Bodegas, un sector que quiere alzar la copa

Cómo pueden capitalizar la devaluación del peso las pequeñas y medianas empresas vitivinícolas exportadoras. Las perspectivas para el segundo semestre.

Bodegas, un sector que quiere alzar la copa

Devaluación, caída del consumo e inflación son algunas de las palabras que más resonaron en las últimas semanas, junto con el acuerdo con el FMI.

Aun así, para las bodegas, la primera parte del año fue, en palabras de quienes integran al sector, "buena". Está claro que hay cosas por mejorar, como la logística, para morigerar los altos costos que aquejan al rubro. De todas formas, es una industria que supo adecuarse a los vaivenes de la economía local, y no deja de apostar.

Rodolfo Gil Fain Binda, gerente Comercial de Bodega Renacer, una firma que emplea a 25 personas y que vende 125.000 cajas de 12 unidades al año, da un panorama sobre cómo le fue a su sector en la primera parte del año: "Hubo un marcado descenso de las ventas a los Estados Unidos, las cuales pudieron ser compensadas con un incremento de las ventas hacia China", detalla, y añade: "Europa también presenta una caída en las ventas, pero proyectamos poder compensar esta caída durante la segunda mitad del año".

A esto, el ejecutivo le añade siguiente dato: "El volumen de ventas en el mercado interno cayó un 10% respecto del mismo período de 2017. El fuerte incremento de los precios que percibió el consumidor final el año pasado permitió el ingreso de sustitutos que quitaron porción de mercado al vino, perforando por primera vez la barrera de los 20 litros per cápita anual". Y explica: "Este incremento de precios se atribuye, principalmente, a un incremento en el precio de la uva de más de un 100%, fruto de dos malas cosechas (2016 y 2017)".

De todas formas, señala: "La cosecha 2018 ha sido excepcional. La producción estuvo un 20% por encima de la de 2017 y la calidad de los vinos 2018 –los cuales estaremos liberando al mercado en pocos meses– ha superado las expectativas. El precio de la uva no se vio afectado significativamente respecto de la cosecha 2017. Los insumos importados han subido de precio –en pesos– con esta devaluación, pero el balance de costos directos, aún es positivo."

Para la segunda parte del año, el ejecutivo de Renacer indica: "Continuamos poniendo foco en Asia, porque es el mercado con mejor tasa de crecimiento de consumo de vino. Nuestra marca está muy bien posicionada y continuamos innovando para destacarnos en este mercado".

Los efectos de la devaluación

"Históricamente, cuando el peso se ha devaluado, las bodegas han exportado más", señala Alex Macipe, director de Bodegas Krontiras, que emplea a 10 personas y vende 150.000 botellas al año, al hablar del tipo de cambio, al tiempo que agrega: "Lo que sucede es que conquistar un nuevo mercado no se da de un día para el otro. Ganar una nueva plaza no se logra en el corto plazo". Y se explaya: "Como las condiciones en la Argentina son cambiantes y sin previsibilidad, en ciertos momentos, y dependiendo del tipo de cambio, ha generado que el mercado interno o el internacional hayan dejado de ser atractivos. Pero es peligroso perder la presencia de la marca, porque lleva mucho tiempo recuperar los espacios perdidos en las góndolas".

Es así que el director de Bodegas Krontiras, que exporta el 50% de su producción, resume la situación de la siguiente manera: "La devaluación genera más ventas al exterior en un primer momento y, las ganancias, podríamos decir que aumentan. Pero, por otro lado, suben los costos de los insumos importados para vestir al vino, y esto produce inflación, la cual se termina trasladando a los precios en el mercado interno".

Pablo Dessel, director Comercial de Bodega Vinecol, que emplea a 15 personas y exporta el 70% de su producción, agrega: "Analizando la inflación anual, que sigue aumentando, el efecto de la devaluación se va a ir achicando. Igualmente, nuestra demanda de vinos sigue creciendo en los mercados de exportación, teniendo una buena expectativa para la segunda etapa del año". Y resalta: "Hemos mantenido a nuestros importadores en el exterior cuando el tipo de cambio no era ventajoso, hasta perdiendo dinero en algunos destinos. Pero, seguimos apostando al mercado exterior y más aun con un tipo de cambio más favorable". Por lo que acota: "Esperemos que se mantenga".

"Esperamos un nivel de ventas similar al del año pasado, pero con mejor rentabilidad", dice Rodolfo Gil Fain Binda, gerente Comercial de Bodega Renacer, y añade: "A diferencia de devaluaciones anteriores, percibimos que el índice de precios en Argentina no va a acompañar esta última devaluación, permitiendo mejorar la competitividad de las empresas exportadoras". En su caso, las exportaciones representan el 80% del total de su producción. Por todo esto es que señala: "Todo plan económico que permita disminuir las tasas actuales de inflación mejorará significativamente la competitividad del sector".

