El recuerdo de un buen vino

Desde la agencia que dirige, Goyo Cano creó CorkStation para atesorar “como pequeños trofeos de los grandes momentos generados” por la bebida de Baco. Esta vitrina de diseño permite coleccionar y exhibir los corchos de cada una de sus botellas.

Goyo Cano, de CorkStation.

Goyo Cano, de CorkStation.

El legendario escritor español Pío Baroja, de buen paladar para los manjares y para ciertas bebidas espirituosas, decidió plasmar a los 71 años los placeres de la poesía con Canciones del Suburbio (1944). 

En una de sus coplas, Baroja clamó por que “viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino”. Un sendero similar habrá recorrido el director de la agencia Trama Global, Goyo Cano, quien lanzó recientemente CorkStation, una vitrina de diseño propio para coleccionar y exhibir los corchos de las botellas “como pequeños trofeos de los grandes momentos generados por el vino”, según define.
En lo que se ha convertido en su primer proyecto industrial, Cano creó dos versiones distintas de la vitrina, denominadas Cubic y Curve. 

“La idea surgió de una experiencia personal hace años, dado que soy socio de un club de vinos y recibo mensualmente diversas botellas. A través del tiempo fui acumulando en un recipiente de vidrio, tipo jarrón, los corchos de las botellas para tenerlas como recuerdo”, cuenta. 

En un viaje que realizó el año pasado, descubrió que no era el único en almacenar los corchos en recuerdo de las botellas que había disfrutado. “Vi que se repetía la imagen del florero con los corchos en varios lugares, y en principio, en la Argentina no había un elemento con un contenido de decoración que los contuviera”, dice el diseñador. Como en su origen profesional fue diseñador, Cano comenzó a esbozar los primeros borradores de lo que sería la vitrina.

“Fue básicamente una experiencia personal. Primero empecé a dibujarlas como croquis, luego pasé a una etapa de diseño industrial a través de imágenes digitales en 3D con distintos enfoques del objeto. Vi los distintos modelos que fui desa-rrollado, y de ahí pasé a una etapa de producción en un taller que trabaja para nosotros y que nos fueron construyendo el objeto final”, detalla.

La vitrina, afirma su creador, tiene una apariencia simple, “bien terminada, con ciertos detalles”. El herraje es de aluminio, con transparencias de vidrio, y está recubierto de una madera conocida como Paraíso, una leña que originariamente proviene de Asia, de las regiones cercanas al Himalaya, y que en la Argentina puede encontrarse en el noreste del país. Pincelada con una tinta color luz mate, la madera otorga el distintivo final de CorkStation. La vitrina tiene capacidad para 120 corchos. Cuenta, además, con un medidor que marca de 20 en 20 los tapones que se van depositando en el recipiente.

“No se trata de la cantidad, sino de la calidad de determinadas botellas de vino que compartiste. Además, así se sabe el consumo si es mucho o poco”, añade Cano. Corkstation se convirtió, de esta manera, en el primer producto que impulsa la división Innovación de su agencia, un área orientada “a la creación y materialización de experiencias”, en tributo al espíritu de su propia empresa.

Visión de futuro

Cuando el proyecto cobró forma, su creador armó una presentación y envió los primeros modelos al club de vino al que estaba asociado. Decidido a dar su idea a conocer, el emprendedor registró ya la firma y el diseño de la vitrina. 

“Primero quería darle un registro y una marca. Vi que, en algunas partes del mundo, existe algo parecido a CorkStation pero se parecen más a marcos de cuadro que se cuelgan sobre las paredes”, relata. 

Hacia adelante

Cano cuenta con un contrato a nivel nacional con el Club de Vino que, por ahora, acapara toda su producción. De todas maneras, en su horizonte ya tiene otros proyectos. En las próximas partidas de la vitrina, por caso, el empresario piensa sustituir el herraje de aluminio por el acero.

“La idea es pensar en cierto volumen para poder exportarlos. La fabricación es argentina y el tipo de cambio nos favorece, así que la idea es tener el producto terminado desde aquí”, puntualiza. En un futuro, su ambición es dar a conocer su vitrina en otros mercados, como Uruguay y Chile, “porque ellos trabajan mucho con bodegas posicionadas, pero su moneda no acompaña”, observa. Mientras tanto, el diseñador continúa con el desarrollo de su agencia, con la que, en algún momento, también había desarrollado una línea de elementos para el hogar y hasta la fabricación de prendas indumentarias. 

“Mi intención es continuar con la agencia como estamos, de complementar el trabajo con más elementos de diseño, vitrinas, integrar la parte comercial y comunicación, y seguir con la línea de objetos”, expresa.Con 50 años de profesión a sus espaldas, Cano lanzó su agencia hace tres décadas, con apenas tres personas. Desde hace cinco años, la empresa continuó con el nombre Trama Global, en la que también subyace la importancia de la “experiencia”. “Hacemos estrategias para nuestros clientes que quieran posicionarse, campañas de publicidad, diseños y lanzamiento de eventos. Esto también tiene que ver con las experiencias”, finaliza Cano.

Comentarios1
Don Bollo
Don Bollo 04/07/2019 01:18:58

Ahora me queda claro por qu� al viejo le costaba hablar claro, con el pedo que deb�a tener puesto...