Perramus: secretos y curiosidades de la fábrica de moda

La firma Perramus, que se destaca por sus abrigos clásicos y duraderos, abre sus puertas para mostrar cómo fabrica sus prendas. Los secretos de una marca que intenta instalarse en el placard de sus clientes en invierno, y ahora también en verano.

Perramus: secretos y curiosidades de la fábrica de moda

Hace 96 años nacía la empresa Perramus, reconocida, entre otras prendas,  por sus abrigos y pilotos, y que, actualmente, está bajo el mando de la tercera generación de la familia Meischenguiser.

Todo surgió cuando Marcos Meischenguiser, abuelo del actual presidente de la compañía, llegó de Rusia para instalarse en el país. En los comienzos, el empresario se dedicaba a la importación de telas inglesas, con las que mandaba a confeccionar los impermeables que, con el paso del tiempo, se convirtieron en el sello distintivo de la marca.

Cuando la compañía quedó en manos de la segunda generación, fueron los abrigos los que permitieron que dé un nuevo salto y continúe su proceso de expansión.

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Cuando la compañía quedó en manos de la segunda generación, fueron los abrigos los que permitieron que dé un nuevo salto y continúe su proceso de expansión.

Hoy, es el nieto de aquel ruso, Diego Meischenguiser, quien preside la empresa y se encargó, en el año 2005, de que siguiera expandiéndose, a partir de la apertura de nuevos locales, a los que les sumó el lanzamiento del sistema de franquicias. También, se puso al hombro la mudanza a una fábrica mucho más amplia de la que tenían y la creación de la línea femenina que, en la actualidad, representa el 60 por ciento de la facturación anual de Perramus.

De la idea al vestidor

“Arrancamos con un análisis de venta de la temporada anterior, con un presupuesto, y ahí partimos con una idea en cuanto a diseño”, dice Constanza Airaldi, gerente de Producto de Perramus, al explicar cómo se plantea, desde la firma, la producción de prendas para una nueva temporada.

A la hora de poner en marcha el diseño de la nueva colección, como la marca Perramus se caracteriza por fabricar prendas con estilo clásico, además de una identidad marcada, agrega: “No miramos demasiado [las tendencias]. Podemos tener en cuenta algún color, pero, más que nada, seguimos la identidad de marca”.

Luego de este análisis, se compran las materias primas, que, en su mayoría, son importadas de Italia y Corea, pero, sobre todo, de China: sucede que a la materia prima nacional, explica Airaldi, deben hacerle un “proceso extra”. ¿Por qué? “Porque nuestro fuerte son los productos impermeables y lo que se fabrica acá, lo que podemos llegar a conseguir, es gabardina; o sea, hay que hacerle un proceso de repelencia”, responde Airaldi.

Es en los locales exclusivos de la marca en donde suele comprarse la mayoría de la colección. En tanto, a los comerciantes  multimarca del interior del país se les da la posibilidad de sumar la marca al local.

Antes de encargar las telas, existe un proceso. “Te mandan un corte, lo probás”, explica la gerente. “Nosotros testeamos todas las telas por el tema de la calidad: hacemos muestras; probamos con agua y cómo responde la prenda a esa tela, y recién ahí, si funciona, se pasa a una orden de compra”, añade.

Una vez confirmado el pedido, los rollos de tela se suben a un barco y viajan durante un mes y medio, hasta de-sembarcar en puerto argentino.

Mientras los rollos viajan, en la planta de Perramus se hacen los diseños, las muestras y las correcciones de las muestras, porque, aclara Airaldi: “Hacemos bastante corrección de calce, de fit, y de probar los productos en cuanto al uso, los lavados. Se hace bastante énfasis en eso”.

Cuando llega la tela, ingresa a la fábrica, en donde tienen un sector de corte. Allí se hallan las encimadoras y las cortadoras automáticas, y es donde se encuentran los cortadores, en caso de que se requiera que el trabajo se haga de forma manual y no con una máquina. Esto dependerá del tipo de tela, así como también del volumen que se necesite cortar.

Entonces, se realiza el corte interno, mientras que el fusionado y el bordado se hacen en talleres externos. Es decir, los tercerizan: la tela sale y regresa. Y, una vez que lo hace, queda la etapa de terminación.

Respecto de la cantidad de puntos de venta, al día de hoy, la compa cuenta con 10 locales propios, a los que hay que sumarles 10 comercios más, que son franquicias.

Si el fusionado y el bordado quedan en manos de terceros, como la industria textil se caracteriza por ser uno de los sectores con mayores índices de trabajo informal y hasta suele ser denunciada por mano de obra esclava, desde la firma aseguran: “Trabajamos con talleres que están supervisados y controlados por noso-tros. Hay una persona que todos los días sale a recorrerlos”.

“Siempre priorizamos lo nacional”, dice, aunque admite: “Hoy, hay un tema de precios y de competitividad que lo complica, pero la realidad es que muchos de los modelos más vendidos de la marca se fabrican acá y, originalmente, se fabricaban en China”. Esto ocurría, por ejemplo, con las camperas o los abrigos desmontables.

