El confinamiento generó un boom de medios de pago electrónicos

Por Victor Sangineto, Gerente Corporate Estudio Palmero de Belizán & Asociados

El 2020 puede presentarse como un año de superación en muchos casos y olvidable en tantos otros. Ya mucho hemos hablado de los desafíos que impuso la pandemia en diversos aspectos, la necesidad de adaptarse y reinventarse para mitigar el impacto de la crisis. Teniendo en cuenta el vaso medio lleno de este año, por demás se destacan las infinitas posibilidades que ofrece la digitalización que interpeló a cada una de las pymes, comenzando por la implementación del home office.  Según un informe de PWC el 75% de las Pymes encuestadas ha implementado políticas de trabajo remoto.

En el rubro de Collections, no hace muchos años atrás este escenario era impensado. Hace 20 años se fijaban citas en el estudio, se negociaba cara a cara con el cliente en mora, se firmaban los convenios en formato físico y los pagos, en buena medida, se realizaban también por caja, en efectivo. No era llamativo retirar encomiendas en la terminal de Retiro enviadas por clientes con cheques y dinero en efectivo desde el interior, en ocasiones sumas importantes. Recuerdo recibir cajas de zapatos, por ejemplo, con papeles de diario o piedras para rellenar y darle peso.

Si bien, en la actualidad, enviar una encomienda resulta inimaginable, acercarse a la oficina a pagar de forma presencial tampoco se presenta como opción. Durante la pandemia, el 100% de los pagos fueron recibidos de manera electrónica. El confinamiento aceleró la transformación digital a pasos agigantados en nuevos escenarios a contrarreloj; las PyMES se vieron obligadas a mutar y abandonar el modelo de trabajo tradicional.  Favorecidas por la amplitud de alternativas que fueron surgiendo, como la posibilidad de contar con una billetera virtual o, por ejemplo, el acceso a una Cuenta Gratuita Universal según lo dispuesto por el BCRA, promoviendo la inclusión financiera incluso para aquellas personas en situación de endeudamiento.

Por supuesto, algunas empresas se encontraban en mejores condiciones que otras. Algunas ya habían comenzado a incursionar en estos cambios pero para otras era un camino aun no transitado. En lo que respecta a las pymes, más de 1 millón en el país, quienes fueron las principales afectadas por la crisis, el camino a la digitalización era para muchas desconocido e incluso una alternativa que no incluían en sus planes a corto plazo. En un país en el cual la implementación de la tecnología es aún incipiente, la mayoría de las pymes elegían continuar con las metodologías tradicionales.

La pandemia y la cuarentena impulsaron a todo tipo de empresa a incursionar en la transformación digital y acelerar estos procesos. Está claro que sin adaptación no hay supervivencia. Durante este  período muchas pymes lo pudieron identificar y pese a encontrarse con infinidad de trabas en el camino, pudieron apelar al financiamiento para potenciar su transformación digital. Para muchas pymes significó enfrentar el desconocimiento y la falta de capacitación en la temática.

El e-commerce, para quién no estaba involucrado se presentó como un gran salvavidas, con un sinfín de beneficios tales como el alcance que representa. Siguiendo con los datos obtenidos del reporte de PWC el 39% de las pymes implementaron ventas online. La compleja situación que llevaba al cierre de comercios y la imposibilidad de salir de los hogares, empujó el boom de comercio electrónico y pagos digitales. Todo indica que estos hábitos de consumo y cambios organizacionales potenciados por la pandemia, permanecerán.

El próximo desafío que enfrentaran las pymes argentinas va de la mano de impulsar la reactivación de la economía. Deberán sacar provecho de estos primeros pasos incursionados hacia la transformación digital y destinar inversión a estos avances en lugar de retroceder. Aprovechar el empujón que les dio la pandemia, para agarrar velocidad hacia la digitalización. Una alternativa será hacer uso de las políticas públicas y/o beneficios para su financiación. El principal consejo que creemos deben tomar las pymes, es limpiar su historial crediticio para poder establecerse y crecer. Asimismo, tercerizar la cobranza de montos adeudados por sus clientes les permite correr esta preocupación de su foco, generar el ingreso de facturas impagas que hubieran acumulado y poder centrar sus esfuerzos de cara a la estrategia 2021.

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