Emprender en salud: inversiones, riesgos y potencial de ganancias

Es uno de los sectores que más interés está despertando en Silicon Valley. Son cada vez más los profesionales innovadores y la investigación médica vinculados a esta industria, pero también el número de fondos de inversión que están realizando desembolsos en estas startups y nuevos proyectos. El potencial argentino.6

Emprender en salud: inversiones, riesgos y potencial de ganancias

De acuerdo con un informe de StartUp Health, uno de los fondos de inversión más activos en esta industria, a nivel mundial, las inversiones alcanzaron los u$s 3900 millones en los últimos años. En los En Estados Unidos, el sector lleva acumulados más de u$s 2000 millones por parte de Venture Capitals, fondos conformados por gobiernos y grandes compañías vinculadas con la salud. Y todo indica que estas cifras continuarán en aumento.

La Argentina no está ajena a esta tendencia. Los ingresos hospitalarios y farmacéuticos pueden sufrir un poco durante tiempos económicos difíciles, pero la demanda general de los consumidores por servicios de salud difícilmente caiga como sí sucede en otras industrias.

Las soluciones de salud digital están comenzando a ser adoptadas cada vez más por importantes de prestadores, sobre todo en países como China, India e Israel, pero también en los Estados Unidos, Europa y América latina, a partir de la incorporación de soluciones de big data, weareables vinculados con la salud e historia clínica digital. Se estima que ya son más de 7600 startups vinculadas con la salud digital, las cuales operan, principalmente, en las siguientes áreas: big data y analítica; plataformas de información para profesionales y pacientes; wearables y sensores personales; la gestión de la experiencia y la relación con los pacientes, como sistemas de reservas de turnos online; registros médicos electrónicos, como los sistemas de historia clínica digital; aplicaciones y software que asisten en la recolección de datos sobre la salud de los pacientes; y dispositivos médicos específicos para tratar condiciones específicas.

Para Axel Barceló, vicerrector de la Fundación Barceló, “la rentabilidad de emprender en salud está en el largo plazo mientras que, en el corto y mediano, la prioridad es lograr la sustentabilidad de los proyectos. Los esfuerzos para colocar un emprendimiento en el mercado suelen ser mayores que en otras industrias, hay que lidiar con muchas variables y esto suele generar poco margen para producir rentabilidad”.

En la Argentina, agrega, “hay ganas de llevar adelante emprendimientos. También hay un marco regulatorio más flexible y orientado a facilitar el desarrollo emprendedor. Se dan más niveles de inversión que hace 10 años, aunque el crecimiento es menor al de otros países de América latina. Pero algunas iniciativas creo que son auspiciosas”.

Carolina Perdoménico, CTO de Incubando Salud, coincide en que es rentable, pero a largo plazo. “Quien emprende en salud atraviesa riesgos tecnológicos, largos tiempos para validar sus propuestas y el difícil acceso a capital privado. Hay retos comerciales, regulatorios, en propiedad intelectual, que se deben trabajar”.

Por su parte, Patricio Díaz Panizza, socio de Quales, dice: “Si bien la salud abarca el lado social y humano, termina siendo un negocio lo que gira alrededor, y es muy rentable. Hay una oportunidad inmensa de explorar, mejorar y contribuir a la salud. No solo desde el punto de vista de las instituciones que podrán mejorar su atención y experiencia de pacientes, sino que también desde el lado de la ciencia para encontrar nuevas curas a enfermedades complejas o desde la genética poder realizar alteraciones que mejoren la vida o ayuden a transformarla”.

DMO Design Company, por ejemplo, es una firma global de diseño e innovación que, desde sus inicios, en 2006, se especializó en el diseño para la vertical salud. Martín Ries Centeno, su fundador y Project Manager, plantea que “hay muchas más herramientas para emprender en salud que las que existían cuando empezamos con la empresa. Es importante tener una identidad y brindar valor agregado”.

“Quien está apostando a este nicho, está bien enfocado”, opina el ejecutivo. “La estadística muestra que, en el mundo, donde mayor inversión hay es en startups de salud y agro. En la medicina preventiva hay mucha inversión porque se ahorra en costos para las instituciones privadas y públicas. El problema en la Argentina es que la cultura del inversor no está muy desarrollada aún”.

Para George Kassis, CEO de Medical Design, startup que imprime órganos en 3D para ensayar cirugías, “competir con una casa de ortopedia es complicado; ya están las estructuras armadas y, si uno no llega con un capital importante y con una estructura grande, es difícil competir. Eso no quita que se pueda encontrar un nicho en el que ser fuertes”.

Linus Spatz, director de Inmunova, afirma: “La rentabilidad es necesaria, pero no es el principal motor cuando uno emprende, pensando en proyectos que llevan 8 o 10 años de desarrollo. Sí, es rentable y hay que invertir en emprendimientos en salud. Tenemos inversores como el Grupo Insud, que invierte en otros desarrollos. Ellos montaron las primeras plantas de anticuerpos monoclonales biosimilares en América latina y eso tuvo un impacto muy grande en bajar los costos en el sistema de salud. Y son rentables”.

Los fondos invierten en salud porque es un sector donde los paradigmas están cambiando. “Las posibilidades que ofrece la tecnología generan abordajes en el tratamiento de la salud diferentes y eso atrae a los inversores. Muchos sectores están saturados y el capital inversor empieza a buscar nuevos verticales en donde poder invertir”, dice Barceló.

Eduardo Cioppi, miembro del Comité de Dirección de Mabxience, asegura que emprender en salud implica cumplir una misión de accesibilidad, brindar a los pacientes una alternativa y garantizar a los sistemas de salud la provisión de productos de calidad permitiendo su sostenibilidad. “Muchos fondos están invirtiendo en startups porque la problemática de los sistemas de salud es global. En Estados Unidos la FDA –la agencia sanitaria- está impulsando el empleo de biosimilares. En Europa los productos biológicos representan el 25% de la venta mundial y solo el 1% de ese valor corresponde a biosimilares, por lo que existe una oportunidad”.

Para la ejecutiva de Incubando Salud, la inversión existe, “porque el mercado del cuidado de la salud en el mundo resulta atractivo. Existen desafíos y oportunidades para producir soluciones en mejores diagnósticos, tratamientos, prevenciones, mejoras en la administración en los servicios de prestación salud. Y no solo los actores tradicionales que vienen invirtiendo en el sector salud lo hacen, sino también otras firmas que hasta hace unos años no estaban involucrados en el sector y que desarrollaron fondos propios. Es el caso de General Motors, FUJI, Samsung, y hoy Google, Amazon, Facebook o Apple, por nombrar algunos”.

El sector de la salud digital está en expansión y su capacidad de innovar en campos variados la convirtieron en una de las industrias más atractivas para los fondos de inversión. Sin embargo, es un área delicada por los tiempos que implica su desarrollo, las burocracias y los costos, pero las posibilidades que implica bien valen el esfuerzo. La Argentina tiene un trayecto por recorrer, pero también un gran horizonte de oportunidades.

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