Cómo generar alimentos y bebidas con valor agregado

Fabrizio Opertti, jefe de la División de Integración y Comercio del BID, analiza el potencial regional para que los países intercambien alimentos y bebidas con valor agregado. Qué hacer para impulsar el sector. Cómo pueden los empresarios pyme insertarse en un mundo cada vez más conectado.

Cómo los empresarios pyme pueden insertarse en un mundo cada vez más conectado.      

Cómo los empresarios pyme pueden insertarse en un mundo cada vez más conectado.      

Fabrizio Opertti es jefe de la División de Comercio e Inversión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y fue uno de los expositores en LAC Flavors, una rueda de negocios enfocada en la industria de Alimentos y Bebidas que se llevó adelante en América latina y el Caribe. A lo largo de esta novena edición –la primera que se hace en la Argentina–, se concretaron más de 3.000 citas uno a uno de 30 minutos cada una.

En un mano a mano con Pyme, Opertti habló sobre el rol del BID en el evento y el potencial de la región para que los países intercambien alimentos y bebidas entre sí y con valor agregado. También dio su visión respecto de las medidas que se implementaron y lo que resta hacer para que el sector siga creciendo. Y dio algunas pistas para que los empresarios pyme tengan mayores posibilidades de insertarse en un mundo cada vez más conectado.      

¿Qué características tiene que tener un proyecto para que el BID invierta en él?

Es muy grande el banco: en el caso de Comercio Exterior, fomentamos la inserción internacional en cadenas de valor. Entonces, los criterios técnicos para que las pymes participen en estos eventos es que sean exportadores existentes, pero incipientes, porque queremos potenciar la sostenibilidad exportadora.

El 15% de las pymes exporta en América latina, versus casi un 40% que lo hace a Europa. Hay una oportunidad muy grande para que esa inserción internacional se de. Para eso se requiere asistencia técnica, capacitación, acceso a financiamiento y mercados. Trabajamos en todas esas áreas, a través de los programas de BID en toda la región. No vamos con pymes individuales. El BID no tiene esa capilaridad para llegar como los bancos que están presentes en la Argentina, en todo el territorio. Lo hacemos a través de intermediarios, pero con mucho valor añadido, donde nuestras experiencias luego se replican.

“Lo que los latinoamericanos y caribeños nos vendemos es muy bajo: menos del 20% del 
comercio total.”

Macri dijo que quiere que la Argentina deje de ser "el granero del mundo”, para ser el “supermercado". En estos dos años, ¿se avanzó en ese sentido?

La Argentina alimenta 10 veces más de su población y la administración actual se plantea que esa cifra casi que se duplique. Somos el séptimo productor de alimentos en el mundo, décimo tercero exportador, y lideraamos en algunos sectores: en aceite de soja somos los primeros en el mundo; en miel, los segundos; y en peras, los terceros. Y, obviamente, el país está apostando a una mayor inserción internacional. Lo vemos en iniciativas como la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE).

Entonces, para ser "supermercado del mundo", hay que bajarles los costos de transacción a las empresas, porque no es solo decirlo, sino tomar medidas específicas para simplificar procedimientos, trámites, como la VUCE, que el banco está financiando. Es una iniciativa muy importante. Las conversaciones que está teniendo la Argentina y el Mercosur con la Alianza del Pacífico, por ejemplo, que si bien son incipientes, reflejan una intensión, una aspiración a una mayor inserción internacional.

Fabrizio Opertti, jefe de la División de Integración y Comercio del BID.

Si uno combina políticas proactivas de acceso a mercados, que la Argentina está teniendo, y que no tenía antes, con la reducción de barreras de costos logísticos, como por ejemplo a través de las VUCE, uno empieza a ver que hay políticas muy proactivas de fomento del comercio. 

¿Cómo ves el tema de la competitividad? Seguimos siendo muy caros...

La competitividad pasa mucho por el precio, pero pasa mucho por la calidad también y, en ese sentido, creo que la Argentina tiene nichos de altísima calidad: gourmet, productos libres de gluten, kosher. En el país, hay un historial y una tradición, sobre todo en el sector agroalimentario. Obviamente, siempre uno puede aspirar a ser más competitivo, pero hoy se compite en calidad; con la huella del agua, la huella de carbón, que sean saludables los productos, el packaging, snacks pequeños, hoy pasa por eso.

