Cambio cultural, el golpe de timón para achicar la brecha de género

En las pymes argentinas, las mujeres siguen siendo minoría en los puestos de toma de decisiones. Los factores de incidencia. Los próximos pasos para modificarlo

Cambio cultural, el golpe de timón para achicar la brecha de género

En la Argentina, el 58% de las empresas tienen mujeres en la alta dirección pero ellas solo ocupan el 23% de los cargos senior. Esta cifra que informa Cippec en su informe "El género del trabajo: entre la casa, el sueldo y los derechos", publicado en 2019, deja en evidencia que nuestro país se encuentra por debajo del promedio regional. El cambio cultural empezó, pero aún queda por definir próximos pasos; las pymes lideradas por mujeres se hacen camino y muestran un frente unido.

"En el mundo empresarial el estilo de liderazgo femenino está siendo altamente valorado. Me refiero a la capacidad de liderar desde el centro en lugar en vez de hacerlo de manera vertical; de construir relaciones de confianza, de comunicar en forma directa, y no a través de una cadena de mando, de promover la diversidad, de integrar trabajo y vida personal versus tratar estas situaciones como dos mundos separados", señala Lisa Ocampo, experta en diseño y fortalecimiento de nuevos negocios y socia en BACE inversiones colectivas.

Según el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, en la Argentina existen más de 1 millón de pymes registradas, pero solo el 50% de ellas figuran vigentes. De esa gran mitad, se estima que solo el 57,8% tiene participación de mujeres en la propiedad, el 7,9% tiene mayoría femenina y el 8% cuenta con, al menos, una mujer en puestos de alta dirección.

"Cuando comencé, hace casi 25 años, el mundo era otro. Desde ese entonces, los cambios fueron bastantes, en parte, traccionados por el impacto que la tecnología tuvo sobre nuestros hábitos y cultura, y en parte por una mayor conciencia social de género. Recuerdo que, al principio, me repetían que, como mujer, si quería ser empresaria tenía que demostrar que había venido para quedarme, especialmente si buscaba financiamiento. Es en ese aspecto existen mejoras, más allá de que sigue siendo un gran desafío llevar adelante una empresa siendo mujer", indica María Laura García, fundadora y presidente GlobalNews Group.

Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva, dedicada a la industrialización de Caucho, recuerda que tomó la empresa hace ya 23 años, tras una sucesión familiar. "A la hora de crear una empresa, los desafíos existen sin importar si sos hombre o mujer, pero es cierto que el trayecto es diferente. Como mujer, tener una empresa presenta algunas diferencias desde la mirada del mercado, respecto a los temas financieros y, también, cuando respecta a proveedores. Aún hay un desafío que tenemos por delante las mujeres para que nos den créditos o elijan a la empresa para determinadas cuestiones", comenta.

EL CAMBIO CULTURAL

El crecimiento de las mujeres es consecuencia del comienzo de un cambio cultural a nivel mundial y su mayor participación en puestos de toma de decisión lo impulsa.

Ocampo apunta que son varios los factores que influyen sobre el cambio cultural. Por un lado, la tecnología, que desafía a los modelos de negocio, y que requiere que las empresas incorporen mayor innovación, que se logra, entre otras cosas, con la diversidad. "Las mujeres en los directorios logran una performance financiera mayor y ganancia por acciones", dice Ocampo y subraya que las mujeres invierten en ellas mismas: "Somos cada vez más conscientes de la necesidad de revisar nuestro comportamiento y hábitos más que demandar que el sistema cambie por o para nosotras".

Malnati opina que el cambio de la mujer en los negocios es algo que está sucediendo pero que aún falta mucho. "La mujer tiene un rol muy importante en todos los sectores, y es clave que podamos crear un espacio para acompañarlas. Las mujeres éramos las cuidadoras del hogar y administrábamos el dinero que entraba a los hogares; somos administradoras natas, somos mujeres de negocios desde el primer momento en nuestras casas. Cuando las mujeres aumentan su participación en las empresas, el PBI de los países crece", acentúa.

Los casos son diferentes, algunas pymes son empresas familiares donde la cultura es adquirida cuando la mujer toma las riendas, otras son creadas por mujeres y, en algunos casos, la mujer llega al puesto de liderazgo tras un largo trayecto. Los tres casos destacan una cultura organizacional diferente, que requiere de diversos desafíos para cerrar brechas de género.

"Las empresas tienen una cultura y una estructura dada. Los cambios pueden llevar años y no ser efectivos. La mejor forma para que ocurra el cambio cultural es desde adentro. En lugar de intentar arreglar el sistema, las mujeres debemos enfocarnos en cosas que sí controlamos: nuestros hábitos y comportamiento. Solo así podremos alcanzar nuestro máximo potencial y tener la influencia estratégica para cambiar a la organización", comenta Ocampo.

Inclusivos, sin sesgos y permitir que cada uno acceda a la oportunidad de ser parte son rasgos que García plantea respecto al cambio. "Tenemos protocolos que dan el marco dentro de nuestra empresa. Hay una gran diferencia en lo cultural y los avances desde lo legal y social que se dieron en los últimos años a nivel sociedad. Hoy existe una mayor sensibilidad sobre el lugar de la mujer como emprendedora y empresaria y una mayor cantidad de herramientas para acompañar y empoderarnos", explica García.

"Cuando me incorporé no era tan consciente de que algunas cosas que pasaban en la empresa tenían que ver con la diferencia de género, pensaba que se relacionaban a mi falta de preparación. Hoy, hago todo lo posible para que en mi compañía eso no suceda", señala Malnati y agrega que una de las cuestiones más importantes es poder ayudar a las mujeres del sector para que el camino que tienen que transitar sea diferente, y también para que los hombres tengan otra apertura; además de que no existen, dentro de su empresa, brechas de salario entre hombres y mujeres.

GENERACIÓN QUE PISA FUERTE

"Todavía, las mujeres tenemos que enfrentar con coraje el mundo empresarial, pero estoy convencida de que, poco a poco, vamos ganando espacios. Las nuevas generaciones vienen con otro chip, las más jóvenes están trabajando de otra manera y tienen un compromiso renovado", define Malnati y acentúa que "a los grupos de 50 o 60 años aún les cuesta mucho el cambio cultural dentro de las pymes, en cambio la generación de treinta, para abajo, se acercan desde otro lugar".

Ocampo es optimista y afirma que las mujeres comenzaron a ganar terreno en sectores que son dominados por hombres, como el financiero: "Faltaría tener más modelos de rol femenino liderando las pymes y emprendimientos en sectores de alto impacto y, en segundo lugar, que estas mujeres apuesten por otras mujeres", destaca.

"Las nuevas generaciones superaron gran parte de lo que las generaciones como la mía tuvimos que atravesar. Mientras alguna mujer sea discriminada en su negocio, se vea imposibilitada de crecer, negociar o adquirir financiamiento, tendremos que seguir trabajando para lograrlo; pero crecimos en derechos y en lo que conseguimos, y se puede seguir avanzando", cierra.

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