Cuáles son los desafíos de ser importador en un mercado cambiante

Cómo hacen los pequeños empresarios para seguir aprovechando la apertura comercial y, al mismo tiempo, hacer frente a la complejidad del escenario local.

El equipo de Nip Cargo.

El equipo de Nip Cargo.

Con el comienzo de la nueva gestión, el Gobierno impulsó la apertura a la importación con el objetivo de generar más competencia y propiciar un mecanismo regulador de precios. Sin embargo, la devaluación del peso y la baja en el consumo interno atenuaron notoriamente el éxito del plan. En medio de este panorama, los emprendedores siguen animándose a expandir fronteras y salen a buscar proveedores al exterior, animados por las flexibilidades en las reglamentaciones vigentes y las ganas de encontrar una oportunidad en medio de la crisis.

Rubén García, presidente de la Cámara de Importadores, explica: "Conceptualmente, este gobierno tiene una idea aperturista, pero hay factores que hacen que siga existiendo una puja. Desde el atraso tecnológico hasta las cuestiones burocráticas, las ineficiencias en la logística y algunas medidas arcaicas, como seguir trabajando con estampillados, que al Estado le cuesta más de $ 100 millones al año. Todo esto hace que nuestro país siga siendo difícil para trabajar".

Mientras tanto, los empresarios pyme que, contra viento y marea, apuestan a crecer, dan claras señales de maduración. "Muchas fábricas nacionales son eficientes, hicieron avances tecnológicos importantes, pero el tema son los efectos colaterales del contexto, que hacen que importar sea aún difícil", detalla García y agrega que "como cámara tenemos el tema central de la facilitación del comercio. Nos preocupan varios puntos, por ejemplo, los pasos fronterizos, la OEA y los plazos en la aduana. Porque el tiempo que permanece la mercadería dentro de un contenedor o en proceso de transporte encarece los costos".

Tela para cortar

Desde el sector destacan que la mayoría de los problemas que enfrentan los comerciantes son los mismos desde hace varios años, y que aún faltan tomar varias decisiones para que, en los hechos, se visualicen resultados concretos.

El flujo de nuevas importaciones responde al interés de distintos sectores, por un lado, como explican desde la Cámara de Importadores, alrededor del 80% de lo que se importa va a la industria de la producción. En ese sentido, suelen decir que "no hay exportación sin importación" y que "el comercio exterior es un camino de doble vía".

Por otra parte, algunos sectores, como el textil, la industria de los juguetes o calzados, muestran gran interés en esta incipiente apertura comercial, porque es donde mayores complicaciones aparecen a nivel de la productividad nacional. "Las empresas nacionales tienen costos de producción muy altos, en laArgentina tenemos 96 impuestos nacionales, provinciales y municipales", sentencian desde la Cámara y señalan que "desde hace un año estamos tratando de formar la Mesa de facilitación de Comercio, y todavía no lo logramos. La idea es construir un espacio en el que todos los sectores conversen".

Además, en el ámbito de la tecnología y de algunos alimentos, las nuevas medidas también dinamizaron procesos que antiguamente eran más complejos. Desde Disbyte, importadora de productos de electrónica, juguetes, salud y belleza que nació en 2015, explican en qué aspectos se les allanó el camino: "Se simplificaron reglamentaciones y se facilitaron procedimientos. Antes, para gestionar un certificado de seguridad eléctrica, teníamos que ir personalmente o contratar a un gestor para que se acercara a la Secretaría de Comercio, toda la documentación debía presentarse en papel y llevaba mucho tiempo y elevado costo para el importador. Hoy, a través del sistema TAD (Trámites a Distancia), se puede presentar todo online".

Por su parte, Víctor García, de Mercator, importadora que distribuye varias marcas de bazar, agrega que "las nuevas políticas nos beneficiaron al permitirnos una mayor previsibilidad en el abastecimiento. Ahora podemos asegurar las entregas en los plazos requeridos y no dependemos de cupos ni tenemos la incertidumbre del momento de aprobación de las importaciones". Sin embargo, el camino necesita seguir avanzando, ya que aún hay varios pendientes. "La evolución de los importadores fue y será una constante adaptación a los cambios burocráticos y a las nuevas reglamentaciones. Es cierto que los tiempos y requisitos de organismos se tornaron más razonables, pero sigue siendo un trámite burocrático y redundante, ya que los productos ya tienen su aprobación en los países de origen", explica Víctor García.

