Chilecon Valley, la plataforma para el despegue

Varios mercados intentaron imitar el modelo de Silicon Valley. Pese a las barreras que enfrenta, el país transandino se encuentra en camino de lograrlo. Por qué la aceleradora Start-Up Chile es una usina promisoria para los argentinos y la región. 

Aunque se dirige a todo el mundo, el foco está puesto en América latina.

Aunque se dirige a todo el mundo, el foco está puesto en América latina.

A la capital chilena llegan por año cientos de entrepreneurs para desarrollar sus incipientes negocios. Lejos de mirar a los polos tecnológicos de los Estados Unidos o Europa, empacan y vuelan a Chile. El motivo: Start-Up Chile, un programa con el que el país vecino aspira a convertirse en líder regional en emprendedurismo e innovación, con una inversión cercana a u$s 9 millones anuales. Desde 2010, este plan gubernamental invita a proyectos de alto valor tecnológico a instalarse por siete meses en Santiago -apodado “Chilecon Valley”- para hacer realidad sus sueños y capacitarse con un incentivo de alrededor de u$s 30.000. 

Rocío Fonseca, directora Ejecutiva de la iniciativa, se refiere al respecto: “Desafiamos a personas que quieran utilizar a Chile como plataforma para escalar al mundo, es decir, para alcanzar otros mercados o usar al país como base operacional, aprovechando que su mano de obra es más barata que en otros lugares”.

La idea detrás de sus impulsores -los ministerios de Economía, Relaciones Exteriores y Asuntos Internos, a través de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo)- radica en una meta a largo plazo: Chile no podrá convertirse en referente si no se crea un ecosistema que lo fomente. Y, para alcanzar el propósito, el filtro es alto. En la última edición, recibieron 4000 postulaciones, pero fueron seleccionadas solo 250. 

Entre los argentinos que formaron parte de la séptima camada en 2016, se encuentra Jorge Calandri, socio fundador de Alistate, un servicio de listas de casamientos online que ofrece descuentos en servicios relativos al evento y un espacio para cargar información, fotos y videos del mismo. Otro que se unió en 2014 a este entrenamiento fue Matías Doublier, Chief Marketing Officer (CMO) de Increase, un sistema que promete ahorrarles dolores de cabeza a los comerciantes, ya que optimiza los cobros con tarjetas que estos realizan: predice la disponibilidad de dinero de los pagos efectuados con plásticos mediante un seguimiento de cuándo y cuánto cobrarán, así como también de sus impuestos, rechazos y contracargos. En 2013, el portal de empleo Incluyeme.com fue incubado también. Con el fin de colaborar en la reducción de la tasa de desempleo, Gabriel Marcolongo y su equipo ayudan a miles de personas con discapacidad a conseguir trabajo. Bajo esa consigna, funcionan como un nexo entre ellos y las empresas que deseen incluir en sus contrataciones a sujetos relegados del mercado laboral. 

Ahora, Start-Up Chile busca a la generación 2017.

La idea detrás de sus impulsores radica en una meta a largo plazo: Chile no podrá convertirse en referente si no se crea un ecosistema que lo fomente.

Cómo repercute en la tierra del tango

¿Qué impacto tiene la aceleradora en la Argentina? Aunque se dirige a todo el mundo, el foco está puesto en América latina. Desde su inicio, pasaron por ella 236 start-ups nacionales, equivalente al 18%, siendo uno de los países con más presencia.

Los profesionales que participaron en la experiencia chilena la califican como una “excelente oportunidad” para hacer networking con los players locales. “Compartir el espacio con más emprendedores nos llevó a generar relaciones que hoy mantenemos”, explica Marcolongo, a lo que Calandri agrega: “Nos sirvió para intercambiar ideas”. “Acercarnos al sector fintech de Santiago nos permitió interactuar con bancos y compañías, asistir a eventos como el BBVA Open Talent y concretar alianzas con socios estratégicos”, afirma Doublier, representante también del programa en la Argentina, como encargado de su difusión y de la evacuación de dudas a interesados. 

A la vez, la experimentación en un mercado nuevo y la proyección hacia afuera son dos ventajas que resaltan. “Necesitábamos validar el modelo de negocio en otro segmento y pudimos hacerlo en Chile”, dice Marcolongo. Para Doublier, la estadía en el país vecino sirve como un “sello” cuando la pyme está en una etapa temprana. Así lo demuestra Alistate, que a partir de entonces se radicó allá, gracias “al apoyo que recibieron” y “las pocas trabas que existen", además de empezar a comercializar en Colombia, Perú y Uruguay. Este caso no es el único. Muchos se quedan en Chile una vez terminado el programa. Desde Start-Up Chile, aseguran que el 14% de los argentinos se radicaron desde que está vigente el plan. 

Otros aspectos positivos que destacan los emprendedores involucrados es el financiamiento otorgado sin equity (en vez de solicitar parte de la empresa, la devolución se realiza por medio de actividades que contribuyen al crecimiento de la nación limítrofe), la recepción de la visa chilena y, con ella, la posibilidad de abrir cuentas bancarias y sociedades para operar allí. Además, en los últimos años, la incubadora avanzó en un modelo de inversión mixta que incorpora a capitales privados, además del ya presente Estado. “Esto hizo que nuevos actores inviertan y se tomen mejores decisiones con respecto a los proyectos que se escogen", asegura el creador de Incluyeme.com.

Por qué Chile y no otro país

Según Doublier, Chile se encuentra hoy en esta posición por haber sido el primero en la región en fomentar el emprendedurismo. “Fueron los que empezaron y periódicamente actualizan el programa. Lograron comprender la importancia que tiene lo disruptivo”, explica. 

“Son más simples burocráticamente. Por dar un ejemplo, constituir una empresa allá demora un día, mientras que en la Argentina tarda meses. Uno puede enfocarse más en el negocio y dedicarle menos tiempo a llenar papeles que no generan valor", añade Marcolongo.

De cara al futuro, Start-Up Chile cambió su eje, tras siete años de su nacimiento. La meta de instaurar una cultura de emprendimiento ya se cumplió. Hoy, el fin es atraer talento y retenerlo para provocar un impacto económico. “Queremos generar motores de desarrollo productivo de base tecnológico que repercutan en la economía local”, detalla Fonseca.

¿Es posible recrearlo?

Aun así, los entrepreneurs coinciden en que el modelo puede replicarse en otros estados. Según Start-Up Chile, Jamaica, Brasil, Puerto Rico, Corea del Sur y Malasia ya lo están haciendo. “La clave está en la ejecución. Es vital elegir buenos emprendedores: cuanto más exitosos sean, la inversión en ellos regresará en forma de trabajo”, analiza quien dirige hoy Incluyeme.com.  

Para el socio de Alistate, el país requiere un programa de estas características. “Tenemos todo para hacer una apuesta igual o mejor. El Gobierno debe generar algo parecido para que se radique gente que desea trabajar. Es fundamental que se agranden las propuestas ya existentes”, opina, mientras cuenta que, tras formar parte de BAEmprende y AcademiaBa en 2013, “se quedaron sin más opciones locales de capacitación”. “Necesitamos formarnos con apoyo estatal y de fundaciones”, concluye. 

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