Emprender como legado de familia

Junto a su madre, María Florencia Barich creó en 2013 su propia firma de accesorios, con la que espera cerrar 2018 con una facturación de $ 6 millones. Recientemente, invirtió $ 400.000 en la apertura de un showroom en San Isidro.

Era la primera vez que emprendía. Y los resultados le mostraron que estaba siguiendo el camino correcto. Corría 2013 y María Florencia Barich se encontraba terminando la carrera de relacionista pública, cuando comenzó a generar su propia línea de accesorios, a la que bautizó Cachetona, siguiendo una suerte de tradición familiar.

"Mi mamá se dedicaba el rubro de la joyería hacía más de 20 años y, para la época de las fiestas de fin de año, siempre había que intentar conseguir una línea de diseño más bien económica. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez se le dificultaba más encontrar algo que le gustara, y fue de este modo que se me ocurrió comenzar con Cachetona Accesorios", rememora Barich, hoy de 26 años, quien generó su propio negocio de la mano de su progenitora, tras desembolsar una inversión inicial de $ 3000.

Aquel monto, que sirvió para que Barich pudiera dar los primeros pasos como emprendedora, había sido prestado por su madre. "Por eso, el mínimo de compra mayorista para la primera compra en mis locales es de $ 3000, como homenaje al comienzo de este proyecto", señala Barich, al frente de una firma que emplea a tres personas, con la que, en 2017, facturó $ 4 millones y con la que espera generar $ 6 millones este año.

 

Modelos a seguir

La joven emprendedora no reniega, muy por el contrario, de la herencia familiar. Es que asegura que siempre tuvo a su madre y a su abuela como referentes. "Era muy difícil salirse por la tangente habiendo crecido en un mundo donde los colores, las piezas de diseño y la moda eran un tema recurrente", rememora durante una entrevista con El Cronista Pyme.

Basadas en Cipolletti, una ciudad ubicada al oeste del departamento General Roca, en la provincia de Río Negro, Barich encontró que en el interior del país había un público mayorista, el cual no tenía un fácil acceso a los distribuidores de las grandes ciudades.

"Y fue allí donde comenzamos a sumar la venta mayorista a nuestros viajes a Neuquén. Así como también el público minorista no tardó en encontrar simpatía con la marca". Recientemente, y tras un desembolso de $ 400.000, Cachetona Accesorios abrió un local en San Isidro, provincia de Buenos Aires, en donde, también, instaló su taller. "La decisión de desembarcar en Buenos Aires fue un tanto intempestiva pero vimos una oportunidad, un lugar que nos encantó".

Al local en San Isidro pueden acercarse tanto minoristas como mayoristas. "Quería acercarle a la gente un mayorista que estuviera descentralizado de microcentro, que fuese más accesible y con otro tipo de propuestas en lo que es diseño en una galería hermosa que recuerda a la Toscana, donde se puede esperar a ser atendido con un cafecito y las chicas atienden a cada cliente de forma personalizada".

Además de punto de venta, la compañía cuenta con otros dos espacios: un local propio en Cipolletti y una franquicia ubicada en Neuquén (una góndola en el centro comercial Alto Comahue).

Madre e hija, junto con otras tres empleadas, trabajan materiales en piedras naturales, vidrios, metales y dijes con significado. Luego, arman collares, pulseras, llaveros y aros. Sobre las trabas que encontraron al inicio del emprendimiento, la joven detalla que la organización fue un gran desafío, "porque crecer es hermoso, pero hay que saber administrarlo".

Por esta razón, frente a la organización, tuvieron que crear etapas para cada momento del diseño y fabricación de la pieza.

"Y el otro tema que conlleva el crecimiento es el de la sobredemanda. Tuvimos que aprender nuevos procesos productivos creando etapas y, lógicamente, rearmando nuestro workflow de trabajo. ¡Fue y es un gran desafío todos los días!", recuerda Barich.

El primer cliente importante, lo que generalmente marca un antes y un después en todo emprendimiento, llegó de la mano de unallegado a la familia que tenía joyerías, vio los productos y le encantaron. "Fue realmente el primer empujón", agradece la emprendedora.

Si bien el proyecto de franquicias ya está puesto en marcha y con la primera funcionando muy bien, asegura Barich, la emprendedora sueña con expandir el franchising a distintos puntos del país. Asimismo, el próximo objetivo, ya de cara a 2019, es la exportación.

El nombre de Cachetona surgió porque Barich quería bautizar a la empresa de un modo que le resultara personal, fresco y, sobre todo, que la representara. "Y resultó súper porque, de hecho, en las primeras ferias de la marca la gente venía y se sacaba fotos con el cartel de Cachetona. Creo que es una forma de amigarnos como mujeres con nuestros rasgos hermosos e imperfectos. Cachetona no busca representar mujeres perfectas sino, reales".

 

Con impronta artesanal

Inspirada en su niñez al lado de su abuela y su madre que se dedicaban a enhebrar, crear, combinar y fabricar piezas artesanales llenas de amor y pasión, María Florencia Barich fundó en 2013 Cachetona Accesorios. La esencia del emprendimiento, asegura, siempre fue representar a la mujer independiente, fuerte, emprendedora, aquella que frente a viento y marea emerge estoica frente a la vida.

"Quiero amplitud en mis diseños. Cada vez que me siento en mi taller me imagino un estilo distinto de mujer y ahí es donde comienza una nueva pieza, todas distintas, al igual que lo somos las mujeres en la Argentina, Muchos estilos, cada provincia tiene una elección distinta", sostiene Barich.

En todas sus colecciones se pueden vislumbrar piedras naturales como cuarzo, onix, piedra lunar y amatista; metales de alta calidad; dijes con simbología. Por otra parte, también se puede encontrar la línea de Comfort Crochet, mochilas tejidas a mano, de hilo de algodón peruano.

Ficha:

Facturación 2017: $ 4 millones.

Facturación 2018 (e.): $ 6 millones.

Inversiones recientes: $ 400.000

Empleados: 3

 

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