Coaching, una opción que aterriza con fuerza

Se trata de una herramienta que permite desarrollar el potencial de las personas que trabajan en la organización. Según los especialistas, provee recursos que facilitan la adaptación al cambio y favorece la comunicación a nivel empresarial y con los clientes.

Coaching, una opción que aterriza con fuerza

Cuando se habla de cambios en una pequeña o mediana empresa, o bien en organizaciones de directorio familiar, se habla, asimismo, de dificultades y características diferentes a otras compañías. En primera instancia, el problema puede residir en un cambio generacional del directorio, crecimiento y variables del negocio en sí mismo; es en este punto donde la empresa deberá sumergirse en un proceso de cambio intenso y serio para poder subsistir a los tiempos que corren.

Generalmente, el dueño no sabe cómo descentralizar todas las tareas y lo reconoce. En la gestión, pueden observarse desarrollos a nivel comercial o de calidad, pero lo que aparece como carencia es un sistema de gestión de personas. De esta forma, se empieza a entrar en un período de cambio casi obligatorio, puesto que el viejo paradigma unipersonal no funciona. Como primera salida, se genera un tipo de directorio diferente, casi siempre formado por miembros familiares y profesionales idóneos que trabajan en la empresa en otros puestos de jerarquía.

"Frente a esta situación, resulta necesario que la empresa se sumerja en un proceso de cambio estructural, pautado, comprometido y serio. Si esto no sucede, muy posiblemente la estructura no logrará enfrentar los desafíos organizacionales y no logre atravesar el proceso. Puesto que no es sólo un cambio de personal a cargo, de director o de gerente sino de paradigma, lo que en alguna medida antes tenía una explicación certera ya no la tiene, no cambia sólo el estilo del director, sino el estilo y la estructura de la empresa", destaca Liliana Zamora, directora del Centro de Coaching Sistémico.

Zamora explica que se tendrá que tener bien clara la misión y visión de la empresa en la actualidad, el norte o a dónde se quiere llegar y buscar y capacitar al personal idóneo, ya sea miembro familiar o no. En segunda medida, se deberá comprender el estilo del nuevo directorio como necesario para el proceso de cambio y profesionalización de la empresa y, por último, concebir el cambio de directorio como un proceso de cambio arduo, crítico y extenso".

Resultados medibles

La importancia del coaching radica en ser una herramienta que permite desarrollar el potencial de las personas que trabajan en la organización; genera resultados que son medibles y palpables; provee recursos que facilitan la adaptación al cambio en las organizaciones; favorece la comunicación tanto a nivel organizacional como así también con los clientes externos.

"En las pymes, suele darse un fenómeno común. Por lo general, son empresas familiares, con personas que se conocen hace mucho tiempo y que muchas veces son convocadas por el vínculo más que por el conocimiento o experiencia. Entonces, aquí el coach puede colaborar en articular las acciones y acompañar a los líderes a encontrar formas de mejorar la comunicación interna de la empresa a través de intervenciones individuales o grupales", explica Agustín Neme, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

Desde el punto de vista de las empresas, uno de los errores a evitar tiene que ver con enviar colaboradores a realizar el proceso de coaching sin dejar en claro los alcances y objetivos del mismo. "En estos casos, alinear expectativas de ambos lados es fundamental; el proceso de coaching apunta a lograr un aprendizaje que se transforme en acción y en ese sentido, ese aprendizaje debe estar acompañado por la empresa como sistema en el cual se mueve el individuo", agrega Neme.

Entre los beneficios del coaching se encuentran: mejorar el trabajo en equipo, fortalecer relaciones interáreas, identificar áreas de mejora, reducir los conflictos internos, generar conversaciones efectivas, mejorar resultados, potenciar las capacidades de los colaboradores, brindar herramientas para la resolución de conflictos, generar confianza entre los diferentes miembros del equipo y facilitar la coordinación de acciones.

En ese contexto, "el coaching sistémico es un modelo que se ocupa de diagnosticar, intervenir y acompañar la consolidación de nuevas visiones y comportamientos trabajando el cambio al nivel del sistema. De esta manera, personas y equipos dentro de la organización pueden reconocer sus obstáculos y faltas y comprenderlas como una posibilidad y una responsabilidad tanto para su propio desarrollo como para el desarrollo del Equipo o la Organización a la que pertenecen", asegura Jimena Castiñeyras, desde el Centro de Coaching Sistémico.

Son los coaches quienes acompañan a crear, practicar y sostener las nuevas acciones. Mediante encuentros individuales, talleres y, también, encuentros grupales, se elabora un diagnóstico inicial observando las fuentes de inquietud en la empresa: rituales, costumbres y todo lo que la organización tenga como cultura interna. Se registran las "palancas" que hay que utilizar para generar el cambio y qué disponibilidad hay para cambiar. Luego, se elabora un plan de acción a medida acompañando este proceso, hasta que las nuevas prácticas se instalan y en la organización se evidencian el aumento del bienestar y la productividad.

Como sistema colectivo que son, tanto el desempeño efectivo, productividad, buen clima, la claridad de roles, alineación estratégica, las conversaciones efectivas, la confianza y el afianzamiento del equipo como el estrés, falta de alineación, emociones negativas, reproceso, desgaste, rutinas defensivas, falta de confianza, desborda al resto de la Organización produciendo una brecha y círculo virtuoso o vicioso que puede llegar a impactar en los equipos y en los clientes, positiva como negativamente.

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