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Tres argentinos solucionan dos problemas centrales en las ciudades: el trabajo y el after

Crearon dos plataformas de alquiler temporario: OnDepor para canchas deportivas y OnDesker para oficinas

La historia del desarrollo de OnDepor y OnDesker empieza con una anécdota. Sus fundadores son Juan y Rosario, hijos de Julián Ganzábal, el reconocido tenista argentino que llegó a ser número 68 del mundo, y Antonio Raimondi. El tenis siempre estuvo presente en su familia, por lo que adquirieron la pasión por el deporte que juegan de manera amateur. Cuando iban a jugar a su club se encontraban con dificultades a la hora de reservar la cancha. El sistema de reservas era a través de unos formularios en papel que se completaban en el club mismo, lo que llevaba mucho tiempo y era engorroso.

En el año 2015, Juan Ganzábal ya conocía a Raimondi, que vivía en Buenos Aires. Una noche, cerveza de por medio, se les ocurrió una idea para solventar el problema de las canchas: una plataforma de alquileres de canchas de tenis, OnTenis. Iniciaron el proyecto como un desarrollo paralelo a sus trabajos, como un hobby. Pero se toparon con dificultades y lo abandonaron. Sin embargo, en el 2019 decidieron retomarlo incorporando a Rosario Ganzábal, que es programadora, en el área técnica. Lanzaron el proyecto en 2020, justo una semana antes del inicio de las primeras restricciones por la pandemia. Esta vez, no solo orientado a canchas de tenis sino a cualquier otro deporte.

Según Juan Ganzábal la pandemia fue "un fuerte golpe" para su proyecto. O eso pensaba en un primer momento, porque la "nueva normalidad" les dio el impulso para desarrollar otro, una plataforma que ofrece la misma solución de alquileres temporarios pero para espacios de oficina llamada OnDesker. Otra vez, ahí estaba la necesidad: las oficinas vacías por la transformación del trabajo presencial en trabajo virtual. Su nueva idea surgió por comentarios de sus contactos comerciales dentro de los clubes, y por la visión de una posible transformación en la cultura de trabajo tras la pandemia, con empresas que funcionen en la virtualidad y necesiten una oficina de manera temporaria, y dueños de oficinas vacías. La idea fue conectarlos.

Ellos creen que la pandemia fue un acelerador de otras transformaciones tecnológicas, lo que les ofreció la oportunidad para desarrollar sus negocios junto a clubes que estaban en proceso de actualización de su tecnología. Según Juan Ganzábal no fue difícil organizar la dinámica de trabajo cotidiana porque "ya tenían gimnasia" en el trabajo remoto: Raimondi vive en Perú y antes vivía en Tucumán, y Rosario Ganzábal trabajó durante muchos años para el exterior. El desafío sí fue construir una cultura de trabajo alrededor de su compañía, porque a raíz del aumento de sus operaciones incorporaron personal a quien no pudieron aún conocer personalmente, dadas las restricciones sanitarias. Eso, según ellos, se forma en los pasillos y en los after office.

El otro desafío que plantea nuestro contexto es la difícil situación económica en el mundo en general y en la Argentina en particular. "Siempre preocupa el contexto, más allá de la pandemia. Es dificultoso planificar en un país como la Argentina. Pero la pandemia en algún momento va a pasar, así que no es excusa", comenta Juan Ganzábal. 

La clave para que un negocio de este tipo prospere, según Juan Ganzábal, es regionalizarlo. Y en ese sentido, la pandemia también fue un punto a favor, dado que permitió el desarrollo de negocios a distancia con mayor facilidad.

"Después de un año de pandemia ya todos estamos acostumbrados a la virtualidad. Eso ayudó a nuestra estrategia de regionalización. Pero la dificultad es que la pandemia es como un juego de la oca, nunca sabemos que va a pasar en cada país", dice Juan Ganzábal. Para los fundadores lo más difícil es "romper el hielo", pero después se forma una red de contactos comerciales por el contacto entre sus propios clientes, lo que les facilita aumentar sus operaciones. "Está muy bueno trabajar para el exterior, pero también es muy lindo tener un proyecto propio", comenta Rosario Ganzábal.

Hoy, OnDepor y OnDesker cuentan con el trabajo de sus tres socios fundadores más cinco empleados: dos en el área de desarrollo técnico, dos en el área de soporte y una en administración. OnDepor opera en varias regiones de Argentina, en Chile, Bolivia, Perú y Colombia, y está iniciando operaciones en Nicaragua. Por otra parte, OnDesker funciona en Argentina y tiene planes de expandirse a otros países de América latina durante este año.

Para Juan y Rosario Ganzábal es muy bueno trabajar en familia. "Me siento protegida y cuidada. Confío mucho en Juan y en Antonio. Cuando empezó el proyecto, con el tenis, me sentía como en casa", comenta Rosario Ganzábal. Juan cree que ser grandes conocidos permite fluidez en el equipo. "Tenemos siempre la sensación de ser un equipo, por lo que el trabajo es algo cómodo", dice.

Por Tomás Plibersek

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