Tiene 22 años, vendió su empresa y ahora fabrica máscaras de protección facial contra el coronavirus

Al frente de un equipo de cuatro personas, Facundo Miller produce unas 1500 máscaras por día desde Bahía Blanca

Tiene 22 años, vendió su empresa y ahora fabrica máscaras de protección facial contra el coronavirus

Impulsado por la pandemia de coronavirus, Facundo Miller, un joven pampeano de 22 años, lanzó Tripp Keep Moving, un emprendimiento con el que fabrica máscaras de protección facial 100% esterilizables y mamparas de protección para protección al público.  

Basado actualmente en la ciudad de Bahía Blanca, produce unas 1500 máscaras diarias y vende a través de distribuidores, así como por redes sociales y MercadoLibre

“La idea es lograr vender mucho y, de esta manera, no solo recuperar la inversión inicial, sino también ayudar a quienes lo necesiten. De cada 10 máscaras que vendemos donamos una”, comenta Miller, al frente de un equipo de cuatro personas y a punto de incorporar a un quinto colaborador. 

Tripp Keep Moving lleva un mes en operación y, en pocos días, Miller recibió consultas de interesados en comprar las máscaras Chaco, Misiones, San Juan, Comodoro Rivadavia, Neuquén y Buenos Aires

Cinco años atrás, Miller había fundado una gráfica, que vendió en febrero. Sin embargo, durante aquellos años en el rubro, junto con otros 10 colegas de varios puntos del país, había armado un grupo, una suerte de “cooperativa gráfica", para hacer compras en conjunto, asistir a exposiciones y compartir información.

“Uno de los integrantes empezó a fabricar máscaras de protección facial; luego, otro, y así varios. Las ventas crecían y la necesidad de la sociedad era grande. Uno de los métodos para fabricar estas máscaras es con un CNC láser”.

Miller adquirió dos equipos en Buenos Aires, los materiales en Rosario y se instaló, finalmente, en Bahía Blanca, desde donde produce las máscaras. Ya contaba con mesas de trabajo, herramientas y movilidad, que todavía le quedaban de la venta de la gráfica. 

Historia de un emprendedor 

Miller había empezado a emprender a los 17 años, cuando estaba recién egresado del colegio. “Desde muy chico tenía estas ganas de vender; en la primaria fabricaba pulseras, collares y llaveros para hombres, y los vendía a mis compañeros; en la secundaria, abrí una tienda online y vendía juegos para PC y películas, amaba la parte de diseñar las tapas y contratapas, ahí fueron un poco mis inicios en el diseño”, recuerda. 

Al terminar la escuela, el joven tuvo una charla con su madre: “Saqué la cuenta de la plata que gastaría ella en todos los años de una carrera universitaria para mí y le pedí que me diera solo un 20% de eso para abrir mi propio negocio".  

Así fue que, en marzo de 2015, abrió una gráfica en su pueblo, General San Martín, en la provincia de La Pampa, donde hacía sublimación de varios productos, como tazas, jarros, llaveros y bolsos. Con el tiempo fue incorporando otro tipo de trabajos dentro del rubro: cartelería, ploteo vehicular, polarizado e impresiones.  

Tres años más tarde, abrió una sucursal en Guatraché, también en La Pampa, aspirando a crecer hacia otra zona. Mientras tanto, y con 20 años, Miller empezó a trabajar sobre varios negocios en forma paralela: vendió celulares y accesorios, incorporó un técnico en PC en la gráfica, alquiló el 50% de una cervecería junto con su hermano y abrió, con su mamá, un local de decoración

“Mi gran sueño es iniciar una fábrica que logre importar materiales y exportar productos, ya veremos cómo se va dando todo”, concluye Miller, ahora abocado a la fabricación de máscaras que puedan ayudar a evitar el contagio de coronavirus. 

 
 

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