Crecer en un terreno hostil

Gracias a la innovación, Kernel apunta a un nicho de snacks naturales que tiene todo por crecer. A pesar de las pérdidas por la inundación de su planta, la firma pretende facturar $ 1 millón por mes en lo que resta del año.

Eduardo Talercio, de Kernel.

Eduardo Talercio, de Kernel.

La venta de una máquina envasadora fue el comienzo de Marca tendencia, el nombre que Eduardo Taliercio, Néstor Savy, Jorge Prato y Santiago Dalmaso le dieron a la compañía que comercializa Kernel, los snacks de semillas de girasol. Los interesados en la maquinaria, Prato y Dalmaso, ofrecieron a Taliercio una bolsa de girasol pelado que funcionó como puntapié para que la creatividad fluyera y diera inicio al negocio nacido en 2016.

Siempre en busca de la innovación, Taliercio, que es tecnólogo en alimentos, hizo todas las versiones que hoy vende Kernel para que los potenciales socios las prueben. Incluso, hizo pasa de girasol y un dulce de leche con girasol tostado. Entonces, propuso el negocio de un producto natural elaborado a partir de la semilla de girasol confitero para llevar al mercado una nueva alternativa de snack saludable. 

A partir de ahí comenzó la historia y, desde entonces, la empresa tuvo que afrontar varios obstáculos.  Taliercio habla del calentamiento global, no como una postura ideológica, sino como el principal factor que complicó su negocio. Con su planta envasadora ubicada en el parque industrial de Rancul, La Pampa, las inundaciones de abril obligaron a sus dueños a frenar la producción por tres meses. Sin embargo, no se rindieron y mudaron su operación al centro de la ciudad a un predio más alto. Debido a la mudanza, tuvieron que dejar de vender dos de sus variedades -el dulce y el bañado en chocolate- aunque incorporaron el girasol con cáscara y el pelado natural. “Decidimos no quedarnos en la queja y buscar la vuelta para seguir el negocio”, recuerda Taliercio sobre el esfuerzo que hizo con sus tres socios. 

Así, hoy, la cartera se compone de siete productos en presentaciones de 50 gramos: tostado, salado, dulce, picante, bañado en chocolate, con cáscara tradicional salado y el natural pelado. La planta de procesamiento de La Pampa tiene una capacidad de producción de 70.000 toneladas anuales. Además, la compañía cuenta con una sede de acopio y centro de distribución en Morón, Buenos Aires. Desde ahí llega a todo el país y logra una penetración en el canal minorista, como kioscos y autoservicios, mayoristas de cercanía y en supermercados regionales. Por el momento, prefieren estar al margen del negocio en cadenas a nivel nacional y dietéticas.

El año pasado, Kernel facturó $ 3.232.000 y para lo que queda de 2017 estima facturar $ 1 millón por mes, con un promedio de 3.000 bultos vendidos mensualmente. “El mercado está en una situación recesiva, pero tenemos un producto de calidad y barato, por lo que esperamos ver mejores resultados en 2018”, señala Taliercio como su estrategia comercial para ganar en un contexto adverso. Con una mirada a largo plazo, busca expandir sus horizontes para desembarcar en nuevos mercados. Hasta el momento, Kernel está en diálogo con países centroamericanos, Rusia, China y otros asiáticos que ya mostraron interés en el producto. Por eso, los socios trabajan por armar la estructura necesaria y contar con las normas internacionales para exportar a partir de 2018.

Snackeo saludable

Los hábitos de consumo se orientan hacia un comportamiento saludable, y Kernel busca apelar a ese target con sus snacks dulces y salados tanto para desayunos y meriendas como para sumar a las principales comidas. “Mucha gente llega a nosotros por las redes sociales, ven las características del producto y les gusta, tenemos mucha aceptación”, dice Taliercio respecto del consumidor que prefiere alimentos naturales en su dieta, y afirma que la comunicación por Internet traccionó más ventas de lo que esperaban. 

Además, el fundador menciona como un desafío lograr el cambio en el paladar argentino que prioriza al maní como snack, y al trigo y maíz como los principales productos del agro. Con diferentes beneficios para el organismo (estas semillas aportan proteínas vegetales, vitaminas, hierro y Omega 3), agrega: “Comparado con el maní, que es nuestra competencia directa, cada vez más gente valora al girasol por sus ventajas nutricionales”.

Los hábitos de consumo se orientan hacia un comportamiento saludable, y Kernel busca apelar a ese target.

Debido al éxito alcanzado en Internet, la marca comercializa sus semillas también de manera online a través del sitio The Food Market, un mercado digital de productores orgánicos. Allí realizan promociones especiales para los clientes que quieran recibir el pedido en sus casas.  

Girasol confirero

La provincia de La Pampa, hogar de Marca tendencia, es una de las principales productoras a nivel mundial del cultivo de girasol confitero, del cual se extrae la semilla que utiliza Kernel para sus productos. A diferencia del girasol aceitero, esta variedad posee un gran tamaño, bajo contenido de materia grasa y mayor aporte de nutrientes. Por eso, la compañía se enfoca en la comunicación de sus beneficios para atraer a los clientes potenciales. La semilla de girasol, después de ser seleccionada, atraviesa el proceso de tostado y salado, para luego ser comercializada.

Da pelea

Como proyecto,  Eduardo Talercio,  fundador de Kernel, sostiene que, de cara al futuro, desean comercializar un producto compuesto por un mix de frutas y semillas, también elaborado en la provincia La Pampa. Sin embargo, por el momento, el desarrollo de la compañía se verá apalancado por el portfolio existente.

“La producción con cáscara nos va a permitir posicionarnos mejor”, comenta el tecnólogo en alimentos. “Además, queremos vender el pelado natural en verdulerías y que la gente lo incorpore en sus ensaladas”, añade.

En la actualidad, las prioridades de la firma están puestas en restablecer el orden de la planta de procesamiento que sufrió la inundación, en la que se perdieron $ 4 millón por el lucro cesante y el traslado, de acuerdo a lo estimado por Talercio. Adicionalmente, tuvieron que desembolsar $ 300.000 para poner a punto la nueva planta ubicada en el centro de la localidad pampeana Rancul para procesar las nuevas variedades.

Ficha técnica:

Lanzamiento: 2016.

Inversión inicial: $ 3 millones.

Empleados: 10.

Facturación 2016: $ 3.232.000.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar