Cámaras bilaterales: "La Argentina le vende poco al resto del mundo"

En un mano a mano, Víctor Dosoretz, director de la Cámara de Comercio y Servicios de la Argentina (CAC), analiza el rol de esta entidad gremial empresaria de alcance federal y los retos que le aguardan por delante al país.

Por qué la Argentina le vende poco al resto del mundo.

Por qué la Argentina le vende poco al resto del mundo.

En la actualidad, es imposible funcionar sin relacionarse con otros. El entramado de relaciones que se establecen es fundamental para el desarrollo, sea de una empresa, una entidad o un país. El hombre es un ser gregario y, en función de su necesidad de trabajar en equipo con metas comunes, nacieron instituciones y organismos de distinta índole con dicho fin.

Un ejemplo de ello es la Cámara de Comercio y Servicios de la Argentina (CAC), que, con más de 900 socios pymes y grandes compañías, alberga también a cámaras sectoriales y regionales, por lo que se la denomina una "cámara de cámaras". Fundada en 1924, es una entidad gremial empresaria de alcance federal y con participación en ámbitos internacionales, que desarrolla sus actividades de defensa y promoción del sector, guiada por los principios de libertad económica, competencia, iniciativa privada y responsabilidad social.

Víctor Dosoretz, director de la CAC y presidente del capítulo argentino de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), analiza el rol de la entidad y se adentra en los desafíos que le esperan al país.

Víctor Dosoretz, de la Cámara de Comercio y Servicios de la Argentina (CAC).

¿Cuáles son las principales funciones de la CAC?

Brinda asesoramiento y realiza propuestas sobre temas impositivos, laborales, comerciales y económicos; a la vez que ofrece servicios de conciliación y arbitraje y emite certificados de origen. Asimismo, desarrolla una intensa labor educativa, que se ve reflejada en cursos gratuitos de capacitación, un instituto de educación terciaria (Instituto Privado CAC) y una casa de altos estudios (Universidad CAECE).

¿Cómo es el trabajo que realiza junto con otras cámaras?

La CAC cuenta con una agenda de encuentros con cámaras socias del Interior relacionadas al Comercio Exterior y emisoras del certificado de origen, necesario para las exportaciones. Además, desde hace décadas, trabaja con la Unión de Cámaras de Comercio Extranjeras y Binacionales (CECRA), con la que se reúne el primer martes de cada mes para tratar temas en común.

En este sentido, por tercer año consecutivo, logramos un encuentro importante, con la participación del canciller argentino, embajadores y presidentes de cámaras. Por otro lado, tiene proyección global con injerencia en entidades, como la Cámara de Comercio Internacional (ICC), que, con presencia en 120 países, es la responsable de fijar contratos de comercio, emitir los Incoterms y dirimir las diferencias, siendo la corte internacional de arbitraje y mediación más importante a nivel mundial. En 2016, obtuvo estatus de observador permanente en las Naciones Unidas, es la voz (aunque sin voto) de los negocios en el organismo.

¿Qué le demanda el mundo al país?

Una de los puntos reclamados tiene que ver con el camino de ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pues marca una agenda y un protocolo de procedimientos que rigen a los países líderes, del que puede tomar cosas valiosas.

Las demandas son diversas, desde una agenda de anticorrupción y compliance que mejore la transparencia hasta la reducción de la inflación y el déficit fiscal que muestre a los inversores que la macroeconomía argentina es sostenible. Sin perjuicio de esto, debo decir que también se reconocen los progresos, de ahí el entusiasmo que genera el país entre los inversores y la percepción acerca de los avances realizados en los últimos dos años en materia de ordenamiento económico e institucional.

¿Cuál es la cuenta pendiente del país para mejorar su competitividad?

Publicamos el documento "Costo Argentino", en el que analizamos las cuestiones que deterioran la competitividad externa y dificultan la inserción internacional. Las mismas van mucho más allá del tipo de cambio, variable en la que muchos centran su atención.

Cuando hablamos de competitividad, nos referimos a la elevada presión tributaria, las falencias de infraestructura, el costo laboral no salarial, las fallas del sistema educativo y la inestabilidad macroeconómica e institucional, entre otros. Trabajar sobre estos factores es una cuenta pendiente. El Gobierno concretó importantes avances, pero es un camino largo en el que tenemos mucho por recorrer.

¿Cuál es la finalidad de iniciativas como Exporta Simple, la Ventanilla Única de Comercio Exterior o el BICE?

Estas herramientas son muy importantes porque facilitan y favorecen las exportaciones de las empresas argentinas. Uno de los puntos débiles que presenta el país es su bajo nivel de ventas al mundo. Más exportación es más solvencia externa, más valor agregado, más empleo, a la par que tiende a favorecer la innovación, al enfrentar a las empresas locales con la competencia mundial.

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