La pastelera que fusionó el diseño con la repostería

Dolores Palazzo dirige Tan Rico Patisserie, una propuesta que combina diseño y sabor en creaciones elaboradas por ella misma. Pese a que se maneja con pedidos por encargo, prevé sumar puntos de venta y alcanzar una facturación similar a la de 2016.

Dolores Palazzo, de Tan Rico Patisserie.

Dolores Palazzo, de Tan Rico Patisserie.

La empresa de Dolores Palazzo es de esas en donde los creadores logran aunar sus gustos e intereses, aquellos que los acompañaron durante su vida y los que aparecieron de más grandes. En el negocio que originó en 2015 -Tan Rico Patisserie, fusión de pastelería gourmet y diseño, que se maneja con pedidos por encargo y abastece a particulares, caterings y eventos desde una cocina en Pilar (Buenos Aires)-, la emprendedora encontró el lugar indicado para combinar su amor por el arte y la cocina. "Soy una apasionada desde chica. A los cinco años, me preguntaban qué quería ser de grande y contestaba: ‘pintora de cuadros’. Me llamaban la atención los colores y las formas", afirma. 

Cuando egresó del colegio, comenzó a estudiar Comunicación Publicitaria e Institucional en la Universidad Católica Argentina (UCA) mientras en simultáneo concurría a la Escuela Superior de Creativos Publicitarios. "Luego, en el último año de la carrera, realicé un curso intensivo de motion graphics. Estaba segura de que quería hacer diseño audiovisual orientado a la animación y el video", se refiere a su formación académica Palazzo, quien, después de completar sus estudios universitarios en la Argentina, viajó a los Estados Unidos para cursar un máster en Animación en Savannah College of Art and Design (SCAD). "Al mes de enterarme de que me habían aceptado, ya estaba allá cumpliendo lo que pensaba en ese entonces que era mi sueño: convertirme en una productora de dibujos animados", confiesa.

Durante los meses que vivió en los EE.UU. trabajó en el High Museum of Art de Atlanta y en Cartoon Network, pero al tiempo descubrió que no se sentía satisfecha con su vida laboral. "Siempre quise tener un proyecto propio, pero nunca encontraba qué era lo que buscaba", recuerda. 

La cocina siempre fue una fuente de gratificaciones para ella. "Mi abuelo me inspiró. Me hace probar todo tipo de sabores y comidas; a él le debo mi fanatismo por las anchoas y la cazuela de mariscos", dice entre risas, y añade: "Aunque se dedica a la comida española, aprendí de él la paciencia que se requiere para concretar un plato, el cariño que se necesita para agasajar a invitados y el placer de compartir las preparaciones con la familia y los amigos". 

Los más demandados son los finger desserts, postres individuales en formato finger food.

Cuando Palazzo conoció a su actual pareja, ambos se propusieron hacer una receta de un postre distinto cada semana. Y ese fue el comienzo de Tan Rico Patisserie: "Nunca pensé a la pyme como tal. Cocinaba por hobby y por un objetivo que nos habíamos puesto. Mi marido me introdujo a este mundo, a tal punto que se atribuye el 50% del éxito por aquella primera vez que me pidió que le hiciera alfajores de maicena, uno de nuestros productos estrellas y puntapié de otras piezas sofisticadas que en la actualidad son demandadas cada vez más", sostiene en relación a los orígenes de la marca, que tiene previsto finalizar el año con una facturación parecida a la de 2016, de aproximadamente $ 1 millón.

A los pedidos iniciales -que alcanzaban una cantidad impensada para la fundadora- se le sumó la confección de un plan de negocios de la mano de su padre y hermano, que, con más experiencia en la cuestión, la guiaron en cómo administrar la parte comercial. "Puse en práctica otras recetas, afiné el paladar y hallé la manera de sobresalir: usando mis conocimientos de diseño, mi apego por el arte y mi afecto por la cocina, invito a experimentar la pastelería a partir de una mirada diferente, tanto desde el punto de vista de la estética como del sabor", indica. 

"Cuando me di cuenta de que la gente se entusiasmaba y que había espacio para hacer algo distinto, supe que tenía que ir por ese lado", refuerza. Con colores vibrantes, formas innovadoras y sabores que sorprenden, sus creaciones buscan seducir al paladar y provocar sensaciones en los consumidores.

Trabas que superar

Para la cabeza de la firma, encontrar la manera de diferenciarse de la competencia significó un obstáculo. "Ahora, con redes sociales como Pinterest o Instagram, muchas personas están haciendo lo mismo. Fue complejo, pero creo que, al darle mi impronta personal, logré que se reconociera mi estilo", reflexiona.

En este sentido, la entrepreneur remarca que es indispensable mantener un norte, así como delimitar un campo de acción. "Otra complicación importante -que sigue siendo un desafío constante- fue decidir hacia donde llevar la empresa. Al principio, hacés lo que te piden básicamente porque nadie te conoce y querés agarrar todos los pedidos. Es difícil decir: ‘discúlpame, esto no lo hago’ o ‘esto sale tanto’, porque sabes que estás a punto de perder un potencial cliente", cuenta Palazzo, al tiempo que ejemplifica con su experiencia: "En un comienzo, preparaba mesas saladas y dulces. Me di cuenta de que no se puede abarcar todo porque al final no sos bueno en nada. Entonces, cuando me solicitan un catering completo, me asocio con un chef y él se encarga de lo salado, mientras yo me luzco con la pastelería, que es mi fuerte y lo que más me gusta". 

Quiénes la eligen

Los clientes son empresas –varios caterings y bares– a las que Palazzo terceriza la producción. “Trabajamos con eventos corporativos que se animan a ofrecer algo diferente”, dice. También están los particulares, que la contratan para fiestas privadas y que muchas veces llegan a ella gracias a otros eventos. Los más demandados, según Palazzo, son los finger desserts, postres individuales en formato finger food.

Proyectar e innovar

Además, la entrepreneur señala que por estos días mantiene diálogos con diferentes empresas en pos de hacer cobranding e idear así creaciones en base a otros ítems. "Por ejemplo, estamos trabajando con una marca de té para lanzar una edición limitada de repostería que una sabores clásicos con té gourmet", detalla quien, tras dar a luz por primera vez hace unos meses, sufre de diabetes y planea convertir esta oportunidad en una posibilidad de crecimiento para su negocio: "Cuesta conseguir cosas ricas cuando uno tiene antojo de comer algo dulce”. 

Por este motivo, un nuevo reto es pensar una línea que sea apta para diabéticos, así como también, para celíacos. “No sé cuánto tiempo va a llevar, demanda mucha investigación, prueba y error. Pero la idea es tener listos los primeros productos para fin de 2017", revela la fundadora de Tan Rico Patisserie. 

Ficha técnica:

Lanzamiento: 2015.

Inversión inicial: $ 5.000.

Facturación 2016: $ 1 millón.

Empleados: 5.

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