Una emprendedora india creó una plataforma global que protege a las mujeres

Una experiencia, una idea y el uso correcto de la tecnologíle permitieron a Elsa Marie D’Silva, una emprendedora social de la India, crear mecanismos que ayuden a reducir los delitos en Mumbai.

Elsa Marie D’Silva, de Safecity.

Elsa Marie D’Silva, de Safecity.

A veces, cuando una persona tiene una idea, tarda tiempo en convertirla en un hecho factible y hacerla realidad. Los números, la investigación del mercado, los socios y el plan de negocios son pasos que un emprendedor recorre hasta llegar al punto final y lanzar una nueva plataforma. Elsa Marie D’Silva es una emprendedora con una impronta diferente, que no siguió ninguno de esos pasos y puso en un lugar de prioridad a las mujeres y la protección de los derechos y las libertades de las personas de Mumbai, India.

En 2012, D’Silva creó Red Dot Fundation. Safecity es una plataforma que funciona a través de historias personales –anónimas– de personas que fueron víctimas de acoso sexual o abusos en la vía pública. Cada una de estas experiencias se marca en un mapa. Actualmente, la herramienta posee gran protagonismo en India, Kenya, Cameroon y Nepal, y ayuda a prevenir futuros casos, porque le permite a la policía saber dónde combatir el delito en cada una de las ciudades. Esta idea hizo que D’Silva sea reconocida por la BBC, además de haber ganado distintos premios por su capacidad emprendedora y dar una respuesta a una grave problemática social.

Pero como toda idea, no surgió porque sí. “En diciembre de 2012, una mujer muy joven llamada Jyoti Singh fue secuestrada en un colectivo en Delhi, India. Fue un incidente tan trágico en la zona, que abrió el debate en la comunidad sobre los abusos sexuales en el país, explica D’Silva al hablar sobre los orígenes de Safecity. 

“Cuando tenía 13 años, un día, me encontraba en un colectivo de Mumbai con mi madre, mi hermana más chica y mi hermano. El transporte estaba colapsado de gente. Al momento de bajarnos, sentí que alguien había metido su mano debajo de mi pollera. Fue horrible y sentí ganas de gritar, pero no pude hacerlo. Nunca le conté esta situación a nadie, hasta hace muy poco tiempo”, dice.

D’Silva entendió que su historia era la de muchas otras chicas que tampoco pudieron alzar su voz. Por eso, decidió crear un mecanismo para revertir esta situación. Así, diseñó un lugar donde las mujeres no solo pueden expresarse y contar sus experiencias, sino también colaborar en la prevención. Safecity se construye entre todos los ciudadanos.

10.000 personas de 50 ciudades contaron sus historias en la plataforma creada por Elsa Marie D'Silva. 

¿Cómo comenzó? Casi de un día para el otro, cuenta la emprendedora. “Trabajaba desde hacía más de 20 años en una compañía aérea. Sentía que era el momento de un cambio y de explotar mi potencial. Había encontrado mi techo y necesitaba hallar una forma de romperlo y seguir creciendo”, relata la fundadora de Safecity, y agrega: “Había escuchado de una plataforma similar en Egipto y se me ocurrió replicar la idea en India. Lo que jamás imaginé fue cuánto podía evolucionar”.

Sin contar con demasiado dinero para poner en marcha la idea y con apenas una semana de preparación, D’Silva lanzó su plataforma junto con otros dos cofundadores. A los pocos días, mucha gente quiso contribuir con la causa y eso les permitió comenzar a armar un equipo de trabajo y sumar colaboradores. Hoy, Safecity cuenta con dos co-owners, seis personas en el staff estable, cinco part-time y 50 internos y más voluntarios.

Desde diciembre de 2012, más de 10.000 personas de 50 ciudades han contado sus historias y cada una de ellas ayudó a identificar los hot spots. Estos puntos calientes son la clave de este emprendimiento social. 

“Nos permiten trabajar con el Estado y con socios locales para encontrar soluciones en los diferentes barrios. En cada punto caliente, se analizan los delitos y así se trabaja sobre cada uno de ellos de manera específica. Puede ser que en una zona haya más casos de abuso sexual, en otras de hombres que sacan fotografías, o bien, donde se registre violencia verbal. Y, para cada uno de ellos, hay una solución y una política pública diferente”, reflexiona D’Silva.

La creadora de Safecity brinda algunos ejemplos sobre el impacto que pueden tener las denuncias: “La policía cambió el horario en que patrullaba las zonas, se aumentó la vigilancia y las autoridades de transporte crearon licencias especiales solo para mujeres en Katmandú, Nepal. Ellos reciben informes con las tendencias de cada mes".

El próximo paso

Uno de los motivos por el que esta plataforma no se encuentra en América latina es que, entre sus idiomas, no está disponible el español. Sin embargo, incorporarlo es el próximo paso para hacer accesible esta herramienta, así como también crear su versión para aplicación móvil.

A casi cinco años de su fundación, D’Silva asegura que, si bien no necesitó de un gran desembolso para concretar este objetivo, aún sigue pagando la inversión del tiempo, “aquello que es tan valioso y lo que más se necesita cuando se genera un emprendimiento de corte social”. “Dedicamos horas, días, meses y años a los proyectos”, confiesa, al tiempo que añade: “Cuando nos sumergimos en esta aventura, sabíamos que era para largo, y nunca tuvimos miedo de pedir ayuda porque teníamos en claro hacia dónde íbamos”.

Cómo se financia

¿Cómo se puede mantener una aplicación de estas características? “Apenas el usuario ingresa a la página web, una de las posibilidades es realizar una donación para alguna de las campañas que se llevan adelante. Esto nos facilita replicar el movimiento de Safecity en diferentes lugares", explica D'Silva. 

Si bien aún no se encuentra en todos los países del globo, es una aplicación que también es de gran ayuda para los turistas. “Por ejemplo, cuando nos vamos de vacaciones, buscamos la mejor zona y seguimos recomendaciones. Este mapa te permite saber sobre este tipo de delitos, lo cual hace que sepas por dónde caminar y por dónde no”, resalta.

Ficha técnica:

Fundación: 2012.

Empleados: 11.

Internos y voluntarios: 50.

Denunciantes: 10.000.

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