Quiénes son los argentinos exitosos en el negocio de los videojuegos

En un mundo donde la tecnología se produce mayormente en los países desarrollados, la Argentina supo adaptarse a uno de las patas de este mercado creciente: existe un micromundo de pequeñas y medianas empresas y estudios locales que crean juegos para celulares. Quiénes son estos actores y cómo es el negocio.  

El avance de la tecnología permitió a los emprendedores techies proponerse un desafío más grande: montar un negocio propio. 

El avance de la tecnología permitió a los emprendedores techies proponerse un desafío más grande: montar un negocio propio. 

A partir de la llegada de los smartphones, la industria de los videojuegos en la Argentina tuvo un cambio de rumbo. Antes, el desarrollador local no tenía más opción que formar parte de la cadena global de las multinacionales y ofrecer sus servicios de programación y software a un precio bajo para poder ser más competitivo. En cambio, con el avance de los celulares y las telecomunicaciones, los juegos debieron ser adaptados a una pantalla chica, y esto permitió a los emprendedores techies proponerse un desafío más grande: montar un negocio propio. 

En este nuevo escenario, con un estudio pequeño y apenas una decena de profesionales, una pyme puede diseñar videojuegos a su medida y lanzarlos al mercado de apps, presente en gran parte de los dispositivos móviles. Bajo este mecanismo, la industria local tuvo un fuerte crecimiento y hoy ya abarca a más de 140 pymes y unos 2000 empleados, según fuentes del mercado.  

Martina Santoro, fundadora y CEO de Okam Studio y presidenta de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina, cuenta que “en los últimos años, la tecnología se democratizó”. “Es mucho más sencillo y económico acceder a equipos para desarrollar juegos en plataformas como las tablets o smartphones. Esto llevó a que, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, la industria crezca de golpe y los actores se multipliquen”, profundiza Santoro. 

Si bien existen grandes empresas que desarrollan juegos de categoría premium -para consolas como Nintendo y Sony PlayStation, o PC-, las pymes locales apuntan al público de las apps móviles y el porqué se encuentra al conocer la pata técnica y comercial del rubro. “Para diseñar juegos de consolas o PC se requiere mayor conocimiento técnico y los contactos para que las grandes empresas te conozcan, confíen en tu equipo y te den un lugar como desarrollador. Es un proceso largo, que requiere muchos testeos. A su vez, para darte de alta como desarrollador, las multis te tienen que mandar un kit de prueba para verificar que el diseño esté en orden y, para ello, se necesita mucha presencia en el mercado”, explica Santoro. Y agrega: “Un juego para celular es más barato, más sencillo, propio, y la pyme alcanza a un público masivo. Es un modelo de negocio muy rentable y accesible”, concluye. 

Detrás de la pantalla

Sobre el fondo oscuro que proyecta el monitor se extiende una columna infinita de códigos en blanco compuestos por letras y números. Martín Spinetto, fundador y CEO de Widow Games, explica que cada fila de algoritmos acciona un movimiento en el tablero digitalizado del TEG. Esto significa que, en una partida de 20 minutos del clásico juego de mesa, la cantidad de códigos puede alcanzar la cifra de 1 millón. 

Martín Spinetto, fundador y CEO de Widow Games.

La parte de programación se denomina en la jerga como back-end, está a cargo del equipo de programadores y tiene como meta que el juego responda cuando el usuario toca la pantallita del celular. Es el comienzo de la cadena de producción. Antes viene el front-end, el diseño de la aplicación: busca que un juego de mesa que tiene más de 70 países entre en la pantalla y sea amigable a la vista. Después, negociar el porcentaje de ganancias con la empresa que otorga la licencia, publicitarlo e inyectarlo al mercado: las app stores. Si el trabajo está bien hecho, los desarrolladores esperan que el producto esté entre los juegos con más descargas. Este proceso lo hace la pyme de Spinetto, en una oficina de no más de 80m2 en Nuñez, traccionada por 16 empleados.  

“Nos enfocamos en desarrollar las mejores versiones digitales de juegos de mesa reconocidos. Son productos 100% propios, pero con licencias de afuera”, dice Spinetto. Entre ellos, se encuentra el TEG, Carrera de Mente, Burako, Ajedrez y Scrabble. Cada juego, explica, es una apuesta: Widow Games invierte en la licencia oficial, hace el proceso del game design, desarrolla estrategias de marketing y publicidad, y lo lanza. Una vez inyectado en el ciberespacio, los ingresos de la pyme dependen de las descargas y del manejo de las negociaciones: la desarrolladora, en promedio, se lleva el 70% de lo que vende -las descargas- por mes. El restante 30% va a la marca que otorga la licencia como, por ejemplo, a Yetem, fabricante del TEG. 