Pero las pymes reclaman que bajen los impuestos y los costos logísticos...

Logística, sin dudas, un poco lo referíamos con la VUCE. Y el tema fiscal es un tema en todos los países. El Estado también tiene que recaudar para tener incidencia social positiva. No me quiero meter en esto, que es muy especializado, pero en la medida en que le reduzcamos los costos de información y logísticos a las pymes, creo que hay una oportunidad importante del país para exportar cada vez mayor.

Desde el sector público, ¿qué se podría hacer para fomentar más aún las exportaciones?

La reducción de costos al comercio y el costo logístico, a través de la simplificación de la parte administrativa y de la logística del comercio internacional. Pasos de frontera, gestión coordinada de fronteras, en los pasos de frontera de la Argentina para afuera, para que los camiones y los furgones fluyan ágilmente, infraestructura aeroportuaria y portuaria adecuada y robusta; tecnología que permee absolutamente todo, y promoción.

¿Cuáles son los destinos más usuales de los alimentos en esta feria?

Principalmente, los Estados Unidos, seguido de Europa, Asia cada vez más. China y Corea están comprando productos latinoamericanos, porque empezaron a encontrarles el gustito. Por ejemplo, los chinos, a la palta. Ahí tenés otro mercado muy importante, porque obviamente China es enorme.

El tema es entrar con la adaptabilidad del producto al mercado local. Tenés las regulaciones; pero luego que pasás esa barrera está la adaptabilidad, las marcas específicas, el packaging, y eso es información, creatividad e innovación, y es un poco lo que fomentamos con las ruedas de negocios, pero también como aprendizaje.

Y, más allá de los Estados Unidos, ¿qué destinos deberían empezar a tener en el radar las pymes? 

Lo intrarregional. Lo que los latinoamericanos y caribeños nos vendemos es muy bajo, es menos del 20% del comercio total, entonces lo que estamos haciendo es exportar a EE.UU., Europa, Asia, pero entre nosotros es limitado. Para darte una pauta: en Europa el 60% de las exportaciones son dentro del mismo continente; en Asia es el 40% mientras que en América latina, el 17% o 18%. Ahí hay una oportunidad. Hoy, lo lindo de LAC Flavors es que tenemos latinoamericanos: de Brasil, de México, de Uruguay, de todas partes de la región, comprando productos.

¿Por qué no se da este intercambio en la región y se mira más a Europa o EE.UU.?

Hay varios factores que inciden ahí: logísticos y de infraestructura. Para el comercio no estamos bien conectados en la región; estamos mejorando nuestros aeropuertos, puertos, carreteras, pero claramente hay ahí una necesidad. La topografía latinoamericana es complicada, tenemos una región muy rica en recursos naturales, de las más ricas del mundo, pero topográficamente desafiante para el tema de la infraestructura, entonces hay que mejorar por ahí. P

or otro lado, hay que abrir los mercados. Tenemos ciertas iniciativas de comercio, como la Alianza del Pacífico, el Mercosur, pero tienen que empezar a hablar entre sí. Y concientizar, hay muchas más liberalización comercial que la que el ciudadano común cree. América latina, entre sí, tiene liberalizado gran parte de los productos, que pagan muy poco arancel. Hay un tema de falta de información. 

Con la llegada de Macri, ¿ves un Mercosur más proactivo?

Sin duda hay un nuevo dinamismo del Mercosur, que está negociando con la Unión Europea, con la Alianza del Pacífico empieza a hablar.

¿Cómo ves a las pymes alimenticias en 2018?

Creo que van a prosperar y a exportar más, si agregan más valor. Las que innoven en packaging, en oferta nueva, certificaciones de calidad, huella hídrica y huella de carbono van a encontrar más demanda de la que pueden suplir.

Las que no agregan valor, las más tradicionales, van a tener tasas de crecimiento menores. La oportunidad va por los nichos, nichos con valor agregado. 

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