Erradicar el maltrato en las empresas

El 70% de los puestos directivos, en el sector privado, son ocupados por varones y la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 28%. Cómo crear una cultura inclusiva. La importancia de contar con protocolos.

por  KATHRIN ECKE

Investigadora de Grow, género y trabajo

0
Erradicar el maltrato en las empresas

La sociedad está atravesada por una desigualdad estructural. La violencia contra las mujeres e identidades disidentes tiene carácter universal y puede producirse en todos los espacios. Y las empresas no son la excepción.

La necesidad de crear espacios de trabajo libres de maltrato es evidente. El último informe del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) muestra que siete de cada 10 puestos directivos, en el sector privado, son ocupados por varones, que la tasa de mujeres que no percibe ingresos asciende a 18,2% y que la brecha de ingresos totales asciende a 26,2%, siendo la brecha salarial de 28%.

Ante esto, donde las mujeres están en puestos de analistas y no de líderes, la mujer se encuentra en un contexto de vulnerabilidad y, por lo tanto, puede tener temor a denunciar una situación de acoso, por miedo a sufrir represalias por parte del empleador. La Oficina de Violencia Laboral de la Secretaría de Trabajo lo confirma: el 71% de las denuncias que reciben son realizadas por mujeres.

Recientemente, la Cámara Nacional del Trabajo condenó a supermercados Coto por el daño moral por despido discriminatorio porque "la trabajadora padeció una situación de violencia por parte un empleado superior que, abusando de su cargo, la sometió a diferentes formas de violencia laboral que se manifestaron en maltrato verbal, hostigamiento psicológico, acoso sexual y diferenciación ilegítima por su nacionalidad, es decir, diversas conductas ilícitas que, contra su voluntad, la condujeron a excluirse del ámbito laboral donde prestaba servicio".

Es importante que las empresas y los sindicatos trabajen para crear una cultura inclusiva que contenga sus propios códigos de conducta y protocolos de actuación.

En una organización en donde prima el respeto y la inclusión, el acoso sexual y la violencia son rechazadas. No queremos decir que en los espacios de trabajo en donde suceden casos de acoso se avalan este tipo de comportamientos, sino que, lejos de ser formas de avances románticos, el acoso sexual implica una relación desigual de poder.

Para que las empresas avancen hacia una cultura de respeto, es bueno generar mesas de discusión entre empleados y empleadas, en las que se puedan compartir distintas situaciones que se viven en la cotidianeidad.

A través de este trabajo de construcción colectiva se pueden crear los códigos de conducta o las políticas contra la violencia de género, instrumentos en los que se define la postura de la organización respecto de los comportamientos que no se toleran, incluyendo el acoso sexual.

Es por esto que es esencial contar con un protocolo contra la violencia de género en el ámbito laboral. Es importante que esta herramienta evite la revictimización y proteja la confidencialidad de la denuncia. En ese sentido, ofrecer canales de denuncia variados y anónimos, puede ser una ayuda para quien atravesó una situación de violencia.

Otro punto es reconocer un ámbito de aplicación amplio del protocolo, más allá del establecimiento, incluyendo toda relación o comunicación con clientes y proveedores.

Adoptar políticas contra la violencia de género y un protocolo de acción significa establecer garantías para que las mujeres e identidades disidentes dejen de enfrentar sesgos inconscientes, acoso sexual, discriminación, expectativas altas y microagresiones. También sirve para que víctimas de acoso y personas con gente a cargo conozcan al momento de la denuncia los pasos a seguir.

Es a través de acciones positivas, como la incorporación de códigos de conducta y de un protocolo de acompañamiento de denuncias, junto con un trabajo integral para lograr una cultura inclusiva, que las organizaciones pueden dar un gran paso para que las víctimas sean capaces de poner fin a situaciones de violencia. Así, las personas pertenecientes de una organización podrán confiar en que se encuentran en un entorno en el que son escuchadas y atendidas.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar