Disparada del dólar: por qué es urgente apagar el incendio cambiario

En un mano a mano, Lorenzo Sigaut Gravina, economista Jefe de Ecolatina, analizó el impacto de los vaivenes macro sobre las pequeñas y medianas empresas. "La pyme es uno de los actores más golpeados".

LORENZO SIGAUT GRAVINA,

LORENZO SIGAUT GRAVINA,

La suba del dólar, los cambios en el gabinete y un país en "emergencia", según refirió el propio presidente Mauricio Macri, marcaron la agenda mediática, política y social de los últimos días. Con este escenario de fondo, Lorenzo Sigaut Gravina, economista Jefe de la consultora Ecolatina, analizó el impacto sobre las pequeñas y medianas compañías argentinas, el rol de las mesas de competitividad sectorial y las expectativas para lo que queda del año.

¿Cuál es hoy el principal problema que afecta a la economía real y específicamente al sector pyme?

La situación de las pymes es compartida por casi todos los sectores, la pyme es uno de los actores que más golpeado se ve. En primer lugar, por el descenso del nivel de actividad y una brusca caída en las ventas, pero también la inflación y el impacto en los costos y, por último, el tema más complejo, sobre todo para aquellos que necesitan capital de trabajo o refinanciar deudas, es la suba de la tasa de interés, ya sea por las cuestiones financieras, o indirectamente por ejemplo, a través del estiramiento de la cadena de pagos, está impactando y mucho a las pymes.

Y esto atraviesa todos los sectores, imagino.

Obviamente, el sector exportador tiene hoy otra realidad. Pero pymes exportadoras no hay tantas en la Argentina o alguna que pueda sustituir importaciones, ahí puede haber un efecto de suba de costos pero también puede mejorar la capacidad de vender o se incrementa la posibilidad de vender porque el importado está más caro.

En los sectores que producen algún bien transable, como toda la economía, las pymes pierden con una devaluación pero los que exportan o pueden sustituir importaciones pueden recuperar un poco de demanda y, en algunos casos, rentabilidad. Si tenés muchos costos en pesos y tus ingresos dolarizados, te pone en una situación ganadora, pero insisto, son pocos los sectores, y en general las pymes no están tan focalizadas en las exportaciones.

Algunas medidas que tomó el Gobierno, como la baja de reintegros de las exportaciones, a algunos que están en el límite les termina pegando.

La baja de reintegros es importante pero estamos hablando, igualmente, que hoy el contexto de las exportaciones cambió radicalmente porque hay un tipo de cambio mucho más competitivo. Se supone que perdés por un lado pero lo que ganás por el otro lado es mayor. Cuando tenés un tipo de cambio bajo, tenés que tener reintegros y quitar retenciones. Cuando tenés un tipo de cambio alto, no se justifican tanto los reintegros e incluso podés, como pasó en 2002, subir o poner retenciones, si se supone que hay rentabilidad muy elevada en ese sector.

¿Puede mejorar la actividad en lo que resta del año?

Ahí hay un gran dilema porque hasta ahora la recesión, la crisis cambiaria, la suba de tasas ha sido intensa pero lo que no se sabe es si va a ser intensa y corta o intensa y prolongada. Este es el gran problema para las pymes porque, dentro de las empresas, son las que menos capacidad tienen para aguantar estas turbulencias. Una cuestión es si ya, para principios del año que viene, la economía se está recuperando y se ve luz al final del túnel o si, en vez de eso, seguimos en un escenario de mucha anemia, poca demanda, tasas de interés todavía muy alta, un tipo de cambio que no termina de estabilizarse.

Si hablamos de una situación prolongada, es decir si entrado 2019 todavía no hay señales claras de salida, ahí sí estaríamos hablando de una situación más de crisis, sobre todo, si se siguen manteniendo las tasas de interés en estos niveles porque el combo es muy tóxico. Se puede sostener por algunos meses, pero no por un año. No podés vivir con tasas que están 15 o 20 puntos por encima de la inflación.

¿Se puede decir que la crisis fue inesperada, algo así como un cisne negro?

Sí y no. Sabíamos que había atraso cambiario y eso se manifestaba en el déficit externo. Lo que pasa es que, mientras te financian de afuera, no pasa nada. También sabíamos que la tasa de interés en Estados Unidos, lentamente, iba a ir yendo de un mundo híper líquido después de la crisis financiera de 2008/09 y después íbamos a ir a un mundo menos líquido. Lo que sorprendió, quizás, es que todo esto se haya desencadenado en abril. Yo lo esperaba más para 2019, pero bueno, es así. Cuando dependés del financiamiento externo, dependés de un acreedor que está afuera que, de un día para otro, dice "ya no va más" y tenés que pasar al plan de emergencia.

El gesto de debilidad estaba, no solo fue del déficit comercial de u$s 8500 millones el año pasado, el déficit de turismo fue de más de u$s 10.000 millones. Tuviste la sequía que redujo las exportaciones, o sea que profundizó el déficit comercial, y el flujo de capitales que estaba entrando al país, de repente, se dio vuelta y salieron. Llamalo crisis de Turquía, llamalo cisne negro, volatilidad, tormenta financiera... estabas expuesto pero, mientras había financiamiento externo, no pasaba nada. De golpe, eso dejó de ser y por eso fue la velocidad con que cambió el panorama.

¿Las mesas de competitividad sectorial pueden tener éxito en esta coyuntura?

Hoy tenemos urgencias, tenemos que apagar el incendio cambiario, tenemos todavía corrida cambiaria, primero por la depreciación de la lira turca, después por la caída del real, por lo que sea, pero hoy volvemos a tener urgencias macro grandes. Las mesas sectoriales son una herramienta que funciona cuando hay una macro estable, hoy lo que está inestable es la macro. Si no tenés una macro estable no se pueden hacer políticas micro, tiene que hacer cierta estabilidad y ahí ayudan.

¿Qué se puede esperar, entonces?

Que la recesión sea corta. La primera señal es estabilidad cambiaria, parecida a la que había en julio, que permitía pensar en bajar las tasas de interés, obviamente, en agosto se dio vuelta. Entonces, estabilidad cambiaria, estabilidad financiera, recuperación: esos serían los pasos. Hoy se ha distendido todo, estamos en una situación bajo ataque, nuevamente el riesgo país por encima de los 700 puntos, el Gobierno tratando de convencer de que va a poder pagar, que no va a caer en default. Un escenario lamentablemente muy nocivo todavía.

Frente a eso, el Gobierno tiene una tasa subsidiada del 29%, que es bastante elevada.

Es una tasa alta pero también acotada. Sería deseable que en un contexto en que cada vez se está dilatando más la estabilidad cambiaria, la baja de las tasas y la recuperación, que con el panorama actual será entrado 2019, que se tomen al menos medidas paliativas para que el eslabón más débil, que son las pymes, no sufran tanto.

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