Arte y negocios que van de la mano

Ana Spinetto creó Bada, la feria de venta de arte directo que, en 2017, facturó $ 9 millones y permite acceder a obras con precios accesibles y hasta en cuotas. En la última edición convocó a 250 artistas. La historia de la mujer detrás de la movida.

Arte y negocios que van de la mano

Lo tenemos que hacer en La Rural”. Ese era el objetivo que la artista Ana Spinetto tenía en la cabeza en 2009, año en el que organizó la primera feria de venta de arte directo de artista. Por entonces, la propuesta era una iniciativa pequeña, se llamaba Arte Sí y se realizaba en San Isidro. “El formato creció muchísimo. Cada vez había más artistas que querían participar y los espacios nos iban quedando chicos”, relata en diálogo con El Cronista. En 2012 la feria tomó su nombre actual Boutique de Arte Directo (BADA) y pasó a tener sede en Espacio Pilar. Hasta ese momento, participaban 110 artistas y la facturación rondaba los $ 950.000.

El 12 de octubre la séptima edición de Bada tuvo lugar, por tercer año consecutivo, en La Rural. En total, se inscribieron 5500 artistas de los cuales se preseleccionaron 250, lo que la convierte en la “feria de venta directa de arte más grande del mundo”. “La primera vez que lo hicimos en La Rural fue una apuesta un poco aventurera e inconsciente. Pero la cantidad de gente que nos visitó fue mucho más gracias a que el acceso era más fácil para todo el mundo”, reconoce.

“Hoy Bada es una movida grande, son cuatro días completos. Terminamos y en seguida empezamos a armar la del año siguiente”, relata Spinetto, quien reconoce que la propuesta “revolucionó la movida del arte” porque es un “mundo manejado por galerías y a los artistas les cuesta organizarse para armar una exposición grande”. En 2017, Bada facturó $ 9 millones y convocó a 60.000 personas que pudieron acceder a propuestas artísticas de calidad con valores accesibles.

“Una de las condiciones que ponemos a los artistas que participan es que todos tengan, por los menos 10 obras con un precio máximo de $ 3500, de manera que la gente que viene pueda acceder. El valor, después, depende de cada artista, pero tenemos propuestas que arrancaron desde $ 500 o $ 700”, destaca la emprendedora quien señaló que, en la última edición, Mastercard dio 18 cuotas sin interés.

Spinetto es artista pero reconoce que “siempre le gustó manejar su obra directamente”. “Me pasó por un tema de que cuando vende una galería, en general, no sabés ni el nombre de la misma galería que compró tu obra, o de la persona. No sabés quién te elige y eso es algo que para el artista vale muchísimo”, cuenta. La semilla que dio fruto a Bada nació en los Estados Unidos: “Viví por dos años allá. No conocía a nadie y no sabía cómo hacer para vender mis obras sin contactos, me parecía algo imposible”, relata.

Esa búsqueda la llevó a conocer galerías de venta directa que tenían lugar en la calle. “Un formato importante en un predio no había, pero sí se hacía en la calle. Vos alquilabas tu propio gazebo, armabas tu stand y vendías”, recuerda y destaca que la experiencia le permitió contactarse con gente a la que, de otra manera, no hubiera tenido acceso. Ese formato de intercambio la entusiasmó. “Vi que era una oportunidad enorme porque en la Argentina no había nada”, cuenta.

Hoy, Spinetta lidera un equipo de 20 personas al que cada año se suman voluntarios de la carrera de arte de la Universidad del Salvador para dar soporte durante el desarrollo de la feria. Para participar, los artistas se pueden inscribir a través de la página web a la que deben subir fotos de su obra y el currículum. En paralelo, el equipo de la feria también trabaja para descubrir nuevos talentos, dado que, por reglamento, solo se puede repetir el 50% de los artistas que participaron de la edición anterior.

“Personalmente trabajo todo el año buscando artistas, lo hago a través de las redes, yendo a exposiciones y eventos durante todo el año”, dice.

“La selección de artistas la hacemos pensando en un arte que sea agradable y que, a la vez, necesite exposición. Muchas veces vemos artistas con obras increíbles que no tienen espacio en donde mostrarse”, comenta la emprendedora y aclara que muchos de los compradores se sorprenden al llegar y ver cosas que les gustan. En general, Spinetto cuenta que los asistentes compran arte para ellos o para regalar. “Y hay muchos que compran como inversión porque hay artistas que, ya reconocidos, bajan los precios para la feria como acción de marketing”, explica.

Desde Bada, los artistas que participan reciben asesoramiento. “Estamos en contacto con ellos y los aconsejamos en todo lo comercial, desde cómo inscribirse en AFIP hasta cómo gestionar pagos con tarjetas de crédito”, aclara Spinetto. También los ayudan para que sus obras tengan mayor visibilidad en las redes sociales.

Spinetto reconoce que la feria sirvió para que muchos rompan con los prejuicios que genera el arte, como que es algo carísimo, inaccesible. “También está el planteo que establece que hay que saber mucho de arte para poder comprar”, explica. Sin embargo, la artista aclara que el arte, simplemente, “te tiene que gustar”. “Si a esto le sumás que en la feria tenés la posibilidad de hablar directamente con el artista, te termina gustando 10 veces más”, dice. A futuro, la artista espera cerrar el círculo que inició en Estados Unidos y desembarcar con Bada en Miami. “Queremos salir al mercado internacional”, cierra.

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