Economía circular

Ganar plata y hacer el bien: este es el ejemplo de 10 empresas argentinas exitosas

Ser una empresa sostenible es un factor fundamental para las empresas. Y no se trata sólo de una contribución social, sino de una manera de actuar que garantiza el éxito comercial a largo plazo

Si bien se cree que el desafío del desarrollo sostenible y el compromiso con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas le corresponde o puede ser cumplido solamente por las grandes empresas, es inviable la construcción de un nuevo modelo de desarrollo sin la participación activa del segmento pyme.

En la Argentina, ya sea por motivos arancelarios, de construcción de marca, de benchmarking en la cadena de suministros y proveedores, o por la motivación personal de sus líderes, son cada vez más las pequeñas y medianas empresas que tienen en cuenta los indicadores del "triple bottom line" como parte de su core business.

La economía circular como lema

Actualmente, el mundo atraviesa uno de los mayores cambios en el paradigma de desarrollo: la migración del modelo económico lineal a uno circular, una lógica que reduce el impacto ambiental en la actividad productiva y genera oportunidades de negocios. Nuestro país tiene muchos ejemplos de empresas que surgieron con la circularidad como propósito o decidieron reinventarse con ese fin.

Daravi es una empresa que desarrolla productos con descartes industriales. Contamos con líneas deco, de accesorios y textil", cuenta Lorena Nuñez, su cofundadora. "Desarrollamos una línea de productos que personalizamos para más de 70 empresas. Un ejemplo es el de Carrefour, que desde 2019, ofrece en todos sus hipermercados nuestras jaboneras y vasos porta cepillos que forman parte de su bazar eco-amigable".

Fracking Design es otra empresa de triple impacto liderada por tres hermanas que fabrica accesorios de marroquinería premium con residuos de big bags o bolsones plásticos que descartan las petroleras en Vaca Muerta. "La empresa surgió en el 2018 como una transformación de Basilotta, nuestra empresa anterior. Queríamos incorporar una cápsula de accesorios sustentables y de ropa con fibras naturales", cuenta Ornella Basilotta, creadora y diseñadora de la empresa. "En un viaje a Neuquén conocimos una planta tratadora de residuos petroleros y cuando vimos el material de la bolsa de arena que se considera un descarte, lo vimos como una tela y nos enamoramos. A esa cápsula le dedicamos tanta energía que terminó absorbiendo a la empresa anterior".

Rivera es otra pyme que nació en el 2012 para fabricar uniformes para oficinas y en 2019 se unió a la marca Reinventando Prendas para sumar una línea sustentable al negocio. "El 2020, le dimos un giro a la empresa y creamos 'Rivera, uniformes hechos bien', con una base sólida en la producción socio-eco ambiental", cuenta Lucila Dellacasa, socia gerenta de la compañía. "Seleccionamos materiales durables o reutilizados, y diseñamos procesos amigables con el medio ambiente. Trabajamos con criterios de comercio justo en toda nuestra cadena de valor y alentamos a nuestros clientes a incorporar economía circular".

Por su parte, Refill Lab es la primera empresa argentina de refill de productos cosméticos y de hogar. "Nuestros productos son naturales, aprobados por ANMAT, cruelty free, veganos, sin parabenos, libres de sufrimiento animal, sin sulfatos y sin colorantes", detalla Paola Pandra, su CEO.

La sustentabilidad del negocio: único camino posible hacia el futuro

Space Gurú brinda el servicio de guardado de ítems y la posibilidad de donar lo que ya no se quiere o de enviar a través de un partner para dar una disposición final ecológica de sus cosas. "Pronto vamos a contar con la posibilidad de comprar o alquilar ítems a través de nuestra plataforma, de manera que podamos colaborar de manera más directa con la circulación de las cosas", anticipa Livia Armani, cofundadora de la firma.

Arqlite es una compañía de tecnología de reciclado de plásticos complejos, flexibles y laminados generados por las principales compañías productoras de packaging y que convierte en un agregado liviano para la construcción conocido como LECA plástica. "Ofrece una solución al problema de la contaminación plástica en el mundo, agregando valor a materiales considerados como residuos ya que convencionalmente eran tomados como no-reciclables, como las etiquetas de las botellas, el papel film, paquetes de papas fritas, entre otros que forman parte del packaging con el que estamos en contacto habitualmente", detalla Sebastian Sajoux, CEO y fundador de la firma.