Canatelli agrega: "Es necesario digitalizar la presentación de documentación ante la Aduana, automatizar la gestión de licencias, relajar ciertos artículos del código aduanero". Se está trabajando para lanzar el sistema VUCE , una herramienta que desde el Ministerio de Producción lanzarán próximamente: un punto de acceso único que centralizará los trámites de comercio exterior, a través del cual los usuarios podrán seguir los trámites iniciados, tareas pendientes y certificados emitidos.

Esto facilitaría varios de los problemas que plantean los emprendedores, entre ellos, como explican desde Disbyte, "los importadores que hoy están arrancando dependen mucho de los despachantes o gestores para saber cómo se clasifican los productos y las intervenciones que requieren los mismos, creemos que habría que facilitar al importador el acceso a información precisa y confiable".

En momentos de crisis, las estrategias apuntan a encontrar oportunidades, volverse cada vez más eficientes y evolucionar. "Es imperativo bajar los costos para poder mantener el crecimiento de la empresa, por eso buscamos automatizar ciertos procedimientos para minimizar nuestros costo de operación. Además, hablamos siempre con nuestros proveedores para obtener mejores contractos comerciales que nos permite mantener nuestros precios frente a la suba del dólar", explican desde Disbyte y agregan que "ni nosotros ni las demás importadoras pueden trasladar directamente la suba del dólar al precio de venta, porque inmediatamente cesaría el consumo".

En la misma línea, desde Mercator comentan que "al tener compromisos en pesos, tenemos un par de meses para ir acomodando los precios al nuevo nivel de dólar. Seguramente la venta en unidades caerá hasta que el poder adquisitivo de los argentinos se acerque a la inflación sufrida".

Las problemáticas son similares para todos, el contexto no ayuda y, aunque las medidas tomadas en los últimos tiempos intentaron dar empuje, no fueron suficiente. Pero los empresarios argentinos están más que entrenados para manejarse en mercados inestables y movilizar el ingenio hasta el extremo. Mientras que el panorama mejore a nivel local, la habilidad fundamental está puesta en amortiguar el impacto con un minucioso manejo de todas las variables disponibles para no paralizar el crecimiento ni el entusiasmo de los nuevos proyectos.

Primeros pasos a tener en cuenta

Tanto para importar como para exportar es requisito estar registrado y habilitado para ejercer el comercio. "Si se trata de una empresa nueva, el gran problema es dilucidar su posición ante la AFIP", explica Rubén García y agrega que, luego, la Secretaría de Comercio será la encargada de hacer una radiografía al nuevo importador. "El emprendedor se topará con un nuevo mundo y esto requiere de un aprendizaje, desde cómo costear el producto, donde hay que ser lo más minucioso posible, contemplando, incluso, la posibilidad de viajar o de pedir muestras, hasta aprender acerca de los tiempos que conlleva todo el ciclo de la importación", detallan desde NIP Cargo, empresa de Comercio Exterior con experiencia en asesoramiento a pymes, y agregan que "cada importador tendrá que generar su estrategia para posicionarse en el mercado, ya sea por costo, por calidad o servicio". Además, deberá conocer las especificidades, permisos e impuestos que se vinculan a cada categoría de producto, saber qué organismos intervienen en el despacho, entre otros pormenores. "A nivel operativo es simple, hay más diálogo con las entidades y más facilidades. Pero emprender hoy en un mercado depresivo complica al comercio", resume García.

Y en cuanto a las particularidades que hacen a cada rubro, desde NIP Cargo explican que "hay un universo muy grande de productos que ingresan al país, algunos tienen licencias que deben ser aprobadas; otros se manejan con intervenciones en distintos organismos y cada sector presenta algunos obstáculos. Ser emprendedor requiere aprender a sortearlos".

LOS PRODUCTOS MÁS IMPORTADOS

Los datos publicados por el Indec señalan que el valor de las importaciones en julio (último informe disponible) aumentó un 2,2% respecto al registrado en igual mes del año anterior, representando un incremento de u$s 133 millones, aunque las cantidades se contrajeron un 4%. Durante julio, las importaciones de bienes de capital cayeron 20,6%, las de bienes intermedios crecieron 20,5%, las de combustibles y lubricantes aumentaron 37,4%, las de piezas y accesorios para bienes de capital cayeron 7,8%, las de bienes de consumo aumentaron 7,9%, y las de vehículos automotores de pasajeros disminuyeron 19,1%. Habrá que ver qué impacto sobre el sector tendrá el aumento reciente del dólar.

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