio, se conmemora el Día Internacional de las Microempresas, Pequeñas y Medianas Empresas, tal como fue designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas hace poco más de tres años. Sin embargo, y a pesar de que, en el último mes, volvieron a la actividad al menos 34.000 empresas que ocupan 123.000 trabajadores, lejos de celebrar, las pymes argentinas, responsables del 70% del empleo del país, son, quizá, las más castigadas por las consecuencias económicas que está dejando la pandemia.

“Estructuralmente, las pymes no tienen acceso al mercado de financiamiento y la presión fiscal es alta; la situación es crítica y está agravada por el contexto", sintetiza Vicente Donato, presidente de la Fundación Observatorio Pyme (FOP).  

En un punto parecen coincidir varias de las fuentes consultadas: el Covid-19 llegó para profundizar la crisis que venían arrastrando las pymes desde hace más de cuatro años. “Transitamos ya 28 meses de caída interrumpida en el comercio pyme y, desde el comienzo de la cuarentena, una cantidad de empresas están en riesgo o directamente cerraron”, detalla Pedro Cascales, secretario de Prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). 

Ciertamente, el riesgo de cierre de compañías aumentó de abril a mayo, pasando de 6% al 8%, de acuerdo a un relevamiento de la FOP. "Desde CAME estimamos que un 10% de las pymes podrían cerrar, dependiendo de la ayuda que se les dé en esta transición y, sobre todo, si existe una extensión adicional, la crisis podría ser todavía peor”, advierte Cascales. 

“El consumo está totalmente parado y, al margen de que muchas pymes se encuentran abiertas, las ventas que realizan no alcanzan para mantener los costos y el sostenimiento de las empresas; las pymes vienen trabajando a pérdida, están inmersas en una crisis mucho más profunda que la que vivimos en 2001, con un futuro desolador", se lamenta Adriana Rodríguez, presidenta de la Mesa Nacional de Mujeres Argentinas por las Pymes. 

Los números son contundentes: las cantidades vendidas por los locales minoristas descendieron 50,8% en mayo frente a igual mes de 2019. Los rubros de mayor desplome fueron Relojerías, Joyerías y Bijouterie (-75,6%), Indumentaria (-77,5%) y Mueblerías, Decoración y Artículos para el hogar (-73,2%).  

Asimismo, la producción de las pymes industriales cayó 34,9% en mayo frente a igual mes del año pasado y en los primeros cinco meses de 2020, la industria pyme acumula una contracción anual de 23,6%, de acuerdo a la CAME. 

“La situación de las pymes en la Argentina es muy crítica, considerando que el 50% del sector industrial pyme está en crisis, un 23% produce con algunas dificultades y cerca de 20%, que son firmas esenciales, produce con dificultad debido a la recesión”, agrega Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA). 

Un informe reciente de Ieral Pyme, de la Fundación Mediterránea, encabezado por los investigadores Marcos Cohen Arazi, Fernando Kühn e Ignacio Lazarte, llegó a las siguientes conclusiones: desde que se inició el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), las ventas disminuyeron en el 77% de las empresas de menos de 100 empleados, cifra que es 13 puntos porcentuales más que las empresas de más de 100 empleados. 

Endeudarse o cerrar

“Las pymes se encuentran en un dilema: seguir en la agonía de soportar pérdidas y endeudarse cada día más a la espera que se levante la cuarentena o bajar las persianas antes de que estas sean impagables”, agrega Rodríguez, quien, desde la Mesa Nacional de Mujeres por las Pymes, apela a que se extienda la prórroga en los vencimientos de las cuotas del plan de moratoria, así como el plazo de la suspensión de embargos que finaliza el 30 de junio

El futuro inmediato no parece alentador. “Según el relevamiento de Ieral Pyme, el 85% de las empresas espera cerrar el año con caída de rentabilidad y el 72%, con menores ventas. En el mediano plazo, todo está supeditado a la evolución sanitaria y cómo ésta afecta al desenvolvimiento de las compañías y los ingresos de la población, por un lado, y también a cómo atraviese el sector pyme este contexto. Las cifras de cantidad de empleadores activos (en abril se registraron 4,3% menos empleadores mipyme que hace un año) reflejan un notable impacto de la pandemia en el aparato productivo pyme. No puede desconocerse que, además, la economía argentina ya estaba en recesión”, explica Cohen Arazi. 

