Cambio de estrategia de las pymes: financiarse para costear capital de trabajo

En un contexto marcado por la inflación y su consecuente suba de costos, la coyuntura obligó a pequeñas y medianas empresas a dejar de financiar proyectos de inversión para centrarse en cubrir sus necesidades inmediatas. 

Cambio de estrategia de las pymes: financiarse para costear capital de trabajo

Si bien el financiamiento que las pymes buscaron en el mercado de capitales aumentó casi 50% frente al año anterior, es interesante ver cómo cambió el tipo de instrumento que utilizan según sus necesidades. La coyuntura obligó a las empresas a dejar de financiar proyectos de inversión para centrarse en cubrir sus necesidades inmediatas. Analistas del mercado explican a El Cronista Pyme cómo las condiciones macroeconómicas y del sistema de financiamiento y del mercado de capitales cambiaron, lo que obligó a las compañías a cambiar sus estrategias para fondearse.

A modo de ejemplo, Diego Traferro y María Quartino, directores ARG Markets, explican cómo las compañías dejaron de utilizar instrumentos de financiamiento a mediano plazo para pasar a usar herramientas de más corto plazo que busquen cubrir necesidades más inmediatas, disminuyendo el fondeo para ser destinadas a inversiones.

Los directores de ARG Markets ponen de ejemplo la evolución de la obligación Negociable Simple, puesta en vigencia en junio de 2017, instrumento que se creó para facilitar el financiamiento de mediano plazo de las pymes en el mercado. Desde su creación se vio un crecimiento sostenido, sumando 91 emisiones hasta el primer trimestre 2018. “En este plazo, la participación de las ON Simple en el financiamiento pyme en el mercado de capitales fue del 19% ($ 1369 millones a una tasa promedio de 28,5% TNA). En el segundo trimestre, se ve una fuerte desaceleración de la participación llegando a un 8% acompañado de suba de tasa promedio a 36,2%, lo que implica un aumento del 27% de la tasa en un plazo de tres meses. A partir del tercer trimestre, se acentúa aún más la caída, constituyendo el financiamiento vía ON solo un 2% del financiamiento pyme total”.

Como contrapartida de esta reducción en el financiamiento de proyectos, las pymes se volcaron a buscar fondeo para su actividad corriente. Traferro y Quartino destacan que el volumen de cheques de pago diferido que se negoció en el mercado pasó de $ 4.871 millones en el primer trimestre a $ 8160 millones en el tercero, a una tasa promedio que subió de 26,9% a 38%.

“Este efecto se ve reforzado por el acortamiento del plazo promedio de los cheques: las pymes ya no pueden esperar los valores y tienen que salir a venderlos para hacerse del dinero que necesitan para operar. En enero, la proporción de cheques a menos de 90 días sobre el total negociado era 28%, hoy es el 53%. Los cheques a plazos mayores a 180 días representaban el 55% de los negociados. Hoy, el 13%. La falta de liquidez sistémica está afectando a las pymes”.

Sabina Ozomek, gerente General de Garantizar, sostiene que desde Garantizar SGR se han especializado en los últimos años en ofrecer garantías para el financiamiento de mediano y largo plazo y lo que se ha notado en los últimos meses, sobre todo desde mayo, es que se dio un vuelco importante en la demanda de financiamiento para cubrir necesidades de capital de trabajo (necesidades de corto plazo) en detrimento de proyectos de inversión.

“Desde mayo estuvimos viendo una mayor demanda de financiamiento para capital de trabajo bancario y descuento de cheques. Se nota que las empresas están menos líquidas y hay una fuerte necesidad de descontar valores que antes retenían”, sostiene Ozomek.

La ejecutiva resalta que el promedio mensual negociado de Garantizar en el primer trimestre del 2018 en cheques de pago diferido fue de 225 millones de pesos y se nota fuerte la mayor demanda ya que hoy el promedio mensual negociado por Garantizar en el último trimestre en cheques de pago diferido fue de 750 a 800 millones de pesos.

Gastón Ríos, partner head de Capital Markets de Puente, coincide en que las firmas están financiando capital de trabajo y una de las variaciones que explica el hecho de que haya cambiado tanto la distribución de herramientas de financiamiento en el mercado es que cayó fuerte el financiamiento bancario. “El nivel de tasas y encajes frenó el financiamiento bancario a empresas, lo que causó que las pymes vuelquen al mercado de capitales a fin de financiar working capital o capex a través de cheques de pago diferido, pagarés bursátiles u obligaciones negociables garantizadas por SGRs”.

Ríos sostuvo que el tamaño del financiamiento en este último trimestre es distinto respecto de comienzos de año. “La masa de financiamiento de capital de trabajo no es la misma; en el primer trimestre los bancos estaban activos, mientras que en el tercer trimestre su ausencia por razones de iliquidez causó que el financiamiento bancario se cortara. Ante ello, las pymes se volcaron al mercado a través de los productos financieros pymes”.

Además, Ríos resalta que el contexto macro cambió: se encareció el crédito, subió el riesgo país, se frenó la economía y los activos financieros se desplomaron, colocando a la mayoría de los participantes más cautelosos a la hora de tomar créditos y emitir deuda.

El costo de financiamiento juega fuerte contra las compañías y en el cual vimos que las mismas se incrementaron en los dos últimos meses. “Pasamos de ver tasas en dólares de 9,5% a los 11,25% actuales. Esto responde a la suba de la tasa de interés implícita de los bonos soberanos a 2 años, como el Bonar 2020, que pasó de rendir área 8% al 11% actual. Es razonable que el rendimiento de las emisiones corporativas pymes se haya incrementado, pero también observamos que ajustaron su spread contra el soberano gracias a la percepción positiva del riesgo que los productos avalados por SGRs genera entre los inversores”, remarca Ríos.

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