En tanto, en la actualidad, detalla la ejecutiva: “El producto terminado que importamos es la pluma. Es el único ítem que no podemos fabricar en la Argentina. El 100 por ciento de la pluma de Perramus es importada, porque acá no hay”.

En este sentido, Diego da el siguiente panorama: “Este año, en términos generales, logramos sostener las unidades vendidas. Por eso, la venta estaría acompañando la inflación. Lo que sí nos está impactando, muchísimo, es en la rentabilidad, porque los gastos están creciendo mucho más que los ingresos. Y nosotros, al tener gran parte de abastecimiento –tanto productos importados como materias primas importadas–, no se pudo trasladar a precios el total del incremento de esos costos, lo cual nos está provocando una pérdida importante de rentabilidad en el negocio”.

De la planta a la vidriera

¿Y una vez que terminan la prenda? “Tenemos un showroom de venta mayorista, para multimarcas, y tenemos locales exclusivos, algunos franquiciados y otros propios”, identifica Airaldi. Y agrega: “Eso se hace acá. En abril y mayo, todos vienen acá a comprar. Y, después, la mercadería se entrega en febrero”.

Es en los locales exclusivos de la marca en donde suele comprarse la mayoría de la colección. En tanto, a los comerciantes  multimarca del interior del país se les da la posibilidad de sumar la marca al local.

Respecto de la cantidad de puntos de venta, al día de hoy, la compa cuenta con 10 locales propios, a los que hay que sumarles 10 comercios más, que son franquicias.

“Si bien hoy estamos exportando un poco a Uruguay, no es nuestro fuerte. La verdad es que desembarcar en otros países tiene su complejidad”, responde Diego, al ser consultado en relación a las exportaciones. A lo que añade: “Creemos que todavía hay oportunidades para crecer dentro de la Argentina, más allá de que el aspecto recesivo o la contracción económica compliquen el panorama. Creemos que, aun así,  hay posibilidad de seguir creciendo dentro del país”.

¿Qué fabrica Perramus?

Tercera piel, esto es lo que fabrica Perramus. Esto es: pilotos, camperas, tapados y chalecos. “Pero, nosotros tenemos línea completa: zapatos, pantalones, jeans, camisas, sweaters, bufandas, chalinas, carteras”, se explaya Airaldi, al tiempo que explica: “Algunas de esas categorías están licenciadas. Tenemos otras empresas que toman la licencia Perramus y armamos una colección. En este caso, vemos la calidad, pero lo fabrican, facturan y la entregan ellos a nuestros clientes. Se vende junto con lo nuestro, en el showroom, pero ellos se encargan de la parte del proceso. No lo fabricamos nosotros”.

De cara al futuro, en la firma fundada por Marcos Meischenguiser, tienen en mente, como siempre, seguir en la búsqueda de nuevas vetas, para incorporar más productos a su portfolio.

“Tenemos varios fabricantes a los que les mandamos los modelos, los fabricamos con ellos. Lo compramos”, añade la ejecutiva. “En el caso de las camisas, compramos la tela, los botones y otros insumos, y hasta a veces cortamos las telas, pero se las damos a alguien, a un camisero, que sabe de eso”, ejemplifica. Y añade: “También fabricamos para otras marcas, que van cambiando. A veces, te piden, puntualmente, un determinado producto. Lo que sí tenemos es la licencia de Cardón: todas sus camperas las fabricamos nosotros”.

Atravesar la meseta

“Consideramos que la situación económica va a mantenerse en este nivel amesetado, y que va a depender de las propias empresas poder crecer o sostenerse a lo largo del tiempo, donde la coyuntura económica no va a acompañar, al contrario”, analiza Diego Meischenguiser, respecto del panorama económico. Y remarca: “Más que nunca, va a depender de cada empresa, de las decisiones que tome, poder paliar esta situación. En este aspecto, estamos trabajando mucho con Recursos Humanos, intentando profesionalizar aún más la empresa y que la gente que está dentro aporte valor, para poder maximizar todas las decisiones que tenemos que tomar”.

Pasar el invierno

De cara al futuro, en la firma fundada por Marcos Meischenguiser, tienen en mente, como siempre, seguir en la búsqueda de nuevas vetas, para incorporar más productos a su portfolio.

“Hoy, nuestro objetivo más importante es que la marca se lea para verano; tenemos una colección completa”, detalla Airaldi. Y se explaya: “Lo que pasa es que a nosotros nos asocian mucho al abrigo, pero tenemos buenos productos para el verano”.

Para salirse de esa limitación, desde esta empresa centenaria, desarrollan campañas en la vía pública y medios gráficos. Pero, también, se esfuerzan para que su público registre que tienen  productos de verano cuando visitan sus locales.

Comentarios1
Marta Susana
Marta Susana 09/11/2018 04:25:34

todos sus productos son excelentes.-valen lo que cuestan.-