Pymes de la construcción en alerta por los efectos de la devaluación

El aumento de las tasas de interés afecta por muchas aristas a las pymes que acompañan la cadena de proveedores. Preocupaciones y desafíos que enfrentan las pequeñas empresas.

Pymes de la construcción en alerta por los efectos de la devaluación

El sector de la construcción es altamente pro cíclico, amplifica y da cuenta tempranamente de los efectos de una recesión o de una recuperación económica. A consecuencia del aumento de la cotización del dólar y el reciente ajuste presupuestario de $ 30.000 millones en obra pública, todas las miradas están puestas en la evolución del sector estrella de la economía de los últimos meses. El panorama no resulta tan alentador.

La actividad fue una de las principales traccionadoras de la economía 2017, e incluso durante el primer trimestre de este año. Por una parte aportó, junto con la pesca, al 2,6% de crecimiento económico en 2017. Su contribución al Valor Agregado Bruto fue de 10,4%, mientras que el resto de las actividades sectoriales exhibieron un dinamismo menor.

Por otra parte, es un sector que genera mucho empleo (451.088 empleados registrados en el sector privado a marzo de 2018, según Indec).

La suba del dólar "empujó al alza de los precios de los insumos: las aberturas de aluminio, por ejemplo, aumentaron más del 35% en el mes de mayo", señala Matías Hernández, de la Asociación Pyme de la Construcción Provincia de Buenos Aires (APiMEco).

A pesar de que aún no hay números oficiales, desde el sector observaron "subas en todos los segmentos de la construcción. El hierro aumentó 30% y algunos productos tienen suspendidas sus ventas a raíz de la incertidumbre", explica Domingo Pugliese, de la Asociación de Comerciantes en Materiales de Construcción. Muchos rubros, como el hierro, el aluminio, el vidrio y los cables son mercados dolarizados. Hernández agrega: "No solo la lista de precios está dolarizada, sino que además hay una suba de precios".

Cementeros, bajo la lupa

Pedro Cascales, Secretario de Industria de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), aclara que muchos insumos, cuyas listas se encuentran dolarizadas, no deberían estarlo, por lo menos, en su totalidad. Atribuye el aumento de los precios más bien a un poder monopólico u oligopólico, que a una característica productiva. "Este es el caso del cemento", agrega. Según Acomac, las cementeras incrementaron sus precios un 15% en el mes de mayo, y acumulan un aumento de 28% durante el 2018. "El cemento se fabrica acá, pero las máquinas que lo producen son importadas. Entonces, también sufren aumentos respecto a la devaluación, porque en su estructura de costos puede estar incluida la compra y repuesto de máquinas importadas", razona por su parte Weiss.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia analizó que el aumento cambiario debería haber sido de un 50% para generar un impacto alcista del 13% sobre el costo de la producción de cemento, hecho que no sucedió. Identificaron el aumento con un acto de formación de precios cartelizada, por lo que las compañías debieron reducir los incrementos en un 2%. Existe desconfianza por parte de los actores del sector, acerca de si ese 2% de disminución se hará efectivo, o simplemente irá cargado a otra etapa del producto.

Más allá del caso particular, el sector ya siente el efecto de la corrida cambiaria. No solo a través del aumento de costos en los insumos, sino que también en el funcionamiento de la actividad. Juan Prates, dueño de la empresa Prates y Cia que se dedica a la construcción de obra pública, detalla: "Hubo compras que se difirieron a la espera de que se calmen las aguas". El sector privado reaccionó de manera similar: "Si estabas con una obra en la que estaban trabajando diez personas, la inestabilidad me llevó a contratar menos gente, para lentecer el ritmo de obra y así alcanzar el presupuesto a los costos. Se aflojó el ritmo en privada y pública", complementa Hernández.

El pronóstico

El Secretario de Industria de CAME adelanta que las ventas de locales minoristas que se dedican a comercializar materiales de la construcción tuvieron una baja del 5% en mayo, producto de la devaluación y el aumento de la tasa de interés que retrajo las ventas y entienden que se ha trasladado a la actividad de comercio.

