De Adrogué al mundo: la pyme familiar que fabrica túneles para evitar contagios de coronavirus

En 2019, GEA Bioseguridad desarrolló un túnel de desinfección fitosanitario y ya recibió pedidos de exportación de países como México, España, Francia, Chile, Ecuador y Paraguay.

De Adrogué al mundo: la pyme familiar que fabrica túneles para evitar contagios de coronavirus

Patricia Soto, veterinaria y consultora especializada en bioseguridad, se dio cuenta de que a todas las empresas que asesoraba, tarde o temprano, les fallaban las barreras de protección contra virus, bacterias y gérmenes, exponiendo su actividad y la salud del personal. Juan Sebastián Fabi, su marido, le ofreció sus conocimientos en electrónica para encontrar una solución definitiva. "¿Qué necesitas?", le preguntó luego de escuchar la queja en cada cena familiar en la que aparecían los temas laborales. Fue una noche de 2017 que, entre plato y postre, nació GEA Bioseguridad, una empresa dedicada al desarrollo de equipos de protección y desinfección para plantas industriales y granjas. Hoy, con la pandemia del coronavirus amenazando al mundo, buscan convertirse en parte de la solución.

"A mi marido, que es técnico electrónico y trabajaba en el diseño de equipamientos médicos, le pedí que hiciera un equipo que funcionase los 365 días, que no ocupase mucho lugar, que fuese automático y fácil de montar. Hizo un arco de desinfección", recuerda. Estos arcos, explica Soto, son la primera barrera de protección que corresponde a la entrada de vehículos a planta.

Con una inversión inicial de $ 200.000, proveniente de un fondo que les otorgó en 2018 el Ministerio de Producción, desarrollaron el arco. Tras varios ensayos en el INTA y con la certeza de que tenían un 99% de efectividad, salieron a ofrecerlo. Su primer cliente fue Pollos Sapucai, y el mismo año alcanzaron sus primeras exportaciones a Perú.

En 2019 desarrollaron un túnel de desinfección fitosanitario para personas, la segunda barrera de desinfección para la prevención de contagio de enfermedades. "Con el coronavirus estallaron los pedidos, nos están pidiendo cotizaciones de a 50 unidades y ya llevo unas 500 consultas contestadas de la Argentina y del exterior. El problema es que, si bien estamos produciendo, por la cuarentena algunos proveedores no están pudiendo trabajar y nos faltan insumos; necesitamos que se abran industrias para producir más", explica Soto desde el taller que montó en su casa en Adrogué.

Los pedidos que les están llegando son de municipios y empresas privadas del rubro alimenticio. Las aplicaciones, amplía, son infinitas; pueden usarse en la entrada a un hospital o un supermercado hasta en un recital o un estadio de fútbol pasando por aduanas, cruces fronterizos o aeropuertos y terminales de ómnibus.

Del exterior reciben pedidos desde Paraguay, México, Chile, Uruguay, Ecuador, España y Francia. "Son pocos los países que fabrican túneles peatonales. Hay en Brasil, México y China. El de Brasil es un prototipo y tardan 40 días en entregarlo y el de México cuesta u$s 2700 y no tiene algunas partes que sí tiene el nuestro, que además en el exterior cuesta u$s 1800. Por eso, a pesar de tener su versión local, los mexicanos nos piden a nosotros: en solo un día les hice 25 cotizaciones por 100 arcos", describe.

El principal diferencial de los productos GEA es que tienen bomba dosificadora, un elemento no menor cuando se trata de la segunda barrera ya que una sobredosificación, explica Soto, puede intoxicar al usuario. Pero además, agrega, por ser automático permite la desinfección de todas las personas que pasan por él sin excepción.

Por una decisión empresarial, Soto y su marido decidieron no contratar personal y tecerizar los procesos que no estén dentro de sus posibilidades. "Si la empresa crece como viene prometiendo, no descartamos sumar a alguien más al equipo, pero, por ahora, con mi marido y los proveedores (unos 15) llegamos a fabricar 100 productos mensuales", dice Soto.

La empresa factura cerca de $ 1,5 millón anual, pero, por la demanda, prevé para este año un crecimiento del 800%.

Para completar la oferta de bioseguridad de segunda barrera, GEA Biosegurodad comercializa también un Periludio (para desinfección de pies) y para la tercera barrera, la de desinfección de insumos, están en proceso de desarrollo de una heladera de desinfección, que, aclara Soto, estiman lanzar para fin de año.

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