Desfibrilador automático con sello argentino

Los accidentes cardíacos son una de las principales causas de muerte en el mundo. En la Argentina, una ley exige a todo espacio público por el que circulen más de 500 personas contar con un desfribrilador externo automático. 

Desfibrilador automático con sello argentino

Hace dos años, un grupo de inversores comenzó a poner manos a la obra en el desarrollo de un desfibrilador externo automático (DEA) nacional: Rytmus. Según cuenta a El Cronista Ricardo Figueroa, responsable del proyecto en la actualidad, "se trata de un desfibrilador que se fabrica en la provincia de Córdoba. La idea surgió porque vimos que la cardiovascular es una de las principales causas de muertes en todo el mundo y también en la Argentina: 40.000 por año. Esta tasa, lejos de reducirse, se incrementa. El 60% son mujeres".

Los desfibriladores externos automáticos son productos que aportan un valor agregado a la sociedad en su totalidad y al sector de salud en particular, principalmente para los enfermos cardiovasculares o pacientes de riesgo.

Está comprobado que utilizado en los primeros tres minutos de ocurrido el paro cardio respiratorio, el DEA genera un aumento del 73% en la probabilidad de sobrevida. "El DEA es un aparato médico que hace una descarga para fibrilar el corazón y lo restablece", explica el vocero durante una entrevista.

Viento de cola

En el momento en que surgió el proyecto no existía todavía en la Argentina una ley que exigiera la presencia del aparato en los lugares públicos. En la actualidad, la ley 27.159 estipula que todo espacio público donde circulen más de 500 personas debe contar con un DEA, aparatos que -bien usados- permitirían salvar algunas vidas al año. El tema de esta Ley es que es nacional y no todas las provincias la han reglamentado.

Otro de los obstáculos (que puede jugar a favor de Rytmus) es que los desfibriladores tienden a ser importados. Para tener una idea, en 2015 entraron 3000 aparatos al país, son costosos y su instalación implica altos costos para las organizaciones. "Un DEA tiene un valor que ronda entre los u$s 2000 y u$s 3000 y los principales proveedores mundiales son Hearsine (Irlanda – Estados Unidos), Zoll Aed (Holanda) y Philips (Estados Unidos – Dinamarca)", comenta Figueroa.

"Nuestra idea fue crear uno nacional y barato. En la Argentina existe la tecnología y los fabricantes de electrónica médica capaces de hacerlo a precios más accesibles para que esté al alcance de todo el mundo y se puedan salvar vidas", agrega.

Para el desarrollo del aparato, además de la inversión inicial de Figueroa, tuvieron participación Incubando Salud, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y DMO. "Hasta ahora, llevamos invertidos cerca de u$s 500.000. Sacamos una primera versión básica, un prototipo que ya está en producción, con la idea de que pueda ser adquirido a un precio muy económico", detalla.

Cómo funciona

"Su funcionamiento es muy simple: tiene un soft conectado a unos parches que se le conecta a la persona rápidamente y el mismo sistema verifica si el paciente está fibrilando o no. En ese caso, sugiere la descarga eléctrica, entonces se aprieta un botón y a la par va recibiendo instrucciones de RCP. La capacitación es muy sencilla también".

Hoy, el equipo está listo, pero a espera del ok final de la Anmat. Además, dice Figueroa, "es necesaria la difusión de este tipo de desarrollos, que la ley se implemente en todas las provincias y que se establezca en qué lugares tiene que haber un DEA. Además, queremos desarrollar un sistema de geolocalización con Google para indicar dónde hay un aparato y que las personas lo ubiquen rápidamente cuando hay una persona sufriendo un accidente cardiovascular", agrega.

En el plano industrial, Rytmus, que requirió una inversión inicial de u$s 300.000, tiene como objetivo ser el primer DEA argentino. Esto implica un nuevo desarrollo tecnológico para la industria nacional que posibilitará la sustitución de importaciones de este tipo de equipamiento médico de alta tecnología. En términos de negocio, habría unos 900.000 lugares públicos que deberían incorporar un DEA en los próximos años. A su vez, el vocero plantea: "El impacto económico es enorme porque lo que se gasta en la actualidad en asistencia por dichos accidentes es monstruoso. El Estado se ahorraría millones de dólares al aplicar eficientemente un sistema de cardioprotegidos. Además, tiene un impacto para el sector privado. Todas las empresas de salud podrían participar de este programa y se podría reducir la tasa de mortalidad por este tipo causas".

Uno de los principales diferenciales de Rytmus respecto de otros DEAs es que se puede utilizar el mismo equipo para modo entrenamiento y al ingresar un código particular de uso profesional se convierte en un DEA convencional. Los competidores presentan un modelo para cada uno de los modos. Se proyecta para 2020 alcanzar un nivel productivo de exportación para competir entre los principales líderes del mercado.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar