Pymes eligen no abrir sus locales por miedo al Covid-19: qué proyectan para la pospandemia

Están autorizados a abrir sus locales, pero no quieren. Prefieren vender online y no exponerse. Cómo planifican sus negocios de cara a la la nueva normalidad.

Pymes eligen no abrir sus locales por miedo al Covid-19: qué proyectan para la pospandemia

Con determinado protocolo, los comerciantes ya están autorizados a abrir sus locales para la atención al público. Sin embargo, apoyados en el comercio electrónico y en las redes sociales, muchos prefirieron no hacerlo, por lo menos hasta que la pandemia esté controlada.

Así y todo, contrariamente a lo que podría suponerse, para Hernán de la Riva, socio de la consultora Quiros Consultores, no estamos asistiendo a la desaparición de la tienda física: "Pensar que cuando termine la cuarentena vamos a volver a un mercado como lo era en febrero es equivocado, pero pensar que llegamos a la venta 100% online, también. Si bien nos encaminamos hacia lo digital, todavía queda mucho por aprender y hoy cerrar definitivamente la tienda física puede significar perder negocio", advierte.

Según CAME, las ventas anuales del rubro indumentaria se redujeron un 41,3% y en el AMBA la caída fue de 49%, ya que los locales se mantuvieron mayormente cerrados. Sin embargo, para la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el sector logró revertir su situación por las ventas del e-commerce: desde el 20 de abril, fecha en que quedó habilitada la venta minorista a través de e-commerce para todos los rubros, se registró un incremento del 54% en términos económicos y en promedio, la facturación creció 10% versus una quincena promedio del primer trimestre.  

Ampi Vera

"Cerrado temporalmente", anuncia Google como resultado a la búsqueda del local de "Ampi Vera", la marca de indumentaria que Daniela Vera lanzó en 2016 con un showroom en Palermo Soho.

Es que, según cuenta emprendedora, la venta online le está resultando tan bien que no le encuentra sentido abrir el local. "Marzo fue raro. Si bien la pandemia nos encontró bien paradas en relación a la venta online, fue un mes de mucha incertidumbre y el consumo estaba más bien orientado hacia los productos esenciales. Sin embargo, a partir de abril el cambio fue radical, las ventas comenzaron a aumentar y desde entonces no dejamos de vender desde nuestra plataforma. Pasamos de tener un promedio de cinco ventas al día a más de 18", dice satisfecha Vera, quien en 2019 facturó $ 7 millones y emplea a dos personas. 

Pero los resultados no se dieron por azar; al contrario, la emprendedora logró achicar las distancias con sus clientas acostumbradas a revisar sus percheros. En principio, cuenta Vera, se aseguró ofrecer una "excelente" experiencia de compra contestando consultas las 24 horas del día y enviando con los pedidos regalos adicionales y cartas de agradecimiento personalizadas. Un tema no menor fue tener resuelta la logística, servicio hiper demandado desde que la gente empezó a aislarse en sus casas para evitar el contagio del Covid 19. Ampi Vera implementó la opción de envío a domicilio con "Moto Ampi Vera" en el día para toda la zona del AMBA

Daniela Vera, de Ampi Vera.

"El impacto fue súper positivo, en todos los sentidos", resume la emprendedora. Los costos fijos, como el alquiler del local, quedaron congelados y, sus ventas aumentaron, por lo que Vera puede y quiere esperar a que el riesgo de contagio baje para abrir su local nuevamente. "De todas maneras, nos imaginamos una vuelta progresiva, no de golpe, fomentando que nuestras clientas sigan apostando a nuestro canal de venta digital y recibiendo con mucho cuidado, a aquellas que aún no se han adaptado a esta forma", aclara. 

Resultados positivos y ya se verá

"Ahora, lo que importa, tendencia o no, es si el resultado de la empresa está siendo positivo. No tenemos que olvidar que estamos en un contexto económico incierto con más preguntas que respuestas. No podemos darnos el lujo de no saber con certeza si estamos teniendo un resultado positivo, dónde se genera y si las decisiones que tomamos aumentan el resultado o lo ponen en riesgo. Hoy, el contexto nos obliga a pensar primero en tener un resultado positivo, magro pero positivo. Que nos dé tiempo pero sobretodo que nos baje la ansiedad a la hora de tomar decisiones", remarca De la Riva.

Cuando Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, anunció que los locales de indumentaria podían volver a abrir sus puertas, Franco Pagliotto y Alejandro Duro, dueños de la marca de indumentaria masculina Salvaje City, dijeron que ellos no iban a abrir. "Hoy, en pleno pico de contagios, no queremos que nuestros vendedores contraigan el virus y menos para después tener que volver a cerrar las puertas por 14 días; encima también, la oficina y el despacho que funciona todo en el mimo lugar", justifica Pagliotto. 

Es más, para Salvaje City no hay, por lo menos en el mediano plazo, una vuelta al local. Fue tan profunda su transformación que volver atrás no solo sería complicado sino que además implicaría perder un negocio, que hoy a pesar de todo, aseguran, logró volver a funcionar.

En Salvaje City decidieron, por ahora, no abrir el local.

En marzo cuando se dispuso el cese de las actividades no esenciales, los socios decidieron transferir todo el stock de mercadería que tenían en el local a su tienda online, el showroom lo convirtieron en más oficinas y reorganizaron las tareas de los empleados que quedaron ociosos: los vendedores se convirtieron en creadores de contenido, la diseñadora se enfocó en crear la comunidad, y la administradora en organizar los números del 2019 que aún faltaban analizar.

