El sueño del avión propio: un fideicomiso lo hace posible

Sebastián Chicou fundó una compañía que impulsa la propiedad compartida de aeronaves a través de la creación de un fideicomiso. Tiene cinco máquinas con más de 20 propietarios y proyecta facturar u$s 6 millones en 2018.

La inversión arranca en u$s 75.000 para el helicóptero Robinson R44 con 60 horas de vuelo por año.

La inversión arranca en u$s 75.000 para el helicóptero Robinson R44 con 60 horas de vuelo por año.

Cuando el piloto Sebastián Chicou conoció el modelo de fractional ownership o propiedad fraccionada aplicado a la aviación –que nació en los Estados Unidos en 1985 de la mano de Warren Buffett– no era posible implementarlo en la Argentina.

Tras la asunción de Mauricio Macri, con la modificación de la Ley de Fideicomisos, se abrió la puerta para que la autoridad aeronáutica, la ANAC, autorice la herramienta financiera como un instrumento legal para la registración de aeronaves. "Previamente solo se podía armar una sociedad tradicional, como podría ser una Sociedad Anónima, por lo que quienes lo hacían tenían que ser muy amigos para mitigar los riesgos de ser socios en una propiedad", cuenta el emprendedor, también fundador de Patagonia Chopper, una firma de transporte aéreo y servicios premier para extranjeros que creó hace 17 años.

Así fue como en 2016 comenzó a diagramar lo que hoy es Ventus Flights –junto a su socio Gastón Kolker, que viene del mundo financiero–, que ofrece la posibilidad de adquirir una fracción de una aeronave y compartir los gastos y mantenimiento. El porcentaje tiene asociada una cantidad de horas de vuelo por año, que va entre las 60 y 100 horas dependiendo de la máquina, y es de uso privado.

Esto significa que, cuando un propietario vuela, es 100 por ciento dueño en el uso. "Creo que llegamos en un momento justo, porque conceptualmente el mundo tiende a al uso de vehículos en forma más colaborativa y a hacer compras más inteligentes. Es, en parte, lo que hacen Airbnb o Uber", ejemplifica. Además, el modelo de fideicomiso le dio a este negocio un componente de protección que, para Chicou, es fundamental. "Los propietarios se sienten seguros y sin riesgos", dice.

La inversión inicial para crear la compañía fue de u$s 1,5 millón, que se destinó casi en su totalidad a la adquisición de dos aeronaves. Hoy, ya tiene cinco máquinas, con distintas capacidades y performances que le permiten cubrir diversos radios de vuelo: monomotores terrestres de tres o cuatro pasajeros más piloto, un avión turbohélice de seis personas y el piloto y dos helicópteros.

Recientemente incorporó un jet Cessna Mustang, que le permite llegar a destinos como Río de Janeiro, San Pablo y Santiago de Chile. Además, existe un sistema de clearing interno para que cada propietario Ventus puede usar la máquina que más se ajuste a sus necesidades de vuelo. "La Argentina es muy grande y tiene muy poca infraestructura aeroportuaria. Si comprás un jet, quizás no puedas hacer el 50% de los vuelos que necesites. Porque, si querés ir a un campo o un aeródromo no tan preparado, no podés ir", explica Chicou, que es piloto de avión y trabajó en Aerolíneas Argentinas durante seis años.

Sebastián Chicou, de Ventus Flights.

Hoy, la firma cuenta con más de 20 "propietarios Ventus", como llaman a quienes son dueños de una fracción. En promedio, cada avión está fraccionado en ocho propietarios, mientras que los helicópteros tienen seis.

Chicou cuenta que el target es muy diverso: desde empresarios que lo usan para hacer lobby e invitan a clientes a almorzar en el Delta en helicóptero hasta celebrities que lo usan para tener mayor movilidad, conectividad y ahorrar tiempo en los aeropuertos o customizar el vuelo. "Lo interesante del modelo es que sin conocer de la industria comprás el expertise que tenemos. Mostramos confianza y estructura para que vean que es el mejor negocio y, a cambio, son dueños de un porcentaje de una aeronave", explica el emprendedor.

La inversión arranca en u$s 75.000 para el helicóptero Robinson R44 con 60 horas de vuelo por año. Los aviones, con la misma cantidad de horas, requieren una inversión de u$s 120.000 y el jet, implica un desembolso de u$s 275.000 con 100 horas de vuelo anuales. "La ecuación que uno tiene que hacer es la posibilidad de invertir u$s 275.000 pero para volar en un avión de u$s 2 millones. Y cuando el propietario lo usa, es dueño 100%", evalúa.

A la inversión hay que sumarle una expensa mensual, que varía de acuerdo a la aeronave. Cubre los costos fijos de mantenimiento, tripulación y la administración. "Lo interesante es que el mantenimiento se paga de acuerdo al uso que le diste. No se reparte entre la cantidad de propietarios equitativamente, sino de acuerdo a las horas voladas", añade.

Cada aeronave tiene su propio piloto. Ventus Flights se encarga de la selección de pilotos y el entrenamiento continuo en habilidades técnicas y de customer service. "Esto es importante: tenemos que recrear el enviroment de un propietario full owner. Por ejemplo, que el piloto sepa cómo le gusta volar al pasajero", asegura.

La idea de la firma es mantener el crecimiento con la adquisición de nuevas aeronaves. "Estamos analizando la compra de un avión que nos permita llegar a los Estados Unidos con una sola escala", adelanta. Así, Chicou proyecta facturar u$s 6 millones en 2018. "Lo bueno de este negocio es que la aviación ejecutiva estaba muy asociada a perfiles de altísimo nivel y, hoy, nuestros clientes tienen entre 40 y 65 años", asegura.

La opción para inversores

El modelo de negocios que lleva adelante Ventus Flights, la compañía fundada en 2016 por el emprendedor argentino Sebastián Chicou, es, además, atractivo para todas aquellas personas que se encuentren interesadas en invertir en la industria aeronáutica.

Las horas que cada propietario tiene por año y que no son acumulativas pueden ser cedidas a la compañía para que las comercialice en el mercado. "En la comercialización el 80% es para el propietario y 20% para la compañía. La rentabilidad ronda el 18% anual en dólares", explica Chicou.

Además, como particularidad, el emprendedor comenta las horas comercializadas a terceros se distribuyen en bolsa. Esto quiere decir que se reparte en forma equitativa entre todos los propietarios que cedieron horas. "Hay aviones que permiten tener una rentabilidad muy superior. Por ejemplo, el jet es muy buscado para on demand. No sucede los mismo con otras aeronaves que tienen menos demanda", confirma.

Ficha técnica:

Año de fundación: 2016.

Inversión inicial: u$s 1,5 millón.

Facturación 2018 (e): u$s 6 millones.

Empleados: 5 directos.

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