Emprendedores: gracias a la impresión 3D, fabrican máscaras protectoras para niños

Jenny Pérez y Damián Ducau llevan adelante Debe que ser, un emprendimiento dedicado a la impresión 3D para productos infantiles. Ante la crisis santaria, fabrican máscaras protectoras y ayudan, a través de donaciones, al personal de la salud.

Hacían juguetes con sus hijos y terminaron fabricando máscaras infantiles anticoronavirus

La idea de armar su propia empresa empezó a gestarse en 2018 pero fue un año más tarde cuando, tras varias pruebas, el matrimonio conformado por Jenny Pérez y Damián Ducau registró la marca. Así nació Debe que ser, una firma dedicada a la impresión 3D, enfocada en productos para niños: llaveros identificadores para los útiles del colegio (como mochila, cartuchera, camperas), souvenirs y adornos para torta personalizados. 

En Debe que ser vieron la oportunidad a partir de una necesidad.

La primera impresora llegó a casa por las ganas de hacer juguetes con nuestros hijos. De a poco, comenzamos a hacer otras cosas para ellos, como llaveros o adornos, y cuando la gente los veía nos preguntaban en dónde los habíamos comprado. Comenzamos, haciendo para nuestros hijos; luego, para la familia; después, para amgios. Nos gusta mucho la posibilidad de imprimir ideas, la gente se imagina algo y lo hacemos. Ese es el encanto de la impresión 3D”, comparte Pérez. 

Desde Debe que ser también desarrollan talleres para niños para que aprendan a diseñar e imprimir en 3D. “Esto es lo que, de a poco, queremos lograr como eje del proyecto. Por supuesto, seguir haciendo productos porque cada cosa que hacemos es un nuevo desafío, pero el norte, es educar, enseñar, que los niños aprendan la gran herramienta que es la impresión 3D”, agrega. 

Máscaras anticoronavirus 

En las últimas semanas, la coyuntura los impulsó a dar un pequeño giro. "Cuando comenzó el Covid-19, empezamos a hacer máscaras de adultos para donar a hospitales. Después, comenzamos a venderlas, y luego, nuestro hijo menor, que tiene tres años, lloraba porque no podía respirar con el tapabocas. Ese día dijimos: ‘Hay que hacerle una máscara’. Entonces hicimos una para cada uno de nuestros hijos con el superhéroe favorito y estaban felices. Las mostramos y fueron un éxito”, explica Pérez, licenciada en Psicología. 

En pocos días, Pérez y Ducau llevan donadas unas 300 máscaras de adultos y vendidas unas 200 entre niños y adultos. “De niños, recién estamos preparando la primera entrega para donar la semana que viene”, agrega. 

La "vincha" se imprime en 3D y es plástico biodegradable.

Ayuda al personal de la salud

Con parte de lo recaudado por las ventas, Pérez y Ducau, formado como analista de Sistemas, compran insumos para seguir donando. 

“También estamos donando unas piezas plásticas que evitan que le duelan las orejas al personal médico por el uso excesivo del tapabocas. Esto surgió porque vimos que un niño en Canadá diseñó una pieza con el objetivo de evitar ese dolor. Pero cuando se los dimos a dos amigos enfermeros, nos dijeron que ayudaba solo para la parte de debajo de la oreja, les seguía doliendo en la parte de arriba y se les caía el tapabocas. Entonces, diseñamos otra pieza adicional y fue un éxito. Ahora tenemos personal médico sin dolor de orejas. Las piezas para los tapabocas son nuevas, pero llevamos donadas unas 90 y vendidas solo 30", adelanta. 

"Las donaciones las canalizamos a través de personas que trabajan en instituciones de salud, como bioquímicos, enfermeros y camilleros. Vamos coordinando las entregas y ellos las distribuyen”, comentan. 

Las máscaras para niños vienen en dos talles.

Por ahora, el emprendimiento ofrece 14 modelos de máscaras, muy livianas, pero el matrimonio cuenta que también siguen haciendo productos a pedido. “Con la impresión 3D las posibilidades son infinitas”, dicen. 

La parte de la “vincha” se imprime en 3D, es plástico biodegradable, se puede lavar con agua fría y jabón. Tiene un elástico en la parte de atrás para ajustarse a la cabeza y tiene un acetato transparente de 200 micrones

Las máscaras, que se comercializan a $ 300 por Instagram y Facebook, vienen en dos talles para niños: uno pequeño, para niños de 1 a 6 años, y el otro de 7 a 10/11.

Debe que ser hace envíos en CABA únicamente, dado que este producto no se puede enviar por correo. “Ya intentamos y se dañan los acetatos si no se cuidan las cajas. Por eso, enviamos con Rappi o moto con caja. Si no, las pueden pasar a buscar”. El resto de los productos los envían a cualquier parte del país. 

El nombre del emprendimiento surgió por una linda anécdota familiar. "Cuando nuestra hija era chiquita, decía 'debe que ser', en lugar de 'debe ser'. Por eso, en parte, nuestros niños también son 'fundadores' de este proyecto”, concluyen los socios.