Una pareja que no duerme: diseñan pijamas y son furor en Instagram

Con menos de 30 años, Jennifer Landau y Martín Krauthamer son pareja y querían encarar juntos un emprendimiento. Hoy, comandan una compañía que diseña y comercializa ropa para dormir. Facturan $ 300.000 mensuales.

Jennifer Landau y Martín Krauthamer

Jennifer Landau y Martín Krauthamer

Mottona es un emprendimiento de pijamas surgido de la voluntad de una pareja de encarar un proyecto en conjunto. De esta forma, Jennifer Landau, de 25 años, y Martín Krauthamer, de 27 años, además de ser novios, se convirtieron en socios. Antes de empezar con el negocio, ella trabajaba en la firma familiar, que se dedica a la venta de autopartes, y él estaba en relación de dependencia en una empresa.

Krauthamer estaba cansado de su trabajo y tomó la decisión de renunciar sin tener claro el norte. Durante un mes y medio, la pareja estuvo pensando en distintos proyectos. En ese momento, Landau viajó a los Estados Unidos y encontró un pijama, caracterizado por la comodidad, que le encantó. Ella llegaba a su casa y lo primero que hacía era ponérselo. La pareja decidió replicar el modelo a fin de 2016.

La familia de Krauthamer se dedica a la lencería y tiene una fábrica. Ese factor fue un empujón para comenzar con el emprendimiento. "Llevamos el pijama a la fábrica y un modelista nos armó el primer molde con la tela que había de retazos. También tenemos un amigo que se dedica a sublimación, que nos ayudó. Unimos todos los contactos y así surgió el pijama", detalla Krauthamer. La inversión que necesitaron para empezar fue de $ 40.000. Ese dinero lo tomaron de la indemnización que recibió el joven.

Landau es creativa publicitaria y tiene un buen manejo de Photoshop. Ella hizo los cuatro diseños con los que lanzaron Mottona. El conjunto de pijama tiene un valor de $700 y el pantalón solo, $ 500.

Si bien el foco de la pareja está puesto en la venta mayorista, en la actualidad también venden al por menor. Se dieron a conocer a partir de Instagram y el boca a boca que comenzó de la mano de amigo y familia. "De las ventas a través de redes, el 10% se efectúan a través de Facebook y el 90% a partir de Instagram", comenta Landau.

La primera producción constó de 80 conjuntos. "Con la publicación en Instagram conseguimos coordinar para vender al primer local, en la provincia de Santiago del Estero. Nos compró 20 conjuntos. A la semana nos hicieron un nuevo pedido porque ya habían vendido todo", expresa Landau.

"Con cada nueva producción fuimos agregando un rollo, un diseño, fuimos experimentando. También recibimos críticas y las aceptamos para mejorar. Al principio, teníamos toda la mercadería en nuestra casa. Cuando nos mudamos, decidimos armar una oficina. Ahora estamos preparando una segunda oficina con probador. A medida que íbamos creciendo, teníamos que dar nuevos pasos como por ejemplo la necesidad de trabajar con un contador para poner en orden los papeles", relata la joven emprendedora.

El nombre de la marca surgió porque necesitaban lanzar el producto. Jennifer cuenta que buscaban un nombre que fuera pegadizo, pero no relacionado con el pijama, por si no les iba bien, y querían usarlo para otra cosa. "Cuando empecé a probar tipografías, probaba con el nombre de las mismas. Al probar con Mottona, me gustó cómo sonaba y quedó", dice Landau.

La empresa cuenta con 13 diseños distintos. En este momento, los emprendedores no tienen empleados. El proceso de trabajo demanda varios pasos: ella hace el diseño y se encarga de lo administrativo y de las ventas. Luego, mandan el diseño a sublimar. Él compra las telas y las corta. Al final, se manda la materia prima a un taller para la confección. Entre los dos coordinan los envíos.

Target

El perfil de los clientes se relaciona con mujeres de entre 16 y 50 años. "Nos llegan pedidos de pijamas para bebes, niños y hombres. Esperamos poder incorporar nuevos modelos el año que viene", dice Landau.

Los fundadores de Mottona cuentan con requisitos mínimos para la venta mayorista. Landau expresa: "Apostamos a que si alguien quiere ganar unos mangos extra y quiere vender 10 pijamas pueda hacerlo. Tenemos muchas revendedoras".

De cara al futuro, los emprendedores investigan el mercado de Brasil, Uruguay y México para poder exportar. Ya distintas lencerías de estos países se contactaron con ellos.

La misión de la empresa es brindar un amplio surtido de artículos, que cada cual se identifique con un diseño a precios accesibles, logrando establecer un vínculo especial con cada una de la clientas por la atención personalizada.

Un obstáculo que encontró la pareja fue que en el verano anterior no pudieron crecer en ventas. Por eso, este año van a incorporar en su producción entre los productos bikinis, mallas enterizas y remerones. "La idea es abrir el abanico de posibilidades", señala Landau.

Un próximo paso es la inversión en maquinaria para facilitar la producción. Landau agrega: "Terminamos de armar la nueva oficina y vamos a invertir en maquinaria para ofrecer un mejor servicio".

Ficha técnica:

  • Facturación mensual: $300.000.
  • Fecha de inicio: noviembre de 2016.
  • Socios: 2.
  • Precio del conjunto: $ 700.

Comentarios1
Daniela Dsm
Daniela Dsm 04/08/2018 09:47:53

no entiendo el mérito de esta gente...