El impacto de la inteligencia emocional en el liderazgo

Todo aquello que lo hizo exitoso hasta hoy puede ser exactamente lo mismo que acabe con su carrera en un futuro cercano.

por  RODOLFO DE FELIPE

Presidente de LIDE Argentina

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El impacto de la inteligencia emocional en el liderazgo

Los líderes empresariales de las mayores y más importantes empresas del país expresan su inquietud y dudas respecto del futuro de sus negocios y sus carreras. Consideran a la "Era del algoritmo" como un tiempo desafiante que amenaza el liderazgo de sus empresas y, también, a sus cargos. Imaginan miles de millones de dispositivos conectados y plataformas de Inteligencia Artificial, que aprendan de ellos constantemente. Los que piensan así están acertados y sobrevivirán. Pero, si piensan en grande, actúan en pequeño, pero se mueven a toda velocidad.

Hay unos pocos que creen que el fenómeno ocurre solo en los negocios con base digital y que la industria hace muchas décadas que crea soluciones interrumpen súbitamente el curso de la historia. Esos se equivocan y desaparecerán.

La "Innovación Disruptiva" -en opinión del creador de la expresión, Clayton M. Christensen, en su libro El Dilema del Innovador- no es un fin en sí misma (ni un recurso de moda de los speakers de ExEd). Es un medio para alcanzar el éxito comercial. El objetivo final es construir un negocio que tenga gran ventaja competitiva y un retorno atractivo. Lo más importante es la construcción de un modelo de negocio exitoso, sustentable y escalable.

Pero un comentario del profesor del IE Business School de Madrid, Enrique Dans, en su intervención en la segunda edición del Fórum Nacional de Tecnología de LIDE Argentina, encendió la luz de alarma y quedó titilando en el radar de los asistentes. Al referirse a cómo trata Jeff Bezos la innovación en Amazon y el uso que realizaban en su compañía de la "cadena de valor" invertida de Ravi Kalakota y Andrew Whinston (superadora de la unidireccional tradicional acuñada por Michael Porter hace muchos años), lanzó: "Las compañías desarrollan innovación y nuevos productos y servicios… pero la filtran en función de aquello que saben hacer, de su con-junto de habilidades, en lugar de hacerlo con las necesidades de los clientes y dejar para el final el hecho de si tienen esas habilidades o precisan crearlas o subcontratarlas".

Nos enfrentamos al "dilema de la innovación": tenemos que hacer caso a lo que nos digan los clientes pero, al mismo tiempo, ofrecerles productos o servicios innovadores (que todavía no conocen), y sobre los que no pueden opinar.

A esa disyuntiva, se le suma la urgencia del proceso de "transformación digital". De un mundo de ceros y unos, en el que las máquinas ya son más inteligentes que quienes las operan. También paradójicamente, en el panel de CEOs de ese encuentro, esas "mentes brillantes" expresaron unánimemente que su mayor preocupación está enfocada en los procesos de transformación cognitiva y, sobre todo, en la transformación ética.

Porque el cambio hacia lo digital no es algo que suceda en una oficina, departamento o gerencia específicas. Es algo integrado en toda la empresa.

Y la adquisición y retención de talentos, de colaboradores adaptados y entrenados para correr la carrera digital, es una asignatura pendiente y preocupante en las empresas argentinas. Porque el "Talentismo" es el nuevo capitalismo; pero no todos cayeron en la cuenta.

Y, sobre todo, los líderes expresan preocupación por los imperativos y desafíos éticos que aparecen en sus caminos. Independientemente de la cuestión moral, de lo que está bien o mal para la sociedad en un momento determinado de su evolución histórica, se enfrentan a cuestiones éticas. Ellas que ponen en crisis el sistema interior de principios y valores que los iluminan.

Porque -por ejemplo- el uso de un auto sin chofer…no es sólo un cambio tecnológico. Es un cam-bio social. Cuando usted se compra un auto, lo va a usar aproximadamente sólo el 5% de su tiempo. El resto se lo pasará sin funcionar. Eso es un inmenso desperdicio de dinero y de energía. Y el hecho de que tengan que permanecer estacionados en algún lugar (cerca de donde vive o trabaja), ocupando lugar…es otro gran desperdicio. Hay tantas cosas erradas en el modo en que usamos los automóviles, que eso tendrá que cambiar, y cambiará.

En definitiva, el "Líder Innovador y Algorítmico" del futuro necesitará combinar un nuevo punto de vista con una nueva forma de pensar: profundo conocimiento de la complejidad humana con el entendimiento de las combinaciones de nuevas tecnologías disponibles … e inspirarse e inspirar a la sociedad, guiado y guiando con la brújula ética correcta.

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