El futuro del teletrabajo en las pymes

La transformación digital tiene menos que ver con la tecnología y más con las personas. El 57% de los jóvenes piensa que el capital humano es el mayor activo que tiene la Argentina.

El futuro del teletrabajo en las pymes

Con un futuro aún un poco ambiguo e incierto, desde hace poco más de cinco meses que las pantallas se han vuelto indispensables en nuestra vida. Hoy las computadoras, tablets, smartphones son nuestra base de trabajo que nos permiten, y también obligan, a adaptarnos a un mundo cada vez más digital y virtual.

En este sentido, de acuerdo con el estudio realizado por Idea Joven 2019, al describir cómo serán las empresas del futuro, prevalecen características como flexibles, tecnológicas, digitales e innovadoras

Con el coronavirus al acecho, 3300 millones es la cantidad de empleados que fueron afectados por la pandemia según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ya sea porque perdieron su trabajo, por riesgo sanitario o porque están haciendo teletrabajo.

Por ejemplo, Massachussetts Institute of Technology (MIT) reveló que el 50% de la fuerza laboral en los Estados Unidos aplicó la modalidad del trabajo a distancia y el 15% de la fuerza laboral ya había tenido la experiencia. 

Sin embargo, en la Argentina no más del 30% de los trabajos pueden ejecutarse hoy de manera remota y las pymes están en una situación muy crítica al respecto. Tanto para la adaptación de procesos, políticas o para acompañar a los empleados a distancia, las pequeñas empresas suelen centralizar su administración, no cuentan con un especialista para cada problemática y tienden a tercerizar muchos servicios.

En cualquier caso, los recursos son más limitados y hoy están abocados a sobrevivir, posiblemente a cubrir los temas más prioritarios.

Para fines de 2021, la Global Workplace Analytics (GWA) estimó que entre el 25 y el 30% de los empleados trabajará varios días por semana desde casa. Todo indica que el teletrabajo llegó para quedarse, modalidad que estima un ahorro aproximado de u$s 10.000 por empleado al año en inmuebles y 78.000 millones por año, solo en EE.UU., por efecto de la disminución en embotellamientos de tránsito.

De hecho, posiblemente aquellas organizaciones y pymes dedicadas a servicios adopten esquemas más flexibles, incluso dando hasta dos días de "home-office" a la semana. Pero más complicado será para las empresas dedicadas a la industria, para quienes significará un desafío y dependerá de cada caso.

El futuro ya se presenta mucho más digital, dinámico y ágil para todos. Como contrapartida, la ansiada transformación digital, acelerada a raíz de la pandemia y su complejidad, abruma la infraestructura de la ciberseguridad de las pequeñas y grandes organizaciones ocultando las amenazas emergentes. Agobiadas por los sistemas heredados, las empresas se encuentran menos ágiles que los ciberdelincuentes produciéndose el ataque. En respuesta, se busca el parche tecnológico para esa amenaza específica, y el ciclo se repite.

A pesar de que el 93% de los jóvenes identifiquen el avance tecnológico como una oportunidad para el desarrollo según datos del informe de Idea Joven 2019, solo el 40% de los empleados confía en que su empresa tiene la infraestructura necesaria para enfrentar los riesgos digitales. Se prevé que la inversión en tecnología sea de u$s 133.000 millones por año en 2022.

A medida que las empresas incorporan nuevas tecnologías, también añaden más personas y procesos. Las interacciones entre la tecnología, los procesos y las personas se acumulan y el nivel de complejidad aumenta geométricamente. 

La transformación digital tiene menos que ver con la tecnología y más con las personas. El 57% de los jóvenes piensa que el capital humano es el mayor activo que tiene la Argentina. Se puede comprar prácticamente cualquier tecnología, pero su capacidad de adaptarse a un futuro aún más digital depende del desarrollo de la próxima generación de habilidades.

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