Acuerdo: una caricia a las pymes en medio de la turbulencia

Acuerdo: una caricia a las pymes en medio de la turbulencia

Los números son como una bofetada impiadosa. Las ventas minoristas de las pymes, medidas en cantidades, cayeron en julio 27,7% anual, cifra que incluye tanto a la modalidad online como de locales físicos, con muchas ciudades del interior de la Argentina trabajando ya con menos restricciones, de acuerdo a un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Los últimos meses fueron un torbellino. El impacto económico del Covid-19, sumado al efecto sobre las rutinas y el ánimo de las personas, se hizo sentir. En especial, en aquellas organizaciones que, por la naturaleza de sus negocios, no pudieron ofrecer una propuesta acorde a las necesidades de la coyuntura o que venían muy atrasadas en términos de transformación digital. No todos pudieron reinventarse, en tan poco tiempo, con escasa o nula espalda financiera, y sin cintura para surfear la ola de un contexto 100% VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo).

Agosto llegó rápido y caluroso. Y, en medio del desconcierto general, el acuerdo por la deuda parece erguirse como un alivio, una brisa que salpica optimismo y renueva esperanzas. Los plausos virtuales no se hicieron esperar y la patria twittera hizo eco de la consigna bajo los hashtags #SíalAcuerdo #ArgentinaEnElmundo.

"La unidad es superior al conflicto, unidos frente al afuera y la unidad de adentro van a permitir la reconstrucción, la recuperación, el rebote y el despegue, donde las pymes seremos un actor central", destacaron desde la CAME en un comunicado.

El acuerdo con los bonistas es clave para ganar credibilidad y generar un marco que otorgue previsibilidad. Para las pymes exportadoras representa la posibilidad de volver a soñar con abrirse al exterior. La reactivación productiva será necesaria para encarar el proceso.

El camino no se construye en soledad. Las pymes, generadoras del 70% del empleo privado en la Argentina, necesitan políticas transparentes, previsibilidad, seguridad jurídica y apoyo. Y, puertas adentro, también requieren de unidad y acompañamiento, de la base a la punta de la pirámide, incluso para las que aún elijan esquemas verticalistas. Porque, en tiempos turbulentos, solo es posible ganar cuando se trabaja en equipo, con un propósito colectivo por encima del interés individual. No por nada, el león, apodado el 'rey de la selva', no vive en soledad. Para llegar a sus presas, los felinos cazan en manada, articulados bajo una estrategia grupal. Es tiempo de unirse para salir adelante.

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