De Misiones al mundo, a golpe de puro ingenio

Plotter Polyfan fue reconocida en los premios Innovar y hoy recibe pedidos de máquinas del exterior.

De Misiones al mundo, a golpe de puro ingenio

En un mundo donde las corporaciones gastan millones en avances en el campo de la tecnología, los mejores inventos suelen salir todavía de los esfuerzos y el ingenio de ignotos emprendedores .

Es el caso de Alejandro Szeliga, un autodidacta apasionado por la electrónica que fundó junto a la diseñadora gráfica, compañera de vida y socia, Silvina Flores, una empresa productora de máquinas de corte para cartelería corpórea que funciona en Posadas, Misiones y hoy recibe pedidos de diversas partes del mundo.

Plotter Polyfan nació en 2005, en el taller familiar, como suele pasar en estos casos. Szeliga había creado un equipo que a los legos nos recuerda al histórico Segelín. El plotter es una maquina CNC (control numérico mecanizado), que posee un cabezal retractil con agujas especiales extremadamente finas conectado a una computadora que permite cortar con precisión y prolijidad polyfan, un material sintético que sirve para producir objetos en 3D como letras y figuras.

Lo destacado de la herramienta es que es mucho más económica que otras opciones y genera productos terminados y listos para usar, lo que no sucede con métodos similares.

La originalidad de la propuesta fue destacada en el Concurso Innovar del año 2005, donde compitió junto a 2500 proyectos y obtuvo el quinto premio.

"Realizamos en 2004 el primer prototipo y lo presentamos en Buenos Aires en 2005, en la feria Innovar. Pero debimos venderlo allí mismo para poder producir otros", cuenta Flores

El impacto fue casi inmediato. No existía en el mercado local una máquina que realizara este trabajo, y las importadas que contaban con otra tecnología inferior salían mucho más caras.

"Las máquinas de alambre térmico europeas valían lo mismo que un auto y nosotros ofrecíamos una solución a u$s 2600 y u$s 2200, lo que significa un cuarto del valor ", señala la empresaria.

Inmediatamente – cuenta- comenzaron a recibir pedidos de todo el país y también desde el exterior como Brasil, Ecuador, México, Perú, Bolivia, Paraguay e incluso Europa.

Los problemas, sin embargo, pusieron coto a tanto ímpetu. La falta de capital suele poner trabas a los prospectos de buenos negocios.

El costo de los insumos, con motores que cuestan alrededor de u$s 100, más la imposibilidad de costear salarios a personal calificado y el escaso eco que tuvieron en el sistema financiero y desde el Estado, hizo que la capacidad de producción se redujera a un par de decenas de equipos por año.

Muchos clientes, plantea Flores, "debían esperar varios meses para que les pudiéramos entregar la máquina. Esto hizo que perdiéramos muchas ventas. E incluso hizo que no aceptáramos propuestas que nos llegaron desde el exterior".

Así y todo lograron colocar en el mercado más de 350 máquinas y aún reciben pedidos de todo el país. Aunque, señalan, ya no son los únicos en el mercado debido a que debieron tropezar con cierta competencia desleal que les copió el modelo.

Por eso decidieron avanzar con la venta del kit de agujas, el implemento central de su invento, y que tiene un costo de u$s 335. Estas herramientas se colocan en los cabezales de las máquinas CNC y routers de otras marcas y modelos.

"Nuestra competencia copió la idea, pero no logró alcanzar la calidad y prestaciones de nuestra maquina ni de las agujas", dice Flores, aunque apunta que aún están a tiempo de expandir el negocio de sus máquinas. Algo que esperan lograr con el apoyo de la Secretaría de Industria de Misiones -con quienes ya lograron  un acercamiento-. 

Plotter Polyfan debió atravesar, como muchas pymes, los últimos años de caída de la actividad, lo que provocó que debieran desprenderse de los pocos empleados que los asistían. Sin embargo, el mercado de letras corpóreas de polyfan está en plena expansión, señalan los emprendedores. Las empresas buscan alternativas baratas y de calidad. Hoy esperan poder cumplir con los clientes que vuelven a llamar para acceder a la calidad de este invento, que aunque parezca increíble en pleno siglo XXI, aún tiene mucho desarrollo por delante.

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