La estrategia de esta bodega para reconvertir el negocio y diferenciarse

Corbeau Wines es el proyecto que lleva adelante la familia Rodríguez. Si bien la marca nació en 2016, son tercera generación en la industria vitivinícola y cuentan con la misma bodega desde hace más de 40 años. Sus vinos provienen de 320 hectáreas distribuidas en cuatro viñedos.

La pyme que encontró en una cepa poco conocida la forma de destacarse ante 400 bodegas

Francisco Rodríguez es tercera generación de una firma que tiene más de 40 años en la industria del vino. Junto a su padre, Eduardo H. Rodríguez, gerente General, y su hermano, Eduardo L. Rodríguez, enólogo, es una de las caras de la bodega Corbeau Wines, con 320 hectáreas distribuidas entre cuatro viñedos en las zonas de Maipú y Santa Rosa, en Mendoza. Los tres apostaron a encontrar un diferencial para destacarse de una fuerte competencia: en el mercado interno son más de 400 las bodegas que fraccionan con distintas marcas. Pero Corbeau Wines es una de las pocas que elabora vinos a base de la cepa ancellota, una variedad a la que llegaron en 2007. 

“Al principio, la principal traba fue el desconocimiento del mercado. Si bien sabíamos que vender vinos fraccionados no era tarea fácil, no sabíamos que era algo ¡tan difícil! Parece simple, pero hay un mar de opciones de marcas de vinos tanto en el país, como en el mundo”, comparte Francisco Rodríguez, brand manager y gerente Comercial de la firma que vende al mercado interno y exporta a países como los Estados Unidos, China y algunas plazas de Europa, como Reino Unido.  

La ancellotta

En este sentido, ilustra con un recuerdo de hace dos años: “Mi mayor 'shock' fue cuando participé por primera vez en Prowein, en Alemania, en 2018, la feria de vinos más importante del mundo. El día anterior a la apertura de la expo tuve que ir a preparar el stand. Al ingresar me perdí entre tantos pabellones, países y bodegas. Había casi 8000 bodegas de todo el mundo exponiendo y cada una tiene mínimo tres marcas. Es decir, había 32.000 marcas presentes en la feria. La primera pregunta que me hice fue: ¿Por qué nuestros vinos y no los otros 31.999? Fue ese el momento donde más claro tuve que lo más importante era tener un diferencial, algo que nos separara del resto”. 

La bodega cuenta con 115 hectáreas destinadas exclusivamente a ancellotta. De hecho, Corbeau cuenta con el viñedo de ancellotta más grande del país (90 hectáreas), ubicado en San Martín

Pixels, una línea de Corbeau Wines.

Empresa familiar 

Corbeau Wines es un proyecto familiar creado por Eduardo Rodríguez y Eduardo H. Rodríguez (el actual gerente General), primera y segunda generación, a fines de los ‘70. “Si bien la marca nació en 2016, somos tercera generación en la industria del vino y contamos con la misma bodega desde hace más de 40 años, y la misma Sociedad de Responsabilidad Limitada: algo que, aunque parezca obvio, no es tan normal”, comparte Francisco, y agrega: “La familia siempre fue de tradición en la industria. Antes de volver a Mendoza y comprar la bodega y viñedos, Eduardo Rodríguez, mi abuelo, tenía una planta de fraccionamiento en Buenos Aires. Eduardo H., ya recibido de contador, se unió a la empresa”. 

Hace unos años, padre y hermanos “refundaron la compañía”. Es decir, comenzaron a fraccionar los vinos y a venderlos con sus propias marcas tanto en el país como en el exterior, dado que antes se dedicaba 100% a elaborar vinos y venderlos a granel en el mercado interno. "Eduardo L, ya recibido de enólogo, manejaba la parte técnica de la empresa y, una vez que me recibí de contador, entré para iniciar el desarrollo comercial de la empresa con marcas propias y apertura al mercado externo. En cuanto al momento en que decidimos que la empresa debía cambiar el rumbo, vimos la necesidad de darle mayor valor agregado a nuestros vinos e independencia de un mercado que no reconocía en precio la calidad de vino que uno estaba produciendo”, agrega.  

Eduardo L. y Francisco Rodríguez, tercera generación de la empresa.

El impacto de la pandemia

La pandemia los encontró unos días antes de participar de la feria Prowein 2020, expo que quedó suspendida. Tenían proyecciones con nuevos clientes para abrir mercados y lanzar otras etiquetas, y parte de eso quedó momentáneamente en stand by. "Si bien el mundo siguió tomando vino, la mayoría de las importadoras cerraron incorporaciones para seguir trabajando con lo que ya tenían frente a esta incertidumbre”, reconoce Rodríguez. 

No obstante, a mediados de abril vieron que el consumo de vinos no solo no había caído, sino que, en su caso, estaban creciendo en ventas. “Esto es porque siempre nos habíamos concentrado en hacer un producto con una excelente relación precio calidad: era la forma de poder ganar mercado ya que no teníamos una marca popular o de antaño como muchos de nuestros competidores. En cuanto al mercado externo, al principio varios pedidos que habían quedado congelados y, con el correr de los meses, se fueron liberando y hasta fuimos incorporando nuevas etiquetas a clientes con los que ya veníamos trabajando". 

Este año, Corbeau Wines incorporó un galpón con una línea completa de fraccionamiento de vinos, algo que hasta antes lo tercerizaban. El objetivo de cara a 2021, es “aumentar la capacidad de producción e invertir en posicionamiento de nuestros vinos tanto en mercado interno como externo”. 

Recientemente, esta bodega familiar sumó un nuevo integrante a la línea clásica de Mad Bird: cabernet sauvignon 2018, proveniente de viñedos propios ubicados en la localidad de Maipú. Tuvo un paso de tres meses en vasijas de concreto, tres meses en barrica de roble americano y seis meses en botella. 

Shopping