“Se debe estar a la caza permanente de profesionales”

La búsqueda de eficiencia, la mayor profesionalización alineada al core del negocio y el énfasis en los mandos medios son tres objetivos clave que ninguna pyme debería eludir hoy, según Guillermo Fraile, del IAE Business School. Sus proyecciones para el segundo semestre. 

Guillermo Fraile, profesor titular del área académica Dirección Financiera y director del Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School.

Guillermo Fraile, profesor titular del área académica Dirección Financiera y director del Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School.

Profesor titular del área académica Dirección Financiera y director del Centro Conciliación Familia y Empresa (CONFyE) del IAE Business School, Guillermo Fraile se muestra optimista con respecto al panorama venidero que les aguarda en el segundo semestre de este año a las pequeñas y medianas firmas radicadas en la Argentina, aunque no descarta asuntos pendientes que deben atenderse cuanto antes. 

“Lo que noto del mundo pyme hoy es una situación un poco contradictoria entre lo que parecería que sucede y lo que en verdad ocurre. Este tipo de empresas se están adecuando a una realidad a la que no están acostumbradas”, analiza, y agrega que las transformaciones se proyectan “bastante más estables en el largo plazo”. 

Entre las preocupaciones latentes expresadas por sus alumnos emprendedores, el docente menciona la alta carga impositiva: “Tiempo atrás, las inquietudes eran otras, como el aumento progresivo de la inflación y las trabas a las importaciones. Hoy, la incertidumbre gira en torno a los números. Las pymes suelen ser débiles con respecto a este tema: poseen expertise en sus productos y en el entorno en el que desarrollan sus actividades, pero no se destacan en lo referente a su financiamiento, que suele darse de forma más improvisada. Por eso, es relevante hacer hincapié en la gestión económica”. 

En este marco cambiante que describe Fraile, el especialista considera que las pymes deben perseguir cada vez más la eficiencia. “Se evidencia una necesidad impostergable de productividad en las empresas, que están cuidando los gastos de manera excepcional, a diferencia de momentos pasados, cuando la economía experimentaba una fase expansiva y la demanda por parte del consumo era importante. En vez de reflexionar acerca de cómo se puede hacer crecer a la compañía, en la actualidad, se piensa en cómo hacerla más eficiente”, opina.

De esta manera, comenta Fraile, la búsqueda de la productividad trae aparejada la necesidad de una mayor profesionalización. “Se debe estar a la caza permanente de profesionales que estén totalmente alineados al foco del negocio y que prioricen la eficiencia del mismo”, dice. “Antes, la ampliación del mercado, la inflación elevada, el consumo alto, las tasas subsidiarias y los créditos promovidos por el Estado permitían ineficiencias. Pero ahora se están dando ajustes tendientes a una permanencia”, profundiza.

“Las pymes no se destacan en lo referente a su financiamiento, que suele darse de forma más improvisada. Por eso, es relevante hacer hincapié en la gestión económica”. 

En cuanto a la demanda laboral de las pymes prevista para la segunda mitad de año, el experto asegura que lentamente está comenzando a crecer. “Gran parte de la cifra de personas que el Gobierno espera que se reinserten –150.000 individuos, equivalente a lo que se perdió  en la primera parte del año pasado, que ya se están recuperando– es absorbida por las pequeñas y medianas firmas”. Según él, la mayoría de las incorporaciones se registran en los sectores más beneficiados por la ola de reactivación actual, junto con “mucha especificación”, pero manteniendo equipos multidisciplinarios y heterogéneos. 

En este contexto, cobran protagonismo los mandos medios, que dan lugar, poco a poco, a la comunicación horizontal dentro de la organización. “Cumplen un rol importantísimo, porque hacen que la idea de la familia dueña pueda llevarse a cabo. A veces, no se habla de gerencia por una cuestión de dimensión”, sostiene, y añade que, a esta línea –a mitad de camino entre la operación directa y la cabeza– se le está dando información que antes no poseía por cuestiones de reserva para que comparta con los demás miembros y puedan lograrse mejoras de abajo hacia arriba. En este sentido, de acuerdo al representante del IAE, los empresarios pymes tienen que aprender a depender más de estos niveles intermedios: “Deben anular la intención de querer entrometerse en todo y, en cambio, delegar lo concerniente a lo operativo. En ocasiones, son poco consientes de que los cambios del entorno obligan a reformular la agenda. Es imperioso que realicen una reflexión para desprenderse de actividades que le quitan tiempo y sumar aquellas que no se están haciendo, pero que deberían llevarse adelante, como la extensión y la diversificación, y la constante capacitación de sus equipos”. 

La demanda de servicios, en aumento

Fraile coincide con las posturas de otros referentes del tópico en que la demanda se inclina hacia el lado de los servicios. “El espíritu argentino tradicional está ligado al sector de servicios”, dice, al tiempo que señala que del total de sus estudiantes, antiguamente solo el 20% tenía proyectos vinculados a esta área, mientras que hoy el número asciende a más de la mitad. “Se trata de una tendencia global presente, sobre todo, en empresas con escasos desembolsos iniciales. Los que lideran son aquellos con un know how que entregan al mercado, pero sin inversiones previas importantes, como RR.HH. y tecnología”. 

Aun así, el experto es cauteloso: “Igualmente, son rubros con un índice de fracaso alto”. Para él, es fundamental que la pyme sea capaz de encontrar un nicho: “Ya no existe abarcar mucho. Si no se tiene organizada la estructura, al momento de diversificarse se sufre mucho”. 

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