Y es que, según el ejecutivo de Bodega Renacer, "con la devaluación que tuvimos a fin de junio, el sector exportador ganó competitividad. Pero, si los costos internos se dolarizan, inmediatamente se pierde esta mejora de competitividad. No creemos que este sea el caso en esta oportunidad, dado que el enfriamiento del consumo en el país no admitirá una suba de precios tan alta".

De acuerdo a su observación, que la suba del tipo de cambio no haya sido gradual será positivo por el siguiente motivo: "Los precios locales no van a ajustarse en la misma medida. Esta mejora de competitividad en las exportaciones, nos ha permitido poder absorber en gran medida los incrementos de costos por inflación sin tener que trasladarlos al precio del mercado local".

Por su parte, Dessel añade: "La nueva cosecha 2018 fue mejor en calidad y volumen. Sumado a esto, la devaluación de esta primera parte del año es mejor en cuanto a la rentabilidad para la exportación". Y se explaya: "Mercados que quizá no eran rentables, con el nuevo tipo de cambio nos beneficia más. Muchas bodegas han apostado al mercado interno en los años anteriores, cuando el tipo de cambio no era atractivo. Ahora, parecería cambiar". Y grafica: "Nuestra bodega mantuvo todos los clientes en el exterior, y siempre hemos apostado al mercado externo, donde la demanda de vinos orgánicos sigue en crecimiento".

Para las bodegas, la primera parte del año fue, en palabras de quienes integran al sector, "buena".
 

Los obstáculos

El gerente de Bodega Renacer se encarga de señalar una "gran" desventaja que tienen las bodegas argentinas respecto a las de otros países: la carga impositiva. Y asegura que es una de las más altas del mundo. "El gasto público no disminuye lo que debería, y el Gobierno tiene que hacer frente al déficit a través de la presión impositiva. No creemos que esto cambie en el corto y mediano plazo. Esto, por supuesto, afecta las inversiones en el país".

Es por esto que añade: "La mejor medida que puede adoptar el Gobierno, en este momento, es una disminución impositiva importante. Esto inmediatamente mejorará la competitividad del sector, disminuirá la inflación y traccionará la economía". Ahora bien, ¿cómo le hicieron a la baja del consumo interno? "Hemos adoptado una política de precios retrasada respecto de la inflación, con el objeto de mantener el mercado, a pesar de quedar desfasados respecto de los precios de exportación", responden desde Bodega Renacer.

A este panorama, Dessel le agrega la pérdida de mercados en el exterior: "Uno de ellos es en Brasil, donde perdimos el segundo lugar en manos de los vinos portugueses", al tiempo que detalla: "Antes, estábamos mano a mano con Chile, pero por los altos costos que tenemos, lamentablemente, quedamos en tercer lugar". Otro escollo que señala el ejecutivo tiene que ver con los costos en logística, que los grafica de la siguiente manera: Llevar un contenedor desde Mendoza al puerto de Buenos Aires cuesta, aproximadamente, u$s 2500, cuando el flete marítimo desde Buenos Aires a Europa es de u$s 1100. Eso luego se traslada al precio final".

Macipe, al hablar sobre los principales inconvenientes que aquejan al sector, señala: "Los bodegueros no solo estamos a merced de las condiciones del mercado, tipo de cambio, coyuntura internacional, preferencias y marketing, sino que, además, tenemos que lidiar con un ámbito natural, que muchas veces no nos da tregua". Y aclara que, si bien es cierto que el clima de Mendoza, donde se encuentra su bodega, es estable, heladas y granizo han causado "pérdidas monstruosas". Es por ello que señala: "La ayuda de los organismos nacionales sirven no solo para subsanar estas complicaciones sino que, además, ayudan a que las bodegas se puedan posicionar mejor sus productos a nivel nacional como internacional".

Gil Fain Binda añade otro dato: la falta de acuerdos con otros países. "A diferencia de Chile, particularmente, no existen tratados de libre comercio con el mundo, y nuestro producto llega a la góndola de los países a un precio mucho más elevado que lo que llega un vino chileno que tiene un mismo precio FOB", ejemplifica.

A esto, el ejecutivo le añade: "La mejor medida que puede adoptar el Gobierno en este momento es una disminución impositiva importante. Esto, inmediatamente, mejorará la competitividad del sector, disminuirá la inflación y traccionará la economía".

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