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La calidad del helado italiano en tierra colorada

Helados Duomo se consolidó como el postre insignia de Misiones. Tiene 65 locales y factura $ 250 millones al año.

La calidad del helado italiano en tierra colorada

Carlos Lancioni vivía en Alemania. Allí le tocó trabajar con un grupo de artesanos heladeros italianos y aprendió los secretos mejor guardados de este grupo de expertos. Un día volvió a Misiones con una misión, recrear esas exquisiteces para los habitantes del noreste argentino.

El sueño comenzó a hacerse realidad en el año 1991, cuando inauguró la primera heladería en la ciudad capital de Misiones, Posadas.

La recepción fue inmediata y los helados de Lancioni se convirtieron en una contraseña de calidad en este territorio subtropical, donde el periodo de calor se extiende más allá de los tres meses de verano.

La empresa, en un primer momento, se dio a conocer bajo el nombre de Capri, aunque, después de un tiempo, el propietario decidió un cambio de nombre. Hoy, la marca Duomo sigue asociada a la "calidad Lancioni" en sus productos y aún conquistan a los fanáticos del helado de la ciudad que los vio nacer, pero vive una expansión que traspasó los márgenes de Posadas.

La compañía cuenta con 65 sucursales distribuidas entre toda la región. Hay locales en 30 de las 76 localidades que tiene la provincia de Misiones, 23 de ellos están en la capital provincial, dos se ubican en la turística Iguazú y una en San Ignacio. Además tiene cuatro locales en Corrientes, uno en Concordia, Entre Ríos y otro recientemente inaugurado en la localidad de Resistencia, Chaco.

La empresa familiar, que Carlos Lancioni sostiene junto a sus hijos y su esposa, es hoy la única cadena con franquicias nacida en la provincia de Misiones.

Las claves del éxito

La primera de las claves es central. Un precio apto para todo público de $ 400 por kilo. La segunda es la apuesta a la calidad italiana, pero con una impronta bien misionera.

¿Cómo se consigue eso? Más allá del slogan que reza "calidad desde el origen", utilizan materia prima natural en sus bases de leche y crema, todo sin grasas trans, maquinarias italianas de alta tecnología, un compromiso decidido con los estándares de higiene y buenas prácticas de manufacturas (BPM), más una inversión constante en capital humano.

Duomo Helados es una pyme en la que trabajan 115 empleados y facturó durante 2019, entre locales propios y ventas a franquiciados, más de $ 250 millones.

"A pesar de la reducción de las ventas y de la baja rentabilidad por la alta inflación en las materias primas, seguimos apostando al crecimiento de la firma con apertura de nuevas sucursales", cuenta Sergio Marosek, gerente general de la empresa.

Los que saben dicen que el dulce de leche granizado es imbatible por los trozos de chocolate de excelente calidad y también sus helados frutales realizados con limón, ananá, mango y arándanos de la zona.

Entre sus clientes, se encuentran hoteles y locales gastronómicos de Iguazú y de Posadas.

Para acceder a una franquicia hay que contar al menos con $ 800.000, según la ubicación del local. Pero es condición excluyente la dedicación full time del interesado en formar parte de esta familia de heladeros.

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