"Por mi parte, fui la pieza clave del contenido en las redes sociales, Salvaje City tenía transmisiones en vivo por Instagram todos los días. Mientras Ale, que se había llevado el equipo de filmación y prendas a su casa, armaba contenido casero para que las ventas siguieran", agrega.

A pesar de haber perdido la facturación completa del punto de venta físico, asegura Pagliotto, por el punto de venta online cada día a vender más: con el ritmo de ventas actual y siendo conservadores, para este año prevén una facturación aproximada de $ 10 millones. "Pero esperamos vender muchísimo más. Lo mejor está por venir: la apertura del local, Cyber Monday, el retorno a la venta física de nuestros mayoristas, y los meses de noviembre y diciembre", dice optimista. 

"Con las ventas online funcionando bien, y el contexto como sigue, creemos que para que la venta física reactive falta un tiempo aún, por eso mismo elegimos seguir con el formato -y las comodidades de trabajo- planteadas hasta ahora", remarca el empresario que, además, sumó a una persona más al equipo y hoy son 7 en total. Sin embargo, para "la nueva normalidad", los socios prevén conservar un local a la calle, pero solo como local insignia: "un flagship store que deje bien en claro la impronta de la marca y brinde una experiencia de compra para aquel cliente que quiera vivirla", aclara.

No obstante, apuntan a que la mayor parte de sus ventas se canalicen también para la pospandemia a través de su tienda virtual. "Es la clave del futuro y que, en una economía como la que tenemos en nuestro país, mantener una estructura de costos fijos controlada, es lo que te salva en tiempos de crisis", opina. 

Los planes de expansión de Gustavo Annoni, dueño de la marca de bolsos que lleva su apellido, quedaron en el freezer; pensaba en alquilar un local un poco más grande al que tiene en Palermo y quizás también contratar a un empleado para que lo ayude porque todo lo hace él; desde la manufactura hasta las redes sociales, pasando por los bancos, hasta la atención al público; atención, claro está, también postergada. Sin embargo, para el emprendedor, se trata de esperar ya que reconoce que a su negocio la pandemia no lo afectó. El 75% de sus ventas siempre se canalizaron a través de las redes sociales y con el cierre del local lo que en realidad perdió, dice, fueron las ventas espontáneas; aunque asegura que logró cubrirlas pagando más publicidad en las redes sociales.

De esa manera, confiesa, no tuvo cambios en su facturación mensual y por lo tanto, nada lo apura para reabrir: "Por ahora no veo razón para trabajar a puertas abiertas, además no hay gente en la calle, si antes de la pandemia pasaban 50 personas por día en la puerta de mi local hoy no llegan a 10. Supongo que eso se va a normalizar cuando exista una vacuna", opina Annoni quien en 2019 facturó $ 1,6 millón. 

La marca de bicicletas urbanas Monochrome estaba en proceso de cerrar su tienda física para pasar 100% a la venta online cuando el coronavirus llegó al país. "Faltaba muchísimo por recorrer pero teníamos implementadas algunas herramientas que por suerte nos permitieron adaptarnos rápidamente a las nuevas necesidades. En este sentido, el impacto fue positivo ya que nos obligó a mejorar procesos relacionados con el e-commerce que veníamos trabajando pero de forma lenta,", cuenta Luciana Panczuch, quien en 2009 fundó la empresa con Natan Burtan, su marido fallecido en 2018. 

Al principio, con la cuarentena más estricta, las ventas cayeron 100%, pero cuando se incluyó al rubro bicicleterías como actividad esencial, la demanda subió un 300% respecto al mismo periodo en años anteriores. "Junio, julio y agosto por lo general son meses de ventas bajas, pero este año es la excepción, es el mejor invierno desde que arrancamos. De vender, en un invierno normal, un promedio 30 bicicletas, ahora superamos las 120. Y la realidad es que no vendimos más porque no tenemos capacidad de reposición tan rápida y porque no damos abasto con la estructura que teníamos preparada previamente", festeja. 

Luciana Panczuch, cofundadora de Monochrome. 

Lo más sorprendente, dice, es que las ventas las logró con el local que tiene en Acassuso, provincia de Buenos Aires, a puertas cerradas. Si bien sus planes a futuro contemplaban la venta online con un pick up point o envíos a domicilio aun no era el momento, así y todo decidió no reabrir: "Primero porque soy mamá en un hogar monoparental y me es imposible mantener un local abierto teniendo un hijo que no va al colegio y sin poder contar con ayuda de su abuelos ni de otras personas que habitualmente me ayudaban en la rutina diaria. Asimismo, estamos en un momento de alta circulación del virus y en caso de contagiarme no tendría con quien dejar a mi hijo. Intento disminuir al máximo el riesgo de contagio cuidando también el negocio que es la única fuente de ingresos que tenemos", explica. Adaptó su casa y la trasformó en oficina, depósito, showroom y pick up point para ofrecer a sus clientes más flexibilidad horaria para los retiros, para despachar los pedidos con mayor celeridad y, al mismo tiempo poder encargarse de las tareas domésticas y de cuidar a su hijo. Para este año, en Monochrome esperan facturar $ 15 millones.

De la Riva reconoce que la empresa digital es el futuro, pero aclara que creer que con la pandemia y la cuarentena el consumidor cambió es un error por lo tanto es necesario que el empresario no crea que todo lo que venía haciendo hasta ahora estaba mal. "Lo que sí cambió es la forma en la que se relaciona con mi producto o servicio. Puedo llegar a más gente pero también mi competencia. Y ahí es donde tenemos que reconocer que hay una curva de aprendizaje que para muchos recién empieza", apunta. 

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