Qué se necesita

En un intento por revertir la situación, las asociaciones empresariales trabajan en pedidos de auxilio. “La perspectiva de mediano plazo es teletrabajo ‘o muerte’. Va a haber un reseteo de la producción, con mayor desigualdad entre los que puedan adoptar nuevas tecnologías y home office, y los que no. Hay que pensar en cómo ayudar a las empresas con recursos y asistencia financiera para que esta dualización sea lo menos acentuada posible”, dice Donato, quien ve con preocupación el hecho de que muchas empresas no estén pudiendo avanzar con los protocolos y recomienda, asimismo, armar un programa especial de asistencia técnica en metodologías de organización

Desde IPA, en tanto, parten de la base de que más del 50% de las pymes industriales, unas 40.000 firmas, están con problemas de financiamiento. "Estamos planteando la necesidad de que el financiamiento sea a tasa cero, para que las pymes puedan hacer frente al pago de los salarios, al medio aguinaldo o al pago de insumos”, dice Rosato.  

En tal sentido, desde la entidad piden por una política energética que, entre otras cosas, permita a la industria pagar por lo que consume y por no la potencia contratada generando; una política comercial que proteja el mercado interior y la compra nacional; y una política de defensa de la competencia ante prácticas desleales. 

En tanto, desde la CAME apuntan a actualizar la fecha en la que se puedan incluir los impuestos de la moratoria, piden mayor asistencia para el capital de trabajo -que incluya el medio aguinaldo y los salarios completos, al menos, de hasta 40 trabajadores-; la refinanciación de las deudas de las pymes con los bancos y un mayor plazo con una tasa de interés baja; y articular una red de protección para las empresas en crisis, una vez superada la pandemia.  

Para Rodríguez, las fichas deberían estar puestas en la postergación inmediata del comienzo de pago del plan de moratoria; escalabilidad por tramo en impuestos a las ganancias, dado el rubro, y la situación real actual de cada empresa; valor dólar que no pueda impactar en el 100 % del mismo sobre los productos, entre otros. 

El Gobierno debería tomar alguna medida económica para el día después, para lograr la reactivación del sector, que es el motor del país. En estos meses se estuvieron otorgando préstamos y beneficios a empresas y sectores vulnerables que solo sirven para paliar la situación en forma momentánea”, resalta Rodríguez.  

En este aspecto, un informe realizado por Identidad Pyme sobre la base de 313 dueños y directivos de pymes evaluó la valoración que tuvieron las medidas tomadas por el Gobierno enmarcadas en el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP). Para el 44% de los consultados las medidas fueron regulares; para el 17 % malas, para el 12 % fueron muy malas, en tanto que para el 24 % buenas y para el 3 % muy buenas.

En relación al alcance del ATP, las aguas están divididas, señala el estudio. Por un lado, el 53% logró acceder, en tanto que el 47 % restante no pudo o no quiso obtenerlo. En cuanto a cómo evalúan los empresarios pyme el acceso a ATP por parte de las empresas, para el 83 % llegó solo a algunas organizaciones, apenas para el 8 % llegó a todas las empresas que las precisaban, en tanto que el 9 % dijo no conocer ninguna organización que haya logrado acceder.

El desarrollo de un plan integral que aliente la producción y consumo a largo plazo parece ser uno de los ejes sobre los cuales se debe trabajar, dado que las pymes miran más allá de la coyuntura.  

En este sentido, Cohen Arazi completa: "La caída en las ventas debido a la cuarentena no ocupa uno de los primeros puestos en las preocupaciones, de acuerdo al relevamiento realizado en mayo. De hecho, las mipymes consideran como principales cinco obstáculos que limitan su crecimiento a la presión tributaria, la incertidumbre macro, los altos costos laborales, la volatilidad del tipo de cambio y la inflación. Es decir, proyectándose a un futuro con la pandemia resuelta, existen obstáculos estructurales que tienen que ver con regulaciones y entorno macro”. 

Poder alumbrar mayor cantidad de pymes es otro objetivo que debería poder ser resuelto. En América latina, nace una empresa por cada 500 habitantes. “En Brasil, una sociedad cada 300 habitantes; en Chile, una cada 150. En la Argentina, una cada 2000. Ese es el resultado de por qué no tenemos stock. Cuidemos lo poco que nos queda y armemos las condiciones para una mayor natalidad”, concluye Donato. 

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