Mujeres a la conquista de negocios dominados por hombres

Hay ocupaciones que, en términos culturales, son típicamente femeninas o masculinas. Sin embargo, algunas mujeres se animan a marcar presencia en espacios que, de algún modo, están apropiados por hombres. Aquí, historias que inspiran.

Hay ocupaciones que, en términos culturales, son típicamente femeninas o masculinas. Sin embargo, algunas mujeres se animan a marcar presencia en espacios que, de algún modo, están apropiados por hombres. Aquí, historias que inspiran.

Al principio, los clientes buscaban detrás del mostrador al hombre responsable del local y saludaban a la señorita que preguntaba en qué podía ayudarlos. La señorita es Carolina Santagatá (44), dueña de La Villa, uno de los 214 corralones que integran la red Disensa en Argentina.

El negocio, que factura unos $ 12 millones al año y está en Villa Allende (Córdoba), lo heredó de su padre, pero Santagatá trabaja allí desde los 20 años, por lo que, tras 24 años de experiencia, puede descifrar, como cualquier ferretero hombre, cuál es el "cosito del coso". "Nunca sentí que como mujer esté corriendo los límites. Sin embargo, en el rubro abundan los hombres, tanto de este lado del mostrador como del otro, aunque están empezando a aparecer más clientas mujeres. En las capacitaciones que dicta Disensa debemos ser 3 o 4 las ferreteras".

Según Santagatá se ganó la confianza de sus clientes cumpliendo plazos y ofreciendo productos que satisfagan sus necesidades.

Del otro lado del mostrador, el 70% de su personal es hombre. Ahí, dice, también hay que hacerse respetar. "Cuando entran a la empresa suelen creer que por ser una mujer van a poder tirarse a chantas; pero enseguida les bajo los objetivos a cumplir y los empiezo a ajustar hasta que se ponen las pilas", cuenta.

Otra mujer que entró al rubro de la construcción es Alexandra Afrodita Deligiannis (43), poniendo manos en la obra primero y, ahora, manejando a un equipo de plomeros, albañiles, pintores, gasistas y electricistas; todos hombres. Entró al rubro haciendo refacciones de casa antiguas con sus hermanos; ella se encargaba de las tareas de pintura. Ese emprendimiento familiar, que duró ocho años, le dio los conocimientos que necesitó para abrirse camino y fundar su negocio de gestión de servicios de mantenimiento para el hogar. Para impulsar el emprendimiento, ofrece los trabajos a través de la plataforma IguanaFix. En paralelo, Deligiannis administra consorcios de dónde suele hacerse de una agenda de contactos de trabajadores de confianza, eficientes, habilitados y cumplidores. Desde que sus servicios están en IguanaFix, aumentó su facturación un 60%, calcula que por mes genera alrededor de 30 presupuestos y concreta al menos seis.

Aunque los trabajos los hacen los profesionales de su equipo, la primera visita a los clientes suele hacerla ella. Sin embargo, reconoce que no se le hubieran abierto tantas puertas si no tuviese un equipo de hombres.

Más que un blend

¿Por qué un mozo le sirve al hombre el vino para degustar? Skin Wine es la revancha. Con este vino, pensando para la mujer por sus propiedades antiage, Lorena González Ortiz, cosmiatra, y Laura Hernández, farmacéutica, innovaron en un territorio típicamente manejado por hombres. El resultado lo alcanzaron gracias al resveratrol, un componente antioxidante que está en la piel de la uva. Lo que hicieron es aumentar su concentración.

¿Cómo fusionar la cosmetología con una actividad de bodegueros? Expertos del sector argumentaban que era una locura. Fue la decisión de contratar un enólogo hombre la que terminó de resolverles el problema. "La aprobación de la bodega y de los proveedores llegó por la recomendación del enólogo. Hasta para definir el corcho fue necesario contar con él para que nos abrieran más rápido la puerta", recuerda González Ortiz.

Las socias invirtieron u$s 40.000 y lanzaron una edición de 2800 botellas de 500 cc. de Skin Wine para vender a través de la web y en redes sociales.

Las socias esperan poder instalar la marca primero a nivel nacional para luego, quizás en dos o tres años, lanzarse al mercado internacional.

Detrás de todo hombre...

La existencia de las mujeres en la política argentina es relativamente reciente, teniendo en cuenta que fueron habilitadas para votar en 1947. Daniela Aruj, por caso, desde 2009 se dedica a la consultoría política. Su tarea es asesorar a los políticos para crear una imagen positiva en campaña.

Aruj también trabajó del otro lado de la consultoría, aunque su pasaje fue más corto. En Mar del Plata, su ciudad natal, presidió la juventud del partido Recrear para el Crecimiento, de Ricardo López Murphy, y fue candidata a concejal.

Una tarde, a Aruj le tocó acompañar al líder de Recrear a visitar a un dirigente. En medio de la charla, el dirigente le dijo a López Murphy que ella no estaba para presidente del partido, sino que la veía más como secretaria. "Cuando terminó la reunión, subí a mi auto y me fui", relata. Esa historia fue la gota que rebalsó el vaso y la animó a concretar su proyecto. "Me diplomé en Estrategia Política y vine a Buenos Aires a abrir la consultora; me formé en coaching ontológico, asesoramiento en imagen y oratoria", cuenta.

Parafraseando el refrán que asegura que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer, podría decirse que en el caso de los políticos hay dos: por un lado, las esposas que los acompañan a los eventos sociales y los asesoran cómo vestirse y por el otro, Aruj que trabaja en su imagen, pero en otro sentido: "Trabajo en cómo comunica y la marca que proyecta en la ciudadanía. Intento generar en la mente de los electores una imagen acorde a lo que se quiere proyectar teniendo en cuenta la apariencia, pero también la comunicación y el comportamiento", explica. Su trabajo, cuenta, es muy fluctuante: algunos meses puede que no facture nada y otros, alrededor de $ 300.000. Ya tiene algunos clientes del exterior y sus esfuerzos están puestos en seguir internacionalizando sus servicios.

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