Economías regionales: dilemas que plantea el sector

En el marco del Congreso Imagina, en Rio Cuarto (Córdoba), funcionarios, referentes del sector y del agro remarcaron las carencias y necesidades del sistema productivo argentino.

Economías regionales: dilemas que plantea el sector

Las dificultades de los pequeños y medianos productores en las diversas economías regionales son concretas y atraviesan a todos los sectores del país: falta de competitividad, escasa rentabilidad, altos costos de logística, presión tributaria y difícil acceso a financiamiento. Así lo remarcó Myriam Juárez, diputada Nacional y presidenta de la Comisión de Economías y Desarrollo Regional, en el marco del Congreso Imagina, organizado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), en Río Cuarto, Córdoba. 

“Las políticas públicas en economías regionales, en los últimos años, han sido deficientes. Algunas han acompañado, otras hay que revisarlas y otras todavía esperan, como darle una solución a la presión tributaria y la logística”, indicó Juárez. Y lamentó: “Los tiempos productivos no son los burocráticos y menos los políticos. La gente tiene desazón”.  

Para ser más eficaces, explicó la diputada, las normas deben respetar las particularidades de cada sistema productivo: “La tarifa diferencial energética es un pedido constante, pero es inviable por el costo que implica. Por eso hay que aplicarla solo para los electro-dependientes”. 

Según estudios de la FADA, para 2015, las cadenas agroalimentarias generaban 2,7 millones de puestos de trabajo, distribuidos en economías regionales (35%), cadenas cárnicas y lácteas (32%), granos (32%) y maquinaria agrícola (1,6%). De 2010 a 2015, las economías regionales, la producción vitivinícola, las carnes y el sector lácteo perdieron 220.000 empleos. También hay informalidad laboral y administrativa. “Para que los pequeños productores que no están en regla -que son muchos- ingresen al sistema formal deben enfrentar costos internos elevados. Muchas veces, no se registran porque los números no cierran”, sostuvo Juárez.

Las demandas del agro

El senador Alfredo De Angeli, el diputado Gilberto Alegre, y el ministro de Agricultura y Ganadería cordobés, Sergio Busso, hicieron un repaso del presente agroganadero. 

A pesar de medidas que dieron aire al sector, la presión tributaria se mantiene y la rentabilidad sigue acotada: cada $ 100 de renta que genera la agricultura nacional, $ 66,2 se los lleva o redistribuye el Estado, según informes de la FADA. Entre los principales costos aparece la logística: 14,5% de la producción de granos se lo lleva el transporte de camiones ($ 48.500 millones anuales). El porcentaje surge de una distancia media recorrida de 166 km, calculada por el Ministerio del Interior y Transporte en 2015. De considerar otras, por ejemplo, los 400 km que separan a Río Cuarto de Rosario, el flete se queda con 26% de cada tonelada de maíz y 16% de cada una de soja. El efecto aumenta en regiones como el NOA. 

En la Argentina, 85% de la producción agrícola se transporta en camión, 13% en ferrocarril y 2% por hidrovía, amplía el documento. “Es clave reducir el costo de los fletes. Es una de las grandes complicaciones del sistema productivo. Vemos lentitud en el Plan Belgrano”, remarcó Alegre. Y agregó: “Sembrar trigo a más de 400 km del puerto ya no es negocio. Las buenas medidas tomadas por el Ejecutivo al inicio de su gestión no son suficientes. El Congreso hoy no está funcionando. No hay interés en tratar las leyes que se necesitan”. De Angeli replicó: “Me encantaría que salgan más leyes, pero el dinero no está. Hay otras prioridades: pobreza, educación, coparticipación”. 

Falencias en infraestructura y el alto componente impositivo en los combustibles explican el sobreprecio del transporte nacial, que es 72% más caro que en los Estados Unidos y 64% más que en Brasil, apunta la FADA.

El sector es una de las fuentes laborales más importante en el interior. Mientras el resto de las cadenas agroalimentarias perdieron empleos entre 2010 y 2015, en el agro se crearon 80.000. “El aporte del campo en el interior, principalmente, es el empleo”, explicó David Miazzo, economista de la FADA. De Angeli resaltó: “Para generan más puestos de trabajo, hay que cambiar la matriz productiva. El 30% de los alimentos se pierde por la logística, nos debemos un replanteo de esa cadena para crear más empleos y no perder alimentos”. 

Sustentabilidad a largo plazo

Lograr una cadena agroalimentaria más sustentable es uno de los retos del sector. Un trabajo complejo y a largo plazo. “El tema de buenas prácticas agrícolas ha sido una política de Estado y la hemos mantenido. Es todo un desafío ser federal en este plano, solo 30 países en el mundo lo han logrado. Tenemos que unificar un plan con responsabilidad científica, lo que no es sencillo debido a las diferentes características de cada área productiva”, explicó  Guillermo Bernaudo, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria de la Nación. Y añadió: “Hay políticas expansivas nunca vistas en etanol y biodiesel, y ahora comenzamos a trabajar con residuos sólidos. Apuntamos a la idea de que un privado pueda producir energía, lo que siempre fue una restricción. Aunque sean cortos, son pasos hacía adelante”.

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