La maternidad, una inspiración para emprender

Tras convertirse en madres, encontraron la oportunidad de emprender y crear su propia empresa. Cuatro mujeres comparten sus experiencias y las trabas que debieron enfrentar para dar a luz a sus negocios.

La maternidad, una inspiración para emprender

"Es un parto". Imposible contar las veces que se dice esa expresión, casi siempre con un tinte peyorativo. Quizás por lo trabajoso de ese momento o porque ahí la mujer entrega todo.

Pero, ¿qué pasa cuando el parto es doble y nacen a la vez una madre y una emprendedora, un hijo y un proyecto? La mezcla de esfuerzo y hormonas, combinada con creatividad y pasión, puede alumbrar una sinergia en la que se abren paso a las mumpreneurs, mamás emprendedoras que patean el tablero.

"Trabajaba para un proyecto de Google. Fui mamá y, tras la licencia, estuve un mes y renuncié", relata Fabiana Jafif. "Se me complicó la logística con una beba tan chica. Quedarme en casa fue bravo porque había trabajado toda la vida", agrega quien comenzó hace tres años con "De madre a madre", un blog creado "para hacer catarsis", cuenta esta técnica en Relaciones Públicas, que ya tiene dos nenas y es la mentora al frente de los encuentros "Mujer, madre y emprendedora" y "Ciclos De madre a madre".

Fabiana Jafif.

Duérmete niño

El comienzo de la historia de Vanina Schoijett, también mamá por dos, es parecido: "Licenciada en Publicidad, trabajé en ese ámbito 13 años. Al ser madre, abandoné la profesión y, cuando mi hija mayor tenía un año y medio, comencé a estudiar puericultura", cuenta.

Mientras, empezó a escribir artículos sobre maternidad y crianza. Lo hacía en "Duérmete Hannibal", una página en Facebook. "Abordaba temas serios con una mirada cuestionadora y una cuota de humor ácido, parodiando desde el nombre al controversial libro del doctor Estivill, Duérmete Niño, y usando como referencia a Hannibal Lecter, el asesino de El silencio de los inocentes. La idea era aludir a las potenciales consecuencias nefastas que podrían generar los consejos que se brindan en ese libro", revela. En 2016, publicó el e-book Duérmete Hannibal, que este año vio la luz en formato papel bajo el título La revolución de la crianza.

Vanina Schoijett.

Gracias totales

La experiencia de Alfonsina Claros arrancó más complicada: "Cuando nació nuestra segunda hija tuvo que estar en cuidados intensivos una semana. Salió para Navidad, y un sentimiento de gratitud se apoderó de mí; quería hacer algo para retribuirlo, pero tenía problemas para encausarlo", cuenta.

Y la respuesta se la dio un (mal) moisés: "Carísimo e inseguro", plantea: "Las sábanas y acolchados son peligrosos y las chichoneras están prohibidas, los lugares cerrados son mejores para que el bebé tenga una transición gradual después de nueve meses de encierro.

Comenzamos con mi marido a hablar de la posibilidad de hacer un moisés propio que resolviera estas problemáticas". Ese fue el punto de partida de Danki, pequeñas camas para bebés recién nacidos inspiradas en la tradición finlandesa de las cunas de cartón. "Emprender es complicado, y si le sumamos las temáticas de género, peor. Cuesta encontrar apoyo para los sistemas novedosos. El Estado dice apoyarnos, pero no lo hace. Lo intentamos de mil formas y a través de programas nacionales, provinciales y municipales, pero el financiamiento fue familiar", señala.

Danki, pequeñas camas para bebés inspiradas en la tradición finlandesa de las cunas de cartón.

Entre costuras

Andrea Alsina comanda la firma de indumentaria infantil Anchus. Siendo adolescente, en los 90, fabricó moños para el cabello, que vendía en un local de Lomas de Zamora. "Hice 1000 moños y gané u$s 1000. Mis padres pagaron el costo de la materia prima", rememora.

