El agro aplica más herramientas informáticas para reducir costos

Herramientas informáticas preparadas para la cosecha y aplicaciones para la geolocalización son parte de este nuevo sistema que se aplica al sector agropecuario para mejorar la productividad. El cambio tecnológico, cultural y generacional que llegó para quedarse.

El equipo detrás de BoosterAgro, la aplicación utilizada por 25.000 productores.

El equipo detrás de BoosterAgro, la aplicación utilizada por 25.000 productores.

El agro argentino se encuentra inmerso en una dinámica de cambio y quienes se dedican a este sector empiezan a dejarles el camino a nuevas generaciones que aspiran a hacer crecer el mercado. Para lograrlo, las soluciones digitales son su mano derecha.

El sector agropecuario es, desde ya hace un tiempo, un espacio de vanguardia para innovar a través de la tecnología, y gran parte de este desafío es provocado por estos actores de 20 y 30 y tantos que comenzaron a liderar los cambios teniendo en cuenta factores como los riesgos climáticos, el cuidado del ambiente y la modernización.

Desde controles del clima que se maneja desde una app de celular, herramientas informáticas preparadas para la cosecha y aplicaciones para la geolocalización, entre otras, son parte de este nuevo sistema que se aplica al sector agropecuario para mejorar la productividad, reducir costos o hacer la tarea diaria más sencilla.

Nueva visión

Achicar las distancias es parte del gran trabajo que se está realizando en el sector. Afianzar costos, estrechar las relaciones entre los productores y generar redes de confianza y trabajo es parte de una nueva visión a la que apuestan quienes tomarán las riendas del negocio. Agrofinders brinda esta solución. "Prestamos un servicio de logística a través de nuestra app, donde cada actor puede cargar su información y transmitir dónde está o estará trabajando. Así, logramos que, con un celular y un mapa, cada productor pueda identificar dónde se encuentra el proveedor más cercano", explica Ezequiel Pietracupa, CEO de Agrofinders, y agrega que "el servicio funciona como el medio por el cual se realiza el contacto directo, sin un intermediario que exija una comisión por su trabajo".

Agrofinders logró, en el último año, alcanzar los 2300 usuarios únicos con una inversión marginal en marketing, es decir que casi el total del crecimiento fue de forma orgánica. "El reto está en la retención de los usuarios: vemos desinstalaciones que luego vuelven a estar instaladas y activas, pero esto es debido a la estacionalidad de los servicios", señala Pietracupa. Desde que iniciaron en 2016, crecieron una media de 53% mensual.

Esta app de geolocalización comenzó con una inversión inicial de capital propio y a través de un premio de $ 300.000. En cambio, la inversión que realiza el usuario es baja, debido a que la descarga y la suscripción son gratuitas. "El momento de pagar llega cuando se incorpora el lugar de trabajo donde está la opción arancelada y la que no lo es. El gratuito indica de forma fija la ubicación de la máquina, transporte o profesional; mientras que el sistema geoservicios permite transmitir online la ubicación por medio del celular, incrementando las oportunidades de obtener trabajo al indicar en qué campo, ruta, camino o puerto se encuentra disponible para prestar un servicio", dice Pietracupa, y detalla que este servicio varía por tiempo y tipo de maquinaria con valores que van de u$s 24 a u$s 70 por período de contratación.

Entre los servicios más solicitados están aquellos centrados en flete, pulverización y cosecha. La variación radica en la disponibilidad de maquinaria de uso personal, oferta en las zonas que opera y aceptación de este tipo de tecnología.

Agrofinders tiene presencia en todo el país, con un fuerte de llegada a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y San Luis. "Sabemos que podemos tener mayor presencia en provincias con economías más regionales, y para lograrlo debemos incorporar en nuestras opciones la maquinaria específica de cada zona y producción. Está contemplado durante el próximo año incrementar la oferta de servicios", agrega Pietracupa.

Mejorar el registro de datos del campo también permite la modernización, organización y análisis eficaz. El Sistema Integrado de Monitoreo Agrícola (SIMA) es una aplicación que permite monitorear los cultivos y brinda una solución a la gestión de datos de siembra, cosecha, labores y pulverizaciones.

"Eliminamos la necesidad de llevar lapicera y papel al campo, lo que permite ahorrar entre una hora de trabajo al día y 15% de tiempo en transcripción de datos y realización de informes. La digitalización es automática y, a través de una sincronización, se carga todo lo registrado en el lote a la plataforma web", define Agustín Rocha, socio fundador de SIMA y agrega que "una vez sincronizada la información, se puede organizar y analizar de forma rápida y permite tomar mejores decisiones".

