El pintor que se reinventó tras la crisis

Guillermo Ortega comanda una red de pinturerías con la consigna de profesionalizar a su personal. El año pasado, facturó $ 20 millones, cifra que proyecta superar en 2017 con la apertura de un nuevo showroom y un futuro modelo de franquicias.

Guillermo Ortega, de Sui Color.

Guillermo Ortega, de Sui Color.

Definidos por ser “más que una pinturería", Sui Color es el ejemplo de marca a la que el eslogan le calza perfecto. No solo porque, literalmente, se trate de más de un local, sino porque sus actividades se expanden mucho más allá de la distribución de productos.

Fundada en 2003 por su actual director, Guillermo Ortega, y socios, Sui Color se dedica, principalmente, a la distribución y venta de pinturas, revestimientos y materiales afines, pero también brinda asesoramiento en obra a clientes, organiza cursos gratuitos sobre temáticas del rubro y hasta ostenta una marca propia.

Con $ 20 millones facturados en 2016, el secreto de esta red de pinturerías con sede central en el barrio de Colegiales radica, según definen  sus socios, en que trabaja conservando, por sobre todo, la relación cercana con el cliente. “La diferencia que marcamos está en el trato. No importa la hora en que el cliente necesite algo, de alguna forma, se lo resolvemos”, explica Ortega.

Entre la intuición y la experiencia de más de 40 años en el rubro, Ortega fue definiendo las estrategias de crecimiento de su empresa con los años y hoy resalta este rasgo como su mayor marca de identidad.

“Nuestros vendedores tienen muchos años de experiencia y conocen muy bien el mercado. Van, visitan las obras, se acercan, asesoran, preguntan y eso rompe las fronteras barriales”, asegura Ortega.

La empresa, compuesta por 12 personas, entre transportistas, vendedores, encargados de cobranzas, marketing, administrativos y el mismo director, cuenta con showroom, local de venta y centro de máquinas en Colegiales y también posee un espacio en el barrio de Parque Chacabuco. 

Aunque el fuerte de la compañía radica en la venta de revestimientos, pinturas y materiales afines, la apuesta por una línea propia constituye un punto clave en su estrategia. Así, en 2015 Sui Color lanzó al mercado All Paint, su marca de pinturas y rodillos.

“Uno de los problemas que hay es la competencia de precios. Optamos por crear algo distinto y bueno a muy buen precio, que luego se fue expandiendo por el boca en boca”, plantea Ortega.
Esta estrategia no solo les permitió consolidarse en el mercado con un producto más económico pero de confianza, sino personalizar más su servicio de cara a crear un modelo de franquicias en el futuro. “Es un elemento que nos puede hacer crecer”, asegura el director de Sui Color, cuya mayoría de clientes se ubica en Capital Federal y la zona Norte y Oeste del Gran Buenos Aires.

Factoría de tonalidades

Además de este sello distintivo, la empresa posee una máquina de hacer colores que genera tonos al gusto del cliente, lo cual, según Ortega, ya no es tan común en los locales de pinturerías.

“Tenemos gente especializada en color. Si alguien viene y busca uno muy específico, se lo hacemos”, asegura Ortega y comenta que, de una paleta de más de 2000 tonos, los más pedidos son los grises. 

Aparte de poner el énfasis en el trato cercano, fabricación de una línea propia y tecnología en color, el director de la empresa plantea que otro factor de crecimiento tiene que ver con la incorporación de profesionales jóvenes al equipo.

“Ellos son los que saben y traen las nuevas ideas. En los últimos años incorporamos programas de facturación, de marketing, la web, redes sociales, consejos de pintura, reparación y decoración, además de los mejores vendedores”, relata Ortega y admite que él no tenía conocimiento de todas estas áreas, pero considera muy importante dejarse asesorar.

Sui Color no se trata sólo de Guillermo Ortega, pero su creación y desarrollo están fuertemente ligados a la carrera y manejo del negocio de su fundador. En la década del ‘70, Ortega ya trabajaba como empleado en una pinturería y, a fines de los ‘80, abrió la suya propia, junto con miembros de su familia.

El negocio funcionó bien hasta 2001, cuando su empresa sufrió los altibajos de la crisis económica que atravesaba el país. Cayeron abruptamente las ventas, muchos de sus clientes no pudieron pagarle los cheques emitidos y Ortega tuvo que presentarse a concurso de acreedores.

Pero, en 2003, volvió al ruedo y fundó Sui Color con otros dos socios y, de a poco armó, su estructura de venta. Contrató a cinco de los mejores vendedores del rubro, una encargada de Marketing, otra para el área de cobranzas, capacitó al personal para profesionalizar la empresa y generó una alianza estratégica con Revestimientos Sitex. 

Con el boom de la construcción en 2004, los revestimientos ganaron el rol protagónico en el rubro y esto le sirvió de trampolín a Sui Color para incrementar exponencialmente sus ventas.
“De la crisis aprendí muchas cosas para no repetirlas más: hay que ir comprando al contado, de a poco y no dar crédito de forma indiscriminada”, asegura el director.

Para 2017, Sui Color estima facturar entre $ 30 y $ 35 millones y abrir un nuevo showroom donde mostrar mercadería y asesorar personalmente a clientes. Al margen, en la empresa están trabajando en preparar el camino para el objetivo más ambicioso a mediano plazo: crear un modelo de franquicias. Para este salto, la marca propia All Paint “es un elemento clave”, adelanta Ortega.

Formar al cliente en el rubro

Cuando en Sui Color dicen que son “más que una pinturería”, tal como reza su eslogan, es porque sus recursos humanos ponen todo de sí para serlo. Más allá de las ventas y el asesoramiento a clientes, la empresa organiza cursos gratuitos para profesionales así como para el público en general.

Revestimiento, micropisos, máquinas Braco, Stucco y cursos con máquinas en general son algunos de los temas que se dictan en el showroom de Sui Color, gracias a su alianza con diferentes marcas, cuyos técnicos dictan las clases.

Ficha técnica

Fundación: 2003.

Facturación: $20 millones en 2016.

Facturación proyectada para 2017: entre $ 30 y $ 35 millones.

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