Del storytelling al storydoing: el desafío para las pymes en la nueva normalidad

Del storytelling al storydoing: el desafío para las pymes en la nueva normalidad

Según un estudio de la consultora Mckinsey, la crisis Covid-19 ha logrado que los consumidores de todo el mundo cambien sus comportamientos, de forma rápida y en gran número. En los Estados Unidos, por ejemplo, el 75% de los consumidores ha probado una nueva tienda, marca o una forma diferente de comprar servicios o productos durante la pandemia, lo cual da el indicio que muchos cambios llegaron para quedarse.

¿Cómo y por qué deben las pymes adaptarse a la nueva cultura, si pretenden aumentar sus niveles de sostenibilidad?  
En ese marco, la diferenciación es uno de los conceptos clave a desarrollar. Debido a la cantidad de contenidos a los que estamos expuestos las 24 horas del día, es necesario desarrollar elementos diferenciadores en nuestras campañas online para que el público no considere a la empresa  como “una más”.

La empresa Tik Tok  midió el tiempo de foco de la atención y descubrió que hoy, para un millennial, el foco es solo de 7 segundos y en la generación siguiente sube solo a 12 segundos. Por lo tanto, qué importante es captar la atención en los primeros segundos de nuestro discurso tanto en nuestras acciones de marketing.

Ahora bien, ¿cómo lograrlo? ¿Qué cosas terminan creyendo y convenciendo a las personas? Hoy se habla mucho del storytelling aplicado al marketing, que es el arte de contar historias usando técnicas inspiradas en escritores y guionistas para transmitir un mensaje de forma inolvidable. Contar buenas historias aumenta las posibilidades de recordación en el target. Por más que la publicación hable de un tema desgastado o de conocimiento general, el contenido abordará una perspectiva única: la propia.

El poder de una buena historia

Una muy buena historia hace que el lector se imagine en el papel del personaje principal. 
La idea transmitida es lo que puede transformar y marcar la vida de las personas. 
En cuanto a las empresas, el storytelling se enfoca en comunicar la razón de ser de lo que hace y por qué lo hace. Es la esencia de lo que lo mueve todos los días; el significado que tiene trabajar por lograr algo que lo trascienda.
Pero con esto hoy ya no alcanza, la gente quiere interactuar con las marcas, ser el protagonista. Así, del storytelling vamos hacia el storydoing. 
En otras palabras, las empresas o las personas (marca personal) transmiten las acciones que se han, se están o se estarán llevando a cabo como parte de su estrategia y línea de negocio.

¿Por qué las marcas deberían redireccionarse del storytelling al storydoing?

Hay que dejar de contar historias a los consumidores y empezar a crearlas con ellos como protagonistas. De esto se trata el storydoing: ya no se cuentan historias al target, sino que es la misma audiencia que crea y vive las historias.
Si se realizan buenas historias en formato de storydoing, le aportaría a la marca o empresa una buena valoración, posicionamiento tanto online como en la mentalidad del target convertible a ventas, se tejerían comunidades fieles a la marca y con ellos se podrían aumentar los embajadores de la marca y sus contribuciones earned media, tan valoradas entre los seguidores actualmente.
La clave es el arte y la creatividad que tengamos al contar acciones, su reciclamiento continuo para no caer en la monotonía, ser capaces de conectar emocionalmente con los participantes 
Como en una película se le da un papel en el reparto y se le dota de herramientas para que interactúe con la marca. Se proponen hechos y acciones en los que tiene que participar, bien para conseguir algo, bien para personalizar un producto, bien para, simplemente, hacerse con el producto.

¿Ejemplos? La marca de bolígrafos BIC abrió tiendas en Ámsterdam y Amberes, donde se podía pagar con creatividad en lugar de dinero, para ello se invitaba a los clientes a que dibujaran con sus bolígrafos en hojas en blanco y expresarán su creatividad. Estas hojas, con forma y valor de billetes, se canjeaban luego por artículos de la tienda.
Lo que nunca se nos debe olvidar es de hacer partícipes a los seguidores de esta tipología narrativa y alcanzar el mayor nivel de engagement e interacción. Y, a su vez, mostrar a su comunidad el compromiso que tiene hacia sus seguidores.
Pero lo realmente importante es conseguir que esa experiencia de producto interactúe con el consumidor creando escenas, haciendo realidad la historia.

Vivir las historias


Las estrategias de comunicación y marketing de las empresas van más allá. Ya no se trata solo de crear historias, sino de vivirlas. Ya no es solo que los consumidores se identifiquen con esos relatos, sino que sean parte de los mismos. Y es cuando se cierra el círculo: esa parte vivida de la historia de la empresa es lo que produce una identificación con los valores de la marca y la fidelización con la misma. ¡Se ha creado la experiencia de producto!


La credibilidad de las empresas va unida a lo que predica. Las historias tienen que responder a los valores de la marca. El cliente quiere ver que la empresa sea coherente con sus mensajes, que ejecute sus principios y valores en sus acciones. Dicho de otra manera, los hechos convencen más que las palabras.
La gran pregunta ya no es “qué está diciendo mi marca”, sino “que está haciendo mi marca”. Y en esto el storydoing tiene mucho que decir.
El storydoing debe ir ligado a unos objetivos cuantificables, medibles y analizables, en base a unos KPIs (Key Performance Indicators), según una franja temporal propuesta para su posterior comparación.

Con ello, se percibirán las posibles desviaciones y las acciones a proponer para su alineamiento hacia el alcance de los objetivos propuestos.

Se debe promover la originalidad en las historias y tener en cuenta los siguientes elementos:

  • Los participantes tienen que tener acceso a la interacción con la historia.
  • Deben captar al usuario, conectando a nivel emocional, promoviendo el engagement e interacción proactiva.

La cocreación de historias y contenidos llegó para quedarse y es la oportunidad para que las pymes puedan achicar la brecha con las grandes empresas.

Solo es cuestión de creatividad e innovación para lograr captar la atención. Y como dice el cantante Vicentico en su canción “Algo contigo”,  ya no será necesario  "que te diga que me muero por tener algo contigo… Es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo....”.  Llegar al corazón de los clientes y la venta sucederá sola casi sin darnos cuenta. 
 

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