De socio a emprendedor boutique

Con casi 20 años de antigüedad, y habiendo llegado a socio de una las principales consultoras del país, Rolando Boussy apostó por su propio proyecto, seguido por clientes y compañeros de trabajo. Hoy, factura $ 6 millones al año.

Siendo muy joven, Rolando Boussy entró a trabajar en Ordoñez Bianco Consultores (OBC), una de las consultoras más importantes que tuvo la Argentina en materia de estrategias de marketing. Empezó como asistente de uno de los socios para ir, de a poco, especializándose en entrenamiento de vendedores y capacitación para el liderazgo hasta que se convirtió en socio con un 33% de participación accionaria. Sin embargo, en 2009, cuando parecía que lo coronaban los laureles, decidió renunciar. Después de casi 20 años trabajando en OBC se fue para armar Grupo Boussy, su propia consultora boutique. ¿Por qué? "En parte porque estoy loco, pero creía que era el momento. Aunque nos estaba yendo bien y yo ya llevaba cinco años como socio, necesitaba ser coherente con mis convicciones y en ese momento no lo era", recuerda Boussy.

El modelo que el consultor decidió para su empresa fue el de boutique, pequeña, liviana, muy flexible para expandirse armónicamente y cubrir las necesidades de sus clientes sin caer en los largos procesos burocráticos de las grandes empresas. La idea es crecer, por supuesto, pero sin afectar la calidad del trabajo y de sus vidas personales. "Yo quiero estar en los momentos importantes de mi familia. De todas maneras, siempre estoy mirando más allá. Como mendocino he ido a escalar y cuando alcancé la primera cumbre de 2 mil metros y vi lo lindo que era, ya estaba mirando la de 3 mil, pero cuando tuve enfrente el Aconcagua ya dije no, hay riegos que no quiero correr", grafica Boussy. Desde los inicios, asegura, facturó siempre por arriba del nivel de la inflación y que tiene más demanda de la que en realidad pueden cubrir. Según sus cálculos, año a año, el crecimiento de la empresa fue de un 30% sostenido y el 2017 cerró con una facturación de $ 6 millones.

Una regla de Grupo Boussy, que el consultor aprendió a partir de un error, es la de tener bien controlados los gastos fijos y evitar los innecesarios. Aunque no recuerda cuánto fue exactamente la inversión inicial que desembolsó para montar la consultora, reconoce que mucho se fue en poner una linda oficina que finalmente terminó cerrando ya que, por lo general, es él quien visita a sus clientes y no al revés; además la tecnología y la nube modificaron el concepto del espacio; hoy Boussy trabaja desde su casa, un bar o en las empresas de sus clientes.

Veinte años de trabajo en una empresa ameritan un buen diferencial a la hora de fundar la propia, así lo entendió Boussy que, coherente con su formación y su pasión, se inclinó por la práctica, la capacitación. "OBC se especializó en la definición de las estrategias comerciales. Fue un estudio muy fuerte en la elaboración de las ideas, pero yo fui viendo que la problemática pasaba más por la implementación que por la determinación; que por supuesto es también importante. La capacitación, es algo raro para las consultoras; son como la artesanía al arte", explica. Otro aspecto importante para Boussy fue diferenciarse por elevar los valores de la calidad humana tanto de los miembros de su equipo como con sus clientes. A tal punto esto es el ADN de la empresa que los socios llegaron a rechazar trabajos muy buenos en términos de facturación, pero que los obligaba a trabajar con conceptos que descreían. "Es una decisión tremenda porque te sale el diablito que te dice que agarres, pero dijimos que no y la realidad es que a la larga ese no nos representó muchos más sí porque el cliente valoró mucho la decisión", explica.

Cuando Boussy dejó OBC parte del equipo de capacitadores decidió seguirlo, entre ellos, Alfredo Fenili, que entonces era un profesional freelance y ahora es socio en Grupo Boussy. Pero no hay empresa si no hay cliente, aunque los clientes, aclara, nunca son propiedad de una empresa. Por eso, muchascompañías que trabajaban con OBC decidieron seguirlo. "La relación con los clientes es muy personal. Muchos me decían qué cómo iba a montar mi propia consultora sin el respaldo de un nombre como el de OBC. Dos años más tarde, OBC cerró sus puertas, y nosotros seguimos vivos y creciendo", festeja.

En Grupo Boussy, además de los socios, trabajan 8 personas más y tiene un equipo de 10 consultores freelance ; todos con una larga experiencia en entrenamiento de vendedores, liderazgo, clima laboral, cuestiones de género y trabajo en equipo.

"Por año debo tomar 100 vuelos", dice. Es que la consultora trabaja a lo largo de todo el país y, de acuerdo a los proyectos, pueden tener que viajar al exterior. Muchas veces, explica, los clientes lo contratan para un proyecto en la Argentina que luego deciden replicar en sus filiales extranjeras. Además, las empresas grandes buscan fortalecer su cadena de valor ofreciendo programas de capacitaciones del Grupo Boussy por lo que, finalmente, los consultores cubren las necesidades de sus grandes clientes como de pymes de todo el país. SanCor Salud, Nestlé Purina, Prosegur, Banco Credicoop y Ceamsem, son algunos de los clientes que la consultora atiende. Para este año, Grupo Boussy, estima un crecimiento de su facturación en un 50% "Aun en este convulsionado país, calculé un 25% por ajuste tarifarios y un 25% más por volumen de trabajo", detalla.

Grupo Boussy

Ser o haber sido vendedor es uno de los requisitos básicos que debe cumplir un capacitador que pretenda enseñar estrategias de ventas. Difícilmente, opina Boussy, un vendedor vaya a permitir que lo entrene alguien con un saber exclusivo de biblioteca. Haber sentido las ventas y las frustraciones que muchas veces ellas conllevan es lo que el vendedor espera que su capacitador haya vivido. "La experiencia es como el ticket to play", aclara.

Lechero fue la primera experiencia de Boussy en ventas. En su Mendoza natal, al fallecer su padre, tuvo que salir a buscar trabajo y lo consiguió como vendedor en una empresa láctea. "íLechero! Una vez alguien me dijo que yo no era lechero, que trabajaba de lechero y que ese trabajo era parte de un camino que me llevaría a mejores oportunidades; después de eso fui el lechero o vendedor de leche más feliz", recuerda Boussy quien luego fue responsable de un mercado comunitario y visitador médico. A fin de los 80, cuando llegó a Buenos Aires se le abrió el abanico de oportunidades que aquel mentor le pronosticó de chico.

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