Los socios de SIMA comenzaron con una inversión propia de tiempo y esfuerzo que, a la larga, sumó inversionistas que confiaron en el negocio. La app tiene más de 1000 usuarios activos y logra un alcance de 1 millón de hectáreas en la Argentina. "En la última campaña tuvimos una facturación de u$s 80.000, y a partir de esta, gracias a una ronda de inversión, incorporamos más gente al equipo y pensamos acelerar el crecimiento", cuenta Rocha y puntualiza que "para la próxima campaña apuntamos a duplicar esa superficie incorporando otros países, como Brasil".

SIMA suma cultivos de acuerdo a las necesidades de sus clientes, dado que lleva un proceso previo de investigación y desarrollo para luego validarlo. "Estamos en todas las provincias donde se realiza agricultura extensiva, ya que SIMA aún no fue desarrollada para cultivos intensivos", destaca.

Factor climático

El clima es un factor que impulsa -o no- el crecimiento en los campos argentinos. BoosterAgro reúne fuentes climáticas y agronómicas para procesar datos y entregar información en las manos de los productores. Permite planificar labores de siembra, fertilización, cosecha y pulverización teniendo en cuenta las precipitaciones, vientos, humedad y niveles de temperatura en cuatro intervalos diarios en un rango de 10 días. También, visualizar de forma remota las condiciones de los campos, registrar datos sobre los eventos climáticos, agenda de trabajo compartido y el control de la salud de los cultivos a través de la campaña para descubrir posibles anomalías.

"La aplicación es utilizada por 25.000 productores, distribuidos en 50.000 campos, que representan un total de 17 millones de hectáreas en Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay, México, España y Perú. Nuestro ritmo de crecimiento orgánico, es de 2000 usuarios por mes y la baja mensual es de 2%, la cual en su gran mayoría son usuarios que ingresan a la app, pero no son productores agrícolas", explica Marcos Alvarado socio y cofundador de BoosterAgro, y destaca que para la próxima cosecha el objetivo es llegar a 37.000 productores.

El servicio de esta app es por completo gratuito para los productores, en tanto es pago para las empresas de agronegocios como semilleras, exportadoras y bancos.

La tecnología de BoosterAgro agrega todos los modelos numéricos globales disponibles (como GFS y ECMWF) y los regionales calculados por los servicios meteorológicos nacionales. Se destaca la capacidad de entregar datos en ubicaciones sin sensores y/o infraestructura. "Procesa 30.000 datos climáticos por hora, 30 millones por mes y más de 300 millones al año", informa Alvarado.

Brindar soluciones al campo requiere no solo innovación en el desarrollo de apps que brinden soluciones a los productores, sino también una nueva estrategia de marketing y comunicación que permita a los desarrolladores llegar un público nuevo. "Si bien sabemos que nuestros clientes actuales son mayores a los 35 años y acompañamos la comunicación con una estética y lenguaje acorde, en redes sociales el foco es otro", subraya Pietracupa y detalla: "Nuestros futuros usuarios son la generación millennial, que demanda alta cantidad de contenidos e innovación, pero conscientes de que es un sector en el que prima la cultura, el nacionalismo, las raíces de un sector tradicional, altamente capacitado y donde no cambia el contexto del lenguaje, sino la forma de realizarlo".

Minimizar el impacto ambiental es otro de los desafíos. "Producir más, pero atendiendo a las necesidades de un consumidor cada vez más complejo es una situación que se irá intensificando en el futuro. De esta manera, las soluciones que apuntan a la utilización de recursos de una forma más eficiente, las herramientas que suman al conocimiento y por último a la seguridad de los alimentos jugarán un rol clave", detalla Rocha.

Para brindar soluciones modernas enfocadas al desarrollo del campo hay características que no pueden obviarse. "En primer lugar solucionar un problema real, en lo posible puntual y concreto. En segundo lugar, dejar los análisis teóricos de lado (plan de negocios, cash flow, etc) y salir a conocer la realidad, escuchar y entender a quienes padecen de dicho problema y buscar en conjunto que alternativas podrían mejorar su situación. En tercer lugar, que la solución sea concreta y palpable a la vista", expresa Alvarado.

El campo está viviendo un cambio tecnológico, cultural y generacional. Así como se incorporan nuevos actores en las tomas de decisiones en ámbitos que sólo eran pensados para un sector de la sociedad, ahora la tecnología amplía las posibilidades. La importante, no quedarse atrás.

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