Los emprendimientos tecnológicos agropecuarios que ganan terreno

Los proyectos tecnológicos vinculados al agro ganan espacio en la ciudad de Bahía Blanca y en las zonas adyacentes. Matec, Los Baskos y Kymatec, tres casos que comparten su experiencia. Los planes de cara al corto plazo.

Los emprendimientos  tecnológicos agropecuarios que ganan terreno

Son empresas locales que apuntan a mercados no restringidos a Bahía Blanca y la zona. El hecho de que nazcan en la ciudad hace que los primeros adoptantes de la tecnología se encuentren en la región, pero se proyectan más allá de ella". Lo dice Albano Laiuppa, uno de los coordinadores del programa Bahía Emprende. Los proyectos tecnológicos orientados al agro (agtech) tomaron relevancia en virtud del atractivo de sus propuestas.

"Los inconvenientes vinculados a la conectividad y la infraestructura impiden -en líneas generales- una incorporación tecnológica inmediata". Para el funcionario, las firmas con más chances de seguir creciendo serán las que incluyan a la tecnología. "El cambio va a impactar. Durante las convocatorias del Bahía Emprende Semilla hubo entre 4 y 6 proyectos vinculados a tecnología aplicada y equipamientos que nos parecieron interesantes", dice.

Dosificar la comida

Matec (Manera Tecnología) es una metalúrgica orientada al sector rural. Comercializa bebederos, comederos, tranqueras, corrales y carros para cargadores de animales, entre otros. La sociedad está conformada por los hermanos Lucas y Eugenio Manera. El primero, técnico en mantenimiento industrial, se encarga de la parte técnica. Eugenio, que es contador, desempeña funciones administrativas. Poseen un taller en donde desarrollan sus labores un jefe y tres soldadores. Tercerizan estampados, cortes láser, galvanizado y transporte. El comedero inteligente MIGA (Manejo Integral Ganadero) es su producto destacado. "Ofrecemos a los productores un comedero con la capacidad de dosificar la cantidad de comida que se les da a los ovinos", explica Lucas.

El comedero tiene una pieza que se acciona de forma vertical, una luz en sentido horizontal (que impide el desborde de alimentos) y celdas que limitan la extracción de granos. La oveja no puede masticar por más de cinco minutos porque se le seca la boca. Al buscar agua, recorre entre 500 y 1000 metros, pastando durante el recorrido. Comer, beber y volver a ingerir hace que el ovino no consuma más de 250 gramos por día, proporción que posibilita que el animal se mantenga vivo. "Los comederos soportan hasta 400 animales y tienen una capacidad de 1500 kilos. Además de achicar costos, son una ventaja para lugares donde no se pueden conseguir peones", alega Manera.

La inversión inicial la obtuvieron con el fondo semilla del programa Bahía Emprende. Los $ 235.000 posibilitaron contar con créditos para avalar el prototipo con el INTA de Trelew. Durante seis meses, el organismo efectuó pruebas, reunió productores e hizo muestras en campos. Con el producto certificado, pudieron poner a la venta los primeros lotes. El costo unitario del comedero MIGA es de $ 55.000. Llevan vendidas 24 unidades.

En lo referente a proyectos en carpeta, Lucas Manera menciona: elaboración de balanzas de peso dinámico (para pesar al animal sin tener que frenarlo) y varillas para sostener los siete hilos de campo.

Las silo bolsas y una oportunidad

Los Baskos surgió por una necesidad. Martín Errazquin recorría kilómetros en su camioneta para cumplir con el servicio de extracción de cereales en silo bolsas, trabajo que solía complicarse cuando el bolsón no se encontraba en las condiciones adecuadas. "Cuando le ingresa agua se forma una capa podrida en la zona inferior. La máquina carga todo", introduce su hermano, José Errazquin. Y agrega: "Antes del invento se usaba un sistema de aletas. El trabajo era perjudicial para la salud y la maquinaria se veía sometida a más esfuerzo". Al advertir que la problemática era frecuente, Martín consideró elaborar un accesorio que se adose a las extractoras y permita separar el material en mal estado del bueno. El precio de rodillo DCM 373 es de $ 90.000 (+IVA). Al kit hay que sumarle los costos derivados de transporte e instalación del accesorio.

Los hermanos Errazquin nacieron en Coronel Dorrego. Martín, ingeniero agrónomo, reside en su ciudad natal y está a cargo del área comercial de la empresa. José, ingeniero mecánico y encargado de la fabricación, vive en Bahía Blanca y es empleado de una firma de servicios industriales. Los Baskos tiene clientes en Dorrego, Tres Arroyos, Pigüe y Tandil. Coronel Suárez, Arribeños y Despeñadero Córdoba figuran entre los próximos destinos donde instalar equipos.

Salvo casos como Matec y Los Baskos, la recomendación de Laiuppa para los emprendimientos vinculados al agtech es profundizar el aspecto comercial: "Deben pulir estrategias, acelerar procesos, vincularse con otros sectores del agro y establecer alianzas inteligentes". Deja una reflexión final: "Hace años que la Argentina es un referente en distintos países del mundo en materia de tecnología aplicada al agro. No deberíamos perder ese lugar".

Una mejora con impacto medioambiental

Kymatec comenzó a gestarse en 2014 durante el concurso Las 24 horas de la Innovación. El equipo, comandado por el docente universitario Santiago Maiz, buscó adaptar un sistema para localizar malezas, dotándolo de más tecnología. El equipo se proponía ir un paso adelante: abrir una determinada válvula- al identificar la maleza- que aplique el herbicida a la rama negra, raigrás, flor amarilla o nabo, según corresponda. La propuesta incluía un mapeo con información de zonas propensas a la aparición de malezas, cantidades de las mismas y cultivos que la combaten.

El trabajo realizado los llevó a ganar la instancia mundial de la competencia. Algunos de los integrantes se fueron y quedaron pocos del núcleo inicial. En el mismo año participaron de El Desafío Intel, ganando la instancia nacional y siendo segundo en la latinoamericana. Logros posibilitaron una beca de emprendedorismo en Silicon Valley y disputar la final mundial. Volvieron a conseguir el segundo puesto.

Desde el inicio, el equipo elaboró entre seis y siete prototipos e invirtió más de $ 500.000. Estiman que en cuatro o cinco meses estará la versión definitiva del que detecta verde. Por el momento solo podrán avanzar en el sistema que se utiliza antes de la siembra que, si bien reduce entre un 70 y un 80% el uso de herbicidas en esa etapa, no sirve para la fase posterior.

El uso de un censor que advierta el herbicida a utilizar para determinada maleza irá a la par del desarrollo de la velocidad de los procesadores.

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