El movimiento vegano crece y crea nuevos nichos

El negocio va más allá de los alimentos y suma opciones en cosmética, indumentaria y hasta petshops. La experiencia de emprendedores que se ajustan a un estricto código de respeto animal.  

Cosmética, helados y alimento balanceado, nuevos nichos veganos a los que apuntan las pymes

El año pasado McDonald’s presentó en Alemania su Big Vegan, un Big Mac 100% vegano. La paradoja de la hamburguesa sin componentes de origen animal en una cadena que basó su liderazgo en la venta de carne, pone en evidencia un fenómeno demasiado grande para ignorar: el enorme mercado asociado al veganismo, un fenómeno que suma fanáticos de a miles en todo el mundo.


Según un relevamiento realizado por Kantar para la Unión Vegana Argentina (UVA), en nuestro país hay 4 millones de personas que no consumen carne (esto incluye a vegetarianos y veganos). Un mercado nada despreciable, teniendo en cuenta que las opciones “animal free” todavía son escasas y eran casi inexistentes un par de años atrás.


“Un producto vegano no contiene ningún ingrediente que provenga de animales o sus derivados”, define Manuel Martí, fundador y director de UVA y representante en el continente de la Unión Internacional Vegetariana (IVU).

Para Martí todavía hay mucho por hacer en el mercado nacional. “Una gran cantidad de productos que se venden como veganos no lo son. Básicamente, por desconocimiento, pero también por falta de controles y de transparencia en la producción”, indica.


Desde la Anmat aclaran que los alimentos veganos deben “cumplimentar la normativa vigente y gestionar la autorización, como cualquier otro producto, pero todavía la legislación no contempla el término vegano en el rotulado”. Y las etiquetas muchas veces engañan.

“Hay gente que no sabe por ejemplo que el carmín, uno de los colorantes más usados en la industria, se obtiene aplastando cochinillas, un insecto”, explica Martí. La UVA acaba de ser reconocida como representante en el país de la V-Label, un sello internacional que certifica que un producto es 100% vegano

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A diferencia de otros países, en la Argentina los productos V no están rotulados y es difícil encontrarlos en supermercados o grandes tiendas”, dice Tamara Apter, vegetariana hace 30 años y vegana hace cinco.

En 2017, Apter creó Florentine Vida Vegana, una web en la que compartía lugares e info de productos. El proyecto se convirtió en un paseo por Palermo Viejo, publicitado en Airbnb, una especie de hoja de ruta para turistas veganos.


Los veganos insisten en que su modo de alimentación no escatima los gustos sobre la mesa. Ainara Helados cumplió un año. “Con mi familia arrancamos por una necesidad propia que era la de tener helados cremosos y ricos con los sabores que consumíamos antes de hacernos veganos”, cuenta Mijail Kiektik, su fundador. Comenzaron vendiendo dulce de leche de almendras y chocolate suizo, entre otros gustos, a amigos y conocidos por Instagram y whatsapp. Luego le sumaron stands en festivales y ferias y acaban de comenzar con delivery propio.


En la cosecha 2013, la bodega Chakana convirtió sus prácticas tradicionales en orgánicas y biodinámicas. “Nunca utilizamos clarificantes de origen animal, como la clara de huevo. En 2010 empezamos a usar levaduras indígenas (propias de la uva), en lugar de las transgénicas que usa la vitivinicultura masiva y en 2017 formalizamos el sello vegano”, explica el ingeniero agrónomo Facundo Bonamaizón.

“Hay un nicho creciente de consumidores, que están interesados en entender la trazabilidad y la transparencia de los productos”, coincide Ignacio Martínez Landa, director de Marketing de Domaine Bousquet, otra de las bodegas orgánicas que sumó el sello vegano en 2018.

Alimento balanceado veggie, una apuesta de Veguis. 


Al implicar mucho más que una dieta, el modo de vida V incluye el consumo de una batería de productos cotidianos, que incluye desde detergente hasta la ropa, los zapatos o la comida de las mascotas.

En 2011 Alicia Scarone dejó su trabajo en una compañía multinacional y armó una ONG de respeto animal. Dos años después inició Veguis, una marca de alimento para perros y gatos 100% vegetal.


El balanceado viene en 3 presentaciones de 1,5, 5 y 15 kgs. Se comercializa en el e-shop de la marca y en pet shops adheridos. Se produce en un molino en Córdoba y cuenta con un estricto asesoramiento veterinario.

“Nació para darle a la comunidad vegetariana una alternativa de alimentación para sus animales de compañía. Nuestro balanceado no precisa ningún complemento”, dice Scarone y cuenta que la demanda los está impulsando a crear nuevas líneas como fórmulas para cachorros y otros grupos nutricionales.

Cosmética sin componentes animales


Hace dos años Carla Brenchio cristalizó una idea que venía dándole vueltas hacía tiempo: fabricar a escala sus fórmulas de cuidado personal 100%V. Es decir, sin componentes ni testeo animal. Consiguió la aprobación del Anmat y creó Sentida Botánica, una línea cosmética en venta online y en farmacias y dietéticas. “Nuestros productos más buscados son el shampoo y el acondicionador sólido, también vendemos jabones, agua micelar, perfumes, pasta dental, desodorantes, bálsamos y aromaterapia”.


“Hoy la concientización mundial de preservar el planeta plantea nuevas formas de consumo y estilos de vida. La cosmética no escapa al fenómeno”, coincide Isabel Escalante, responsable de Marketing de Weleda Argentina.

“Nuestras materias primas provienen de huertos en los no se usan agroquímicos ni fertilizantes. Tampoco testeamos en animales. Estas dos características nos permitieron obtener la certificación Natrue, de cosmética orgánica y la UEBT, de abastecimiento ético”, agrega. La punta de un fenómeno que ya factura millones en todo el mundo.

Las ISO veganas


El V Label es uno de los sellos veganos más prestigiosos del mundo. Nació en 1985, como una iniciativa de la Unión Vegetariana Europea. El primer país en adoptarlo fue Suiza. Hoy se utiliza en Europa, Estados Unidos y Asia. Perú y Chile fueron los primeros países de Sudamérica en sumar la licencia. La certificación llegó a la Argentina a través de la Unión Vegana Argentina, que acaba de conseguir la representación oficial.
La certificación implica una serie de inspecciones, bajo estrictos estándares internacionales, de materias primas, procesos de fabricación, packaging y distribución de los productos, que certifican que los productos no contienen componentes o trazas de origen animal.
 

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