Si bien aún no se encuentran publicados los datos de la industria incluido el efecto de la devaluación, ya hay algunas señales que preocupan a los actores de la construcción:

Menos gasto en la obra pública

Desde la obra pública, el anunciado recorte prendió una alerta para el sector. Por un lado, existen grandes dudas acerca de en cuánto podrán compensar los planes del programa Participación Público Privada (PPP), a esta actividad. Para el sector pyme en particular, el efecto del recorte es absorbido al 100% para la industria: las pymes aspiran a contratos de obras entre $ 10 y 120 millones, mientras que en el PPP participan grandes conglomerados económicos o incluso empresas internacionales. "Si el Estado resuelve su obra publica sólo por PPP, afecta al resultado directo de las pymes que no podemos acceder por cuestiones de capital", explica Prates y opina: "Hay otros lugares de recorte que tendrían efectos menos nocivos antes que cortar la obra pública".

Desaceleración de créditos UVA e impacto en la actividad privada

Para Matías Hernández, el impacto de los créditos UVA era mucho más directo en la actividad inmobiliaria que en la construcción. Por eso, la desaceleración de los mismos no repercute a corto plazo en el sector. "Es verdad que se alargan los periodos de venta, trayendo como consecuencia un enfriamiento en el corto plazo de la actividad", comenta Matías a la vez que agrega: "Las perspectivas siguen siendo positivas, esto es un tema coyuntural y seguimos pensando que va por buen camino, aunque la zanahoria esté lejos".

Suba de las tasas de interés

El brusco aumento de las tasas de interés afecta por muchas aristas al sector constructor pyme: por un lado, en la relación empresa constructora con su cadena de proveedores. Las cadenas de pago ya pautadas se dificultaron. "Para el caso de la obra pública, se cobra a partir de 90 días de la fecha de ejecución. Entonces, contamos con el acompañamiento de los proveedores, que cobran a 90 días", cuenta Prates y aclara: "El banco no aceptaba cheques y, aquellos que podían descontar cheque a tasa de 40% anual, cobraban 25% más de la operación que después se trasladaba a costos".

En términos más generales, Pedro Cascales remarca: "Lo que más preocupa es el alto nivel de tasas de interés, ya que es parte del capital de trabajo de una pyme para cualquier proceso productivo o construcción". Al respecto, aclara que se reunieron con el Gobierno a fin de evaluar esta situación asa como también lograr extender el Plan Ahora 12 para compras de insumos y materiales.

Expectativas dispares

Al momento de proyectar el nivel de actividad a mediano plazo, Gustavo Weiss apunta: "Este año se proyectaba un crecimiento de entre 6 y 8%, pero veremos en cuánto afecta el simbronazo a la actividad". Matías Hernández sostiene que la perspectiva es que la actividad se mantendrá, a pesar de esta inestabilidad, o incluso se podrá incrementar, sobre todo en los proyectos vinculados a inmuebles o a la inversión de privados que no depende del poder político (empresas de servicios públicos por recomposición tarifaria, Vaca Muerta). Cascales concluye que, si bien aún falta que se determinen algunas variables, el escenario no resulta muy alentador a nivel construcción, y que el fuerte auge que arrojó la misma desde fines de 2016 se complica con el recorte del déficit fiscal por parte del Estado.

Las encuestas

La encuesta cualitativa de la construcción que realiza trimestralmente el Indec mostraba a fin de abril expectativas dispares ante al nivel de actividad mayo - julio: 23,5% estimaba que disminuiría y 17,6% que aumentaría. El resto, que se mantendría igual. De quienes pensaban que la actividad iba a aumentar, un 39% atribuía la crecida a un posible aumento de actividad económica en general; un 33% a los nuevos planes de obras públicas y un 22% a la disponibilidad de créditos para la construcción. Los eventos de mayo no parecerían resaltar los factores sobre los que se sustentan las expectativas de crecimiento del sector. Pero, aún es temprano para sacar conclusiones.

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