Un "lab" para chicos que piensa en grande

Gustavo Blum comanda la firma fundada por sus padres hace 39 años. Con cinco locales, fabrica indumentaria infantil y cuenta con una línea interactiva. Hace poco, abrió una tienda acondicionada como un laboratorio de experiencias. 

Gustavo Blum, de Pecosos.

Gustavo Blum, de Pecosos.

Gustavo Blum tiene apenas tres años menos que la empresa que comanda desde hace 36 meses. Fundada por sus padres en 1978, Pecosos, una firma dedicada a la fabricación y comercialización de indumentaria infantil, apuesta a seguir expandiéndose. Con cinco locales, entre propios y franquiciados y 20 empleados, recientemente cortó cintas de su última tienda -para la que invirtió inicialmente unos $ 600.000-, que se caracteriza por ser interactiva (ver recuadro Los chicos del futuro). Con una facturación anual que supera el millón de pesos, la compañía planea incrementar en 30% sus ingresos. 

“La empresa era de mis padres, que comenzaron haciendo ropa para chicos, caracterizada por una buena relación entre el producto y el precio”, comenta Blum, formado como contador, quien se incorporó a la firma familiar en 2003, para hacerse cargo de ella hace tres años. 

Aprender sobre la marcha

A lo largo de estos 14 años, Blum fue conociendo el detrás de escena de la gestión corporativa. Se interesó por cuestiones vinculadas a la comercialización, a la expansión del negocio y a cómo diferenciarse de las propuestas de la competencia y aprendió los gajes del oficio. “Fue una etapa de gran aprendizaje, de conocer el rubro, el sistema de producción, y tratar de entender al nuevo público y lo que se iba a venir”, recuerda el joven ejecutivo. 

Blum comanda la firma de indumentaria infantil que crearon sus padres hace 39 años.

Como representante de un management renovado, generacionalmente hablando, una de las medidas sobre las que mostró mucho interés fue la implementación de la venta online. “Me interesa la tecnología y la forma de utilizarla en la vida cotidiana”, se sincera Blum, perteneciente a la generación millennial. Por ello, comenzó primero a ofrecer un carro de compras online cuando aún muy pocas marcas contaban con esa alternativa en la Argentina: corría 2006. “Arranqué ya hace 11 años con la venta en Internet, lo que hace que nuestra plataforma esté bastante trabajada. Para el tipo de producto que hacemos, esta pata muy fuerte”, comparte Blum. Es que, justamente, algunos años después de comenzar a implementar el e-commerce, el ejecutivo investigó cómo trasladar los avances que brinda hoy la tecnología al desarrollo de producto. 

“Hicimos un concepto de ropa diferente.  Hoy en día, los chicos interactúan con todo lo que tengan a su alrededor. Antes vendíamos productos generales y lo que hicimos fue entrar en el mercado con algo distinto, con la línea de indumentaria interactiva”. Blum se refiere a su colección que no solo cumple la función de abrigar: también permite a los más pequeños jugar con el producto (ver recuadro Para vestirse jugando). “Buscamos innovar constantemente y que los chicos usen la ropa para jugar y aprender. La mejor manera de aprender es jugando. Queremos que los chicos puedan experimentar en la etapa del crecimiento”, afirma.

Los productos se comercializan, también, a través de los cinco locales exclusivos (tres de los cuales son franquicias, ubicadas en Santa Rosa, Mar del Plata y Tandil, y dos tiendas propias en la Ciudad de Buenos Aires, una sobre la avenida Avellaneda y otra, en el barrio de Palermo Soho). 

Asimismo, en Capital Federal y Gran Buenos Aires, también venden en algunos locales multimarca, como Basta Cielo y Editor Market, así como en las plataformas de comercio electrónico Netshoes y Dafiti. En tanto, en otras provincias, tienen presencia a través de tiendas como Pañalera Wa-Wa (Córdoba), Rayito de Sol (Chubut), Pampa Kids (Chaco), Simón dice (Entre Ríos), Sueño de Príncipes (Mendoza) y Gigantitos Kids (Santa Cruz), entre otros. “Queremos terminar de armar la red de locales propios y estamos viendo la posibilidad de franquiciar, más como una góndola en algún centro comercial”, agrega Blum, quien, de pequeño, oficiaba de modelo cuando se realizaban las producciones de fotos de los productos que producían sus padres.

Como parte de esta etapa de expansión, Blum no descarta la posibilidad de cruzar fronteras con su portfolio de productos. De hecho, viene siguiendo de cerca los pasos de las principales ferias internacionales del sector, lo que podría oficiar de vitrina a los ojos de posibles clientes o partners en otras partes del mundo. De hecho, recientemente, una de las escalas la hizo en Montevideo, Uruguay, lo que le permitió  mostrarse ante un público proveniente de varios mercados de América latina. “La idea sería empezar a ver la posibilidad de llegar al mercado estadounidense y europeo”, comenta Blum. 

Los chicos del futuro

Como parte de su plan de expansión y de buscar diferenciarse, recientemente Pecosos cortó cintas de su quinto punto de venta, apodado PCS para chicos Smart. Según dieron a conocer fuentes de la compañía, PSC Smart no solo es un local, sino que el concepto de la tienda apunta a realizar un smart lab, una suerte de laboratorio, en donde los chicos puedan experimentar y jugar con las prendas exhibidas. Otro detalle es el packaging, que simula ser una “cajita feliz”, de la cual se puede armar una careta con Turu, la mascota de la marca.  

Parte de las prendas que ofrecen en Pecosos.

Para vestirse jugando

Pecosos, la compañía dedicada a la fabricación y comercialización de indumentaria infantil que ya cuenta con cinco locales, entre propios y franquiciados, apuesta a la innovación en las prendas para poder diferenciarse de sus competidores. Por caso, toda la colección tiene detalles como accesorios para jugar, vestidos y bermudas para dibujar, estampas que brillan en la oscuridad, estampas en 3D y figuras que cambian de color con la luz solar. Esta propuesta está adaptada a cada etapa de la evolución de los chicos. Por tanto, los bodies para los más pequeños tienen distintas texturas de modo que los chicos, en su primera infancia, comiencen a desarrollen el tacto. En tanto, las remeras para preadolescentes vienen con auriculares incorporados.

Ficha técnica:

Lanzamiento: 1978.

Inversión en la apertura del nuevo local interactivo: $ 600.000.

Facturación anual: Más de $ 1 millón. 

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