Luego, estudió Comercio Internacional y trabajó en Auditoría en el entonces Bank Boston. Con un MBA, hacia 2003, puso un local multimarca, del que estuvo al frente su madre, mientras ella continuaba en el banco. "En el master aprendí que, para iniciar un negocio, tenía que estar desde la base". En 2005 dio a luz a Anchus, tras un desembolso inicial de $ 10.000. Con las ventas de la primera colección facturó $ 20.000.

Con el nacimiento de su primera hija, en 2007, Alsina decidió dedicarse full time a Anchus. Hoy, con siete locales exclusivos, la firma está presente en varios puntos de venta multimarca y apuesta a seguir creciendo a través del franchising.

De vértigo y gratificación

Las mumpreneurs coinciden en las aristas negativas, resumidas en la falta de un sueldo fijo y la inestabilidad. "Emprender es difícil, pero una vez que arrancás, lo es aún más, porque aparecen obstáculos. La constancia y organización son clave para que funcione. También considero que en el caso de las mamás que emprenden, tienen dificultades extras, pero muchas herramientas para hacerlo exitoso", analiza Jafif.

"Vivimos en una sociedad donde hasta hace unos años la mujer estaba hecha para ser madre. Emprender tiene que ver con arriesgarse y eso nunca fue visto como algo de mujeres", dice.

La mirada la comparte Schoijett: "El principal dilema que se les presenta a las mujeres es la soledad en la tarea de criar. Si decide dejar un empleo fijo para trabajar por su cuenta, motivada por la idea de tener más tiempo disponible para sus hijos, muchas veces está sola a cargo de la casa y de los niños y debe además arreglárselas para emprender. Por un lado, debe lidiar con el estigma de dejar de trabajar como si la maternidad y llevar adelante una casa no fueran trabajo. No es remunerado, pero sí una tarea enorme. El entorno se lamenta por el espacio profesional que la mujer pierde al dejar un empleo; muchas veces lo ven incluso como un gran error", define.

Pero ese desafío es al mismo tiempo lo que da lugar a estrategias que respeten el camino propio, su ritmo y el de sus hijos. La principal ventaja que encontraron al ser independientes es la flexibilidad horaria, la posibilidad de estar en casa y acomodar la carga de trabajo a las circunstancias personales y familiares. Y detrás de ello está además un tema no menor: el vértigo y la gratificación de tomar riesgos.

"Parece que la mujer pierde identidad y territorio conquistado si elige dedicarse a criar hijos y busca hacer alguna cosa que le dé placer y también dinero. Puede que esa mujer y su familia resignen cuestiones económicas. Pero nadie le da valor a lo que ella está ganando con esa decisión", resalta Claros, quien dejó atrás una profesión que ya no la conquistaba. "Hacía tiempo que buscaba otra cosa y no tenía un Norte claro. Nunca pensé que la maternidad me traería la respuesta", confiesa. Y cierra: "Hoy miro 7 años para atrás y no dudo: lo volvería a hacer".

GEM y género

El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) realiza periódicamente perfiles de países, entre ellos la Argentina, cuyo último relevamiento fue publicado en 2017. En el renglón de equidad de género, nuestro país no queda mal parado: en la relación entre los emprendimientos encabezados por mujeres versus liderados por hombres que buscan aprovechar oportunidades de mercado, el indicador el año pasado arrojaba un valor de 0,94.

Es decir, 94 mujeres por cada 100 hombres. Algo superior al valor regional (0,91) y mucho mejor que el dato local de 2016 (0,79). Además, es un valor muy superior al 0,73 que arroja el promedio de todos los países similares a la Argentina por su nivel de desarrollo. Sin embargo, si se compara contra el indicador a escala global, falta mejorar en equidad: en el mundo la relación mujer - hombre alcanzó 1,04. Es decir, las mujeres globalmente superan a los hombres como emprendedoras de oportunidad.

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