En el rumbo de alimentos, Adolfo Rouillon, cofundador y CEO de Frizata, la foodtech que comercializa alimentos congelados directo al consumidor, comparte: "Acabamos de certificar Plastic Neutral, un proceso que permite financiar la recuperación de la mayor cantidad de desechos plásticos que utilizamos en nuestro packaging y distribución. A través de nuestra asociación con rePurpose Global, la compañía está respaldando proyectos de gestión de desechos examinados en Colombia para recolectar y procesar flujos de desechos difíciles de reciclar que, de otro modo, serían de muy bajo valor para ser recuperados del medio ambiente. Con esta acción, estamos desviando casi 25 mil kg de plástico de la naturaleza".

IMPACTO Y RENTABILIDAD

"Si cualquier organización puede comenzar a incorporar indicadores de impacto ambiental y social a sus modelos de negocio y con una estrategia bien desarrollada, estará abonando a su rentabilidad, en el corto, mediano y largo plazo", asegura Federico Manuel Gomez Guisoli, director ejecutivo y socio fundador de Kolibri, una consultora de gestión estratégica enfocada en conectar y empoderar a las personas para integrar las variables ambientales a los modelos de negocio de cada organización.

Frente a la pregunta de si es posible ser rentable y a la vez generar impacto, Leandro y Lucas Barrionuevo, fundadores de Pura, empresa de purificadores de agua y botellas reutilizables apoyada por el programa Scaleup de Endeavor, plantean que es el gran desafío de las empresas. "En nuestra concepción, la misión de las empresas es regenerar el planeta, tienen que producir bienes que redunden en beneficios y no a costas de explotar los recursos del planeta, si no regenerándolos, garantizando la prevalencia de la especie humana en el mundo", destacan.

La vocera de Daravi añade: "Nos dimos cuenta de que no hay impacto sin escala y fue por eso que decidimos apostar a crear nuestra fábrica que además de producir nuestra marca propia, pudiera ser proveedora de grandes empresas. De este modo la escala genera el impacto social y ambiental que buscamos, ya que, a mayor cantidad de productos desarrollados, utilizamos más descartes y damos más trabajo a mujeres. Y el impacto económico es el pilar fundamental para cumplir nuestro propósito". En 2020 eran 30 mujeres trabajando en el proyecto y fueron 55 mil las unidades vendidas. Para 2021 la empresa se propone duplicar el número de empleadas y llegar a las 250 mil unidades vendidas. En lo que a impacto ambiental refiere, Daravi se ha propuesto pasar de 2 a 3 toneladas de material reutilizado.

"Cuanto más vendemos, más plástico y cantidad de bolsones recuperamos y más impacto ambiental positivo tenemos", dice la responsable de Fracking Design. "Cuanto más fabricamos, más talleres se involucran en nuestra cadena productiva".

"La rentabilidad es lo que hace posible la creación de este tipo de productos", asegura Pedro Roisman, Fundador y co-CEO de Martha, una marca de accesorios hecha con telas sobrantes de otras marcas. "Si no hubiese rentabilidad, no existiría la oferta y no podríamos llegar a un consumo responsable. El mercado está haciendo que la elaboración de productos sea más rentable, y a medida que se va adoptando este tipo de tendencias, la misma economía se va adaptando, mejorando los procesos y eficientizando los costos. También va haciendo que el producto que está siendo demandado sea viable".

Juan Pablo Rudoni, presidente de Ecosan, está convencido de que se puede generar un impacto y a su vez que sea rentable. "Es necesario que así suceda", remarca. La empresa tiene dos áreas de negocio: por un lado, la de rental, alquileres y servicio de mantenimiento de baños químicos. "Con esta última unidad de negocios es como se inició la empresa; el corazón de este negocio es generar un impacto ambiental positivo porque ayuda a generar condiciones ambientales y de higiene que antes no existían ya sea en obras, lugares de trabajo, o en eventos públicos", detalla. Por otro, la de construcción modular. "El sistema constructivo modular tiene menor impacto que lo que tiene una construcción tradicional porque genera menos trabajos in situ, lo cual genera menos desperdicios, además se trata de una construcción que climáticamente es mucho más eficiente y que, por lo tanto, genera un ahorro de energía posterior en su climatización y mantenimiento. Esta misma visión en el modo constructivo es la que nos permite generar una rentabilidad en la empresa", explica el vocero.

El éxito de una empresa, en este caso las pymes, está cada vez más determinado por la capacidad de proporcionar valor, valor como proveedora de bienes y servicios y también como empleadora. Y la sostenibilidad se ha convertido en una de las variables fundamentales al momento de tomar decisiones o concretar negocios, las posiciona como uno de los factores competitivos más importantes y diferenciadores.

"La tendencia es a poseer menos y circular más", entiende la vocera de Space Gurú. "El modelo lineal de producción es insostenible en el tiempo entonces, lo que hacemos para participar en la economía circular es rentable porque es de largo plazo. Quizás no veamos los resultados de manera inmediata, pero llegará".

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