De una necesidad familiar a una idea para emprender

Tras convertirse en madre por segunda vez, Alfonsina Claros y su marido investigaron el sistema de crianza finlandés y crearon Proyecto Danki, que fabrica cunas livianas con componentes 100% reciclables, y responden a las normas de seguridad europeas y del INTI.

Alfonsina Claros, de Proyecto Danki.

Alfonsina Claros, de Proyecto Danki.

Desde hace más de 70 años, las embarazadas que residen en Finlandia reciben, antes de dar a luz, una caja de cartón con productos que usarán tanto el bebé como la mujer en la nueva etapa. Lo curioso es que, justamente, la caja en cuestión oficia de cuna, cumpliendo con normas de seguridad para garantizar el bienestar del recién nacido durante sus primeros meses de vida. En este lado del Atlántico, y luego del nacimiento de su segundo hijo, Alfonsina Claros encontró, a partir de ver un nicho insatisfecho en el mercado local, una idea para emprender: desarrollar en la Argentina su propia línea de cunas 100% reciclables. 

El emprendimiento se llama Proyecto Danki y el motor que lo impulsó es entender que el país finés luce, orgulloso, una de las tasas más bajas de mortalidad infantil en el mundo. “Allá es muy útil y es lo más seguro: la cuna no tiene recovecos ni accesorios, conserva el calor y es aislante”, explica Claros. 
Sus cunas, inspiradas en el modelo finlandés, cumplen con las normas de seguridad internacionales así como con las exigencias establecidas por el INTI. De hecho, el desarrollo, que comenzó en diciembre de 2015, demandó más de un año de prueba y error, ya que implicó varios intercambios con la entidad, hasta dar con el prototipo adecuado, y análisis de viabilidad de las fábricas para la producción. “Terminé haciendo un desarrollo elevado”, reconoce Claros.

Su marido, el arquitecto y diseñador Patricio Tricarico, resultó  un pilar durante el proceso. “Buscábamos algo que se pudiera hacer en una fábrica de cajas y que fuera muy barato de producir”, añade la emprendedora formada en Administración de Empresas y con un posgrado por la Universidad de Bologna. Las cunas, al estar fabricadas con cartón corrugado grueso doble y tres láminas de cartulina, son sustentables y evitan que el bebé se golpee. El armado es sencillo, ya que solo cuenta con tres piezas y no requiere de accesorios ni adhesivos.  

Hoy, Danki se encuentra en proceso de producción. De la primera partida, de 500 unidades, 100 son para donar a fundaciones, lactarios e instituciones que ayudan a madres solteras o de bajos recursos. Es que, originalmente, estaban pensadas para acciones sociales. Las cunas se pueden encargar online y a través de algunos locales multimarca. “En paralelo, se están comenzando campañas para vender a empresas y obras sociales. Asimismo, hemos recibido tantas consultas de interesados en el interior que estamos comenzando a buscar locales interesados en sumarse”, afirma. 

Para la segunda mitad del año, tiene previsto iniciar la exportación, en un principio, a Brasil, donde ya hay un cliente interesado en distribuirlo en la región de San Pablo. “En nuestros planes está, una vez establecida la red de ventas en el país, comenzar a buscar canales en el Mercosur, para expandir el sueño de la igualdad de condiciones en el comienzo a toda América”, dice. 

Una de las fortalezas del proyecto, asegura Claros, es escalar los volúmenes: “Llegar a muchos bebés nos da la posibilidad de llegar a muchos mas y así sucesivamente, aumentan los volúmenes, bajan los costos y eso no se traduce en mayor ganancia, sino en llegar a más niños”. L.M.

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