 “¿Cómo hacer para que el juego figure en el top ten de descargas cuando Amazon mostró que en solo un mes se lanzaron 35.000 juegos nuevos? En esta competencia ajustada, el reconocimiento de la marca te da el diferencial”, sostiene Spinetto, y da a entender que esta es la base de su modelo de negocio. La gente conoce la marca y el juego, y confía en su versión digital. 

En esta competencia ajustada, el reconocimiento de la marca da el diferencial.

Los números cierran. El TEG en la Argentina superó 1 millón de descargas y, según los datos recaudados por la pyme de diciembre, en ese mes se jugaron 8900 horas. Equivale en tiempo a un año entero en un mes. El dato no es menor: Spinetto lo usa de vidriera para obtener publicidad. Otra de las estrellas del game designer es Carrera de Mente, que crece a un ritmo de 100.000 usuarios por mes. Widow Games facturó u$s 500.000 en 2016, y proyecta alcanzar ingresos por u$s 2,5 millones en 2017. “El próximo objetivo es llevar a la empresa a un modelo de suscripción, algo que utilizan firmas como Netflix o Spotify. Nuestros juegos tienen en común que son juegos de mesa tradicionales. El usuario podría suscribirse a Widow Games por un fee mensual y acceder a todos los videojuegos”, proyecta. Y agrega: “Es un negocio que está siendo redituable”. 

Para ello, es necesario alcanzar a un público masivo y, por ese motivo, Spinetto busca como partners a las telcos. “La penetración de tarjetas de crédito en América latina es muy baja. Para solucionarlo, y que la gente pueda comprar el juego o suscribirse, damos la posibilidad de pagar con la cuenta de crédito del servicio de telefonía del celular”, precisa. Así, se alcanza a un público más amplio, aunque, admite, las telcos cobran comisiones mayores a las negociadas con las app stores. “Sacrificamos rentabilidad por alcance”, remata. 

La estrella del mercado

En el mundo de los videojuegos el éxito no tiene fronteras. El caso que ilustra este punto es el de Etermax, creadora de Preguntados. El juego para plataformas móviles alcanzó 200 millones de descargas. “Nos permitió llegar a Turquía, Noruega, Suecia, EE.UU., Portugal, Italia y Australia, penetrando en más de 50 países y llegando a liderar los ránkings del App Store y Google Play en más de 36 países”, cuenta Máximo Cavazzani, fundador y CEO de Etermax.

Máximo Cavazzani, fundador y CEO de Etermax.

Para algunas empresas, el eje del juego debe pasar por el diseño o el impacto que crea la marca, pero para Etermax la clave de Preguntados fue su usabilidad. En palabras de Cavazzani, “desarrollar un sistema que filtre el contenido para que fuera de calidad, actualizado y regionalizado”. Es decir, que las preguntas apunten a los conocimientos y a la cultura de cada región. “El juego se fue ‘viralizando’ y se filtró en países que no esperábamos”, admite el CEO al frente de 200 empleados. 

El portfolio realizado bajo el mando de Cavazzani incluye a Bingo Crack, Apalabrados y Mezcladitos. Sin embargo, la empresa está lista para lanzar Pictionary, el primer juego no propio. “Nos contactó Mattel con el interés de que desarrollemos una app para uno de sus juegos: nos ofrecía la licencia y nosotros nos encargábamos del desarrollo. Escogimos el Pictionary porque nos pareció que tiene posibilidades de penetración”, cuenta. 

A nivel macro, Cavazzani cree que las pymes locales pueden dar batalla a las grandes empresas internacionales, de los Estados Unidos y Finlandia, gracias a “la proliferación de dispositivos móviles y la facilidad del acceso a Internet”. “No hay que estar en Silicon Valley para crear un producto exitoso", asegura. El problema de la industria regional no tuvo cambios en los últimos años: hay mucha demanda de ingenieros informáticos y poca oferta. Según el emprendedor, es un proceso que viene evolucionando pero que requiere tiempo. Es por esto que la primera batalla que hay que ganar para posicionar una firma en el circuito global tiene que ver con acaparar a los talentos. “Es una industria que está en proceso de entendimiento y bajo el surgimiento de tecnologías emergentes. Tiene un potencial ilimitado de crecimiento en el